Por Emilio Grande (h.)
Estamos viviendo en estos días la fiesta del carnaval en Argentina y en distintos lugares del mundo, siendo uno de los lugares emblemáticos Brasil.
Desde el punto de vista del marketing el más conocido es Rio de Janeiro con su tradicional sambódromo en el que desfilan las comparsas multicolores, pero la gente tiene de alguna manera un papel más pasivo, siguiendo las alternativas cómodamente sentada en las tribunas.
A decir verdad, la contracara de Rio es el carnaval bahiano en la ciudad de Salvador, Estado de Bahía, al nordeste de Brasil, con el público entusiasta y muy participativo. Viven más de tres millones de habitantes, tuvo una fuerte inmigración africana por eso el 70% es negro y la población en su mayoría es delgada fruto de la comida, el deporte y el baile con sus diferentes estilos de sambas, reggae, percusión, ritmos marcados por la influencia de raíces africanas.
Es la tierra de la primera capital brasileña hasta 1763 con su tradicional Pelourinho y su casco histórico, del escritor Jorge Amado, de su propia música con Olodum, Daniela Mercury, Caetano Veloso, entre otros.
En lo personal tuve una experiencia de participar en la previa del carnaval en enero de 1994 con mi amigo santafesino Adán Costa Rotela, quedando gratamente sorprendidos por la mixtura de un carnaval afro-cristiano, participando cerca de un millón de personas por las calles.
Se inició a la mañana en la zona del puerto y la columna se movilizó durante el día hasta la noche para llegar a la Iglesia "Nosso Senhor do Bonfim". Cada 100 m se ubicaron los famosos "tríos eléctricos", unos camiones en el que ubican en la parte superior a los grupos musicales con sus cantantes con un sonido impresionante porque los parlantes rodearon al carromato. Así cada "trío eléctrico" fue movilizándose con la participación activa de la gente que no paraba de bailar y caminar mientras consumía comidas y bebidas típicas.
Actualmente, la fiesta creció tanto que ahora se realiza durante seis días simultáneamente en tres circuitos principales en la ciudad: Batatinha, el Pelourinho o circuito Barra-Ondina (Dodô) y el circuito Campo Grande-Avenida (Osmar).
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.