Por Redacción
Como un cometa que toca tierra, maravilloso y estremecedor. Sin argumentos y sin explicaciones. Esa es la sensación que nos dejó la experiencia vivida ayer en la casa de Villa Dominga donde se encuentra la Virgen de Itatí que desde el 2 de enero llora.
Este testimonio corresponde -como la primera vez- a un cronista de este Diario. Y nos proponemos no hablar «técnicamente» de un nuevo «milagro» para no entrar en definiciones que no nos compete a nosotros como intermediarios y testigos de lo que aquí se narra establecer ni elaborar. Para ello están los estudiosos en la materia y aquí sólo describiremos lo que hemos visto y oído, y que nadie nos ha contado. Simplemente lo certificado con nuestros propios ojos.
Por ello -y sin deseos de incomodar a nadie- nos vemos en la obligación de informar que en la misma vivienda donde la Virgen llora desde comienzos de este año, desde el martes 15 a partir de las 16:15, mujeres que rezaban el Rosario advirtieron que en una estampa de cartón barnizada -ubicada al pie de la Virgen e impresa con el rostro de Cristo-, también este comenzó a derramar lágrimas. Al pie de la estampa (de unos 10 x 7 cm.) figura la leyenda que dice "Jesús tú eres mi mejor amigo".
Este cronista -junto a otras personas-, permanecimos en el lugar ayer por la tarde alrededor de una hora y media. Al llegar al sitio, a las 17:30, observamos gotas húmedas brotando del cartón de la estampa que ilustra esta nota. A las 18:15 las lágrimas prácticamente habían secado, dejando no obstante huellas de la humedad en el sitio exacto de los lacrimales de los ojos y con el efecto opaco que queda en cualquier impreso al resultar mojado y luego secarse. Al momento de irnos, a las 19:00, fuimos a despedir a la Virgen -y ahora también al Cristo- y nuevamente en sus ojos se observaban más gotas líquidas brotando del cartón. La parte de atrás de la estampa, sin embargo, estaba seca lo mismo que el resto de la figura. Para no dejar dudas: las gotas brotaban de la parte inferior de los ojos. Sin lugar a error visual de ningún tipo.
Hasta incluso llamaba la atención que la gota líquida seguía el mismo contorno de la parte inferior de los ojos: no eran redondas, y mostraban una precisión tal que tampoco tocaban la nariz ni el interior del ojo. Seguían su forma. Como decían nuestros abuelos, «creer o reventar...».
El hecho fue advertido por Melina, una mujer de 34 años que diariamente a las 16:00 asiste al lugar a rezarle a la Virgen, a raíz de "un problema muy grave" que tuvo. Melina se dio cuenta del fenómeno junto a otras mujeres que se hallaban rezando junto a ella, y en un primer momento se alarmaron de lo que estaban viendo, no obstante luego lo vivieron con alborozo.
"Cristo también está llorando -le dijo Melina a Raquel, la dueña de casa, el martes a las 16:15-. Me di cuenta al abrir los ojos mientras rezaba". Raquel, comentó que "yo no lo podía creer, y cuando entré a la pieza donde había más gente -unas siete personas-, todos estábamos viendo lo mismo", apuntó. Para luego afirmar que "desde ayer (por el martes) las lágrimas caen, se secan y vuelven a brotar".
"A mí se me hizo una pelota en el estómago de los nervios -dijo Raquel-, pero la misma gente me abrazaba y me decía que «no me preocupase porque esto es bueno»", aseguró nuestra anfitriona a modo de conclusión.
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