Por Redacción
Es normal que, quien detenta el poder, procure permanecer en él el mayor tiempo posible. Sobre todo si le va bien, o piensa que, con mayor tiempo disponible, podrán mejorar las cosas.
pero ya se sabe: si el poder corrompe, el exceso de poder corrompe excesivamente. De ahí que una democracia bien entendida favorece las alternancias en el poder. Releyendo algunas reflexiones de Mariano Grondona, quisiera rescatar algo de lo mucho que escribió al respecto:
"Cuando un gobierno empieza, encanta. Pasado un tiempo, desencanta. ¿Cómo pasar sin convulsiones a un nuevo encanto? Para resolver este dilema nació la democracia.
Sin la democracia, el paso del desencanto a un nuevo encanto conlleva la revolución. Esto ocurre en los regímenes autoritarios porque ellos, a la inversa de la democracia, no admiten la legitimidad de la oposición.
En los regímenes autoritarios sólo es legítimo el gobierno. Mientras tiene el poder, persigue a la oposición .Pero el poder se diluye con el desencanto. En ese momento, la oposición irrumpe bajo la forma de la revolución.
El gran invento de la democracia fue incluir a la oposición en el régimen. Cuando llega el desencanto en las autocracias, da lugar a situaciones represivas mientras el régimen resiste a la oposición y a situaciones inestables cuando ella ingresa tumultuosamente por la ventana. Pero en la democracia, cuando llega el el desencanto, la oposición entra por la puerta grande porque el régimen lo admite. Desgastado, el partido dominante es es sustituido en las elecciones por la oposición.
La alternancia democrática supone que el desencanto con el partido gobernante sea reemplazado por el encanto con la oposición. ¿Qué pasa, empero, cuando el desencanto abarca tanto a los gobernantes como a los opositores?.
Sabemos que en algunos países de América latina el " desencanto universal" ha logrado aceptar a líderes políticos con poderes excesivos.
En la Argentina, la clase política está muy desprestigiada. ¿Asomará también aquí la tentación de un " gobierno fuerte", con "mano dura", avasallando los principios democráticos? Sería terrible que, por desencanto, el pueblo mismo lo exigiera.
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