Por Javier Alfonso
APADIR es la Asociación Pro Ayuda al Discapacitado de Rafaela, una ONG local iniciada a fines de la década del setenta, cuando la ciudad si bien contaba con buenos establecimientos oficiales para la Educación Especial, sin embargo no contemplaban las deficiencias de tipo moderadas y profundas. Un vacío que motivó a un grupo de padres-fundadores cuyos hijos sufrían esta problemática.
Es así como surgió la Institución, con una dedicación especial hacia las personas con capacidades diferentes para mejorar su calidad de vida y dignificarlas en una sociedad a veces indiferente, promoviendo su educación, su normal inserción y supliendo las carencias que impiden el normal desenvolvimiento de los chicos.
Bajo este imperioso desafío, en 1980 se constituyó la primera comisión destinada a promover el nacimiento de un Instituto que se ocupase de la educación de niños deficientes mentales moderados y profundos.
Con un entusiasmo inusual, seis familias rafaelinas con hijos que padecían esta problemática, se lanzaron a la aventura de dar nacimiento a APADIR, una entidad sin fin de lucro alguno, lo que se concretó el 5 de diciembre de 1980. Estas familias fueron: Fogolín -padres de Diego-, Gervasoni -padres de Andrés-, Gunzinger -padres de Gabriela-, Bassano -padres de Laura-, Bodello -padres de Cristina- y Abele -padres de Alejandra-.
"La Escuela Melvin Jones no aceptaba la inscripción de nuestros hijos. Edelso Gunzinger y su esposa nos convocaron y junto a otros papás nos reunimos para formar y comenzar APADIR", decían Graciela y Derli Gervasoni en la revista del 25º Aniversario. Por su parte Victoria Abele memoraba que "conocimos a la familia Fogolín en la sala de espera de una psicopedagoga que venía desde Rosario. Compartíamos el mismo problema con nuestros hijos: muy pocos profesionales locales capacitados y dispuestos a tratarlos y ninguna escuela que les diese cabida -allá por 1980-. Entonces formamos APADIR" mencionó.
La personería jurídica como Asociación Civil sin fines de lucro no tardó en llegar, bajo la resolución 525/82 de 1982.
Todo emprendimiento que tuvo como premisa mejorar la calidad de vida de los chicos fue rápidamente apoyado e incorporado por la nueva Institución. Algunos a través de la acción directa, como la Escuela Especial Particular Incorporada Nº 1260 para niños de entre 3 y 14 años. Y luego brindando espacio físico a otras organizaciones con objetivos afines o complementarios, siendo así que en el predio de 2,5 hectáreas que posee APADIR sobre calle Eduardo D’Agostino 595, se le dio acogida también al Centro Especial "La Huella" y a la Asociación Rafaelina de Comunicadores Especiales (ARCE).
En la actualidad también se está trabajando en el proyecto del Hogar para Adultos Especiales, ya presentado en la CONADIS (Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad).
LA ESCUELA
Inicialmente desde 1982, la escuela de APADIR funcionó en Alvear 157 en un inmueble cedido por el pediatra Dr. Eduardo D'Agostino.
Pero a mediados de los '90 debido al crecimiento del plantel de alumnos, se hizo imprescindible un mayor espacio edilicio. El apoyo solidario de la comunidad rafaelina, más un subsidio otorgado por el gobierno provincial hicieron posible la aspiración más grande: construir el edificio propio. La obra civil se inició en marzo de 1994 en el predio de 2,5 has. de calle Eduardo D’Agostino 595, en el sector norte del éjido urbano. La nueva escuela se inauguró el 13 de marzo de 1995.
Hoy concurren al Predio unas 155 personas con capacidades diferentes: más de 100 alumnos a la Escuela y a Estimulación Temprana de APADIR, sumando a ello más de 40 a "La Huella" y otros 15 a ARCE. Las patologías más comunes atendidas son: sindrome de Down, parálisis cerebral, discapacidades mentales diversas y discapacidades motrices. En cuanto a la "estimulación temprana" esta sirve para iniciar al niño desde los primeros meses y detectar también el tipo de discapacidad que presenta.
Hoy APADIR cuenta con 12 aulas equipadas con aire acondicionado y algunas PC. Un gabinete de fonoaudiología, psicología y psicomotricidad; un aula y sala para médico, modernos baños, sala de profesores, Dirección y Vice.
Posee también una pequeña granja que cuenta con un caballo (para hacer equinoterapia), dos ponys, tres burros, perros, faisanes, gallinas y hasta un ñandú -que es la mascota preferida por excelencia-. También existe allí una calesita (carrusel).
27 personas trabajan en el Instituto entre maestras especiales, psicóloga, terapista ocupacional y fonoaudióloga, asistiendo los alumnos en dos turnos: mañana y tarde.
"Se busca darle todo lo que al chico le pueda servir, para que esté cómodo y pueda transitar en la vida con tranquilidad" señaló a este cronista Edelso Gunzinger.
La Comisión Directiva está integrada por 15 miembros. Presidente y fundador: Edelso Gunzinger; vice presidente: Alicia Foglia; secretaria: Raimelda Restelli; y vocales. La representante legal de la Escuela es Gabriela Frenquelli de Santi, la directora Jorgelina Perren y la vice directora es Adela Lecler.
"Personalmente tengo un deseo -agregó Gunzinger-, ya que después de tantos años quienes estamos en la Comisión Directiva somos personas grandes, y proyectos como el de la Plaza Integradora o el del Hogar para Adultos Especiales, requieren una labor a futuro. Por eso queremos sentirnos seguros de que gente joven nos va a suceder y mantener viva la obra. La Plaza es un elemento motivador por excelencia" sostuvo.
Como se anticipó, funcionan también en el Predio, "La Huella" y ARCE, que son como una «prolongación» de la educación luego de terminar la Escuela a partir de los 14 años.
ARCE es la Asociación Rafaelina de Comunicadores Especiales, y desde Enero de 2004 ocupa un edificio donde se desenvuelve un grupo de 20 jóvenes con capacidades diferentes en varios talleres orientados a la comunicación. En tanto que "La Huella" brinda acogida a discapacitados de ambos sexos, mayores de 14 años, dando un espacio a quienes terminaron la Escuela Especial. Allí se imparten talleres protegidos para adultos, de carpintería, cocina y oficina de administración, además de sectores destinados a Huerta.
LA "PLAZA INTEGRADORA"
O PARQUE APADIR
Hoy, el desafío más grande asumido por APADIR para financiar la Escuela y nuevos proyectos, es la construcción, administración y posterior explotación de la "Plaza Urbana Integradora" o Parque APADIR, que con un presupuesto de 2 millones de pesos aportados a través del Municipio, se está construyendo en la esquina de Av. Italia y Av. Mitre en un terreno cedido por Ferrocarriles Argentinos.
"Hoy tenemos la posibilidad de darle a Rafaela, además de la Escuela Especial, un lugar al aire libre para que toda la familia pueda disfrutar haciendo aerobismo, recreación y un espacio verde modelo en la ciudad. Es una forma de devolverle a Rafaela todo lo que nos dio en estos 30 años" sostuvo Edelso Gunzinger.
"El Intendente, sabiendo del proyecto que tenemos en marcha para un Hogar de Adultos Especiales nos asignó esta Plaza Urbana Integradora y confió en nosotros para ser los administradores de esta obra. De aquí obtendremos una ayuda para el mantenimiento del Hogar" agregó.
La "Plaza Integradora", que sin dudas es un arquetipo en la Región -y quizás más allá también-, estaría lista para su inauguración hacia fin del corriente año y pretende ser un lugar de encuentro y recreación para los rafaelinos en el próximo verano.
Cuenta con una superficie de 6.000 m2 sobre un proyecto de los arquitectos Mauro Long y Carlos Strickler.
En cuanto a su infraestructura y equipamiento, LA OPINION conversó con Jorge Ceña, director técnico de la ejecución de la obra. Este relató que la misma contará con un espejo de agua de 60 m2 (18.000 litros) con una profundidad máxima de 40 cm. (por cuestiones de seguridad) y lucirá tres chorros iluminados. Se dispondrá también de solarium y reposeras fijas; juegos especiales para chicos en pisos de goma «anti-caída»; un playón para escenario móvil con gradas y bancos de quebracho colorado (simulando un anfiteatro natural); un bar sobre Av. Italia y un restó-bar sobre Av. Mitre, con amplios accesos para discapacitados en todo el predio.
"Es un parque sin escalones ni escaleras, para venir a caminar o trotar y para toda la familia. Por ello el nombre de integrador" comentaba Ceña.
Las sendas y veredas aptas para caminatas y ejercicio se ubicarán entre una forestación y parquización cuidadosamente diseñadas. La iluminación artificial será abundante, con 12 torres de 6 m. de altura cada una y farolas en todo el perímetro, además de baños públicos, entre otras comodidades. Completa el equipamiento una serie de pequeñas canchas sobre césped y playón deportivo para básquet.
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