Por Redacción
"Tu carta, querida niña, a la que tantos años vi crecer, se me ha quedado en las manos; como cuando se aprisiona un pajarito asustado y temeroso que ha perdido el rumbo para volar".
Con toda la ternura que aflora en su corazón, Zenaida Bacardí de Argamasilla responde a una jovencita que acaba de escribirle. "Tu carta", encabeza sus reflexiones, y es para tenerla siempre a mano:
"Me dices que quieres 'vivir tu vida'. Es la frase del momento, la gran mampara de todas las libertades y todos los excesos. Me dices que todas lo hacen, pero me atrevería a decirte que, en tu caso particular, no te auguro días de felicidad.
Abandonas a tus padres con miedo; te lanzas a vivir una pasión que alcanza para quitarte lo que tú llamas 'los amarres de la sociedad'. Todavía te duele el decoro, el prestigio, el respeto, la decencia. La pasión te arrastra, pero el corazón te pedirá otra ternura, otro cuidado, otras atenciones. Abrirás esa puerta a un mundo vacío, y te dolerá.
Vibrarás por fuera, pero en los espacios secretos de tu corazón se te cerrarán las alas. Te embriagarás con ese vino, pero en una copa que siempre te sabrá amarga. Jugarás con ese fuego, pero se te quemará el amor y la vida. Cuando vengas a darte cuenta, ya eres ceniza.
Pobres viejos, que tanto han puesto en tu formación. El corazón te lo reprochará, porque vivirás un torbellino, y él te castigará negándote el amor, el verdadero amor que es otra cosa y el único que llena la vida.
El corazón se cobra con depresión, con angustia, con soledad. El alma tiene también sus derechos, y los reclama. Todos los excesos materiales y físicos se pagan. El alma lo cobra con vacío, con remordimiento, con dureza, con aridez.
Lo que haces con la idea de vivir la vida me demuestra que no sabes vivirla. Eres como un náufrago en medio del mar, sin saber a ciencia cierta dónde está la tabla salvadora. Lo que veo es que tu vida se hunde, y cuando quieras salvarte podría ser demasiado tarde.
¿No se te ha ocurrido mirar a Dios? ¿No se te ha ocurrido que puedes rezar? En la oración hay mucha misericordia, y a veces se hace de pronto la luz...".
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