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Información General Sábado 27 de Noviembre de 2010

A Noé la esperan que vuelva a su casa

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Redacción

Por Redacción

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Por Teresita Tosco. - La Navidad del 2006 ahogó en la lluvia los festejos que se habían preparado al aire libre en nuestra comarca. Tanta agua causó una inundación. Los datos de aquel momento asientan 300 milímetros, y muchos rafaelinos nos quedamos con el turrón atragantado ante la imposibilidad de detener el aluvión que empujaba cualquier contención que intentáramos ponerle. Hubo serios problemas en algunos barrios.
La lluvia es una bendición, pero cuando exagera, y nosotros no hemos previsto los canales para derivar la correntada, no tenemos otra que aguantar el chubasco, poner en resguardo a los seres vivientes que nos rodean y esperar que aclare.
Así lo hicieron María Eugenia y su marido. A la mañana siguiente, él decidió ir temprano al campo a ver qué había pasado allá. En la chacra, con la bajada del agua y la lluvia detenida, todo era solucionable. No había habido problema con los habitantes de la casa, quienes estaban sacando a secar las cosas a un tímido sol que apuntaba al patio desde un poco más arriba del horizonte. Los perros de la chacra estaban todos, menos la grandota que había parido hacía unos días, faltaban ella y sus cachorros.
El marido de María Eugenia empezó a recorrer los alrededores y no tardó en ver venir boyando el cuerpo de la perra y siete de sus hijitos. Todos habían muerto ahogados. Pero aquí falta uno, dijo el encargado con tristeza, eran 8 los cachorros…
Nadie supo cómo, más tarde, un cachorrito apareció navegando dentro de una caja. Quizás uno de los chicos del tambero lo había tratado de salvar y no había dicho nada. La perra era asustadiza, y cuando empezaron los truenos, los rayos, y la lluvia a diluviar, quién sabe dónde quiso esconderse, y sin quererlo se resguardó en su propia muerte llevándose sus cachorros con ella. El que quedó en la caja estaba vivo, pero apenas…
Lo abrigaron y lo masajearon hasta que dio un respingo que pareció una señal de vida, entonces lo llevaron a un veterinario que lo puso en cuidado intensivo, lo alimentó, y entre otras cosas más, les dijo que el cachorro era una hembra.
En la casa, María Eugenia, avisada por su marido, ya había preparado un canasto con ropa vieja de lana que no servía para otra gente, toallas en desuso y un platito con leche templada y un alimento especial…
Había empezado la adopción. Después vino la cuestión del nombre. No sé por qué le pusieron Noé, siendo una hembra, porque Noé es nombre masculino. Hubieran podido ponerle Noelia… Pero no, Noé la llamaron, y desde entonces responde a ese nombre. El pedacito de paja brava que se le había clavado en un ojito, se lo extrajo el doctor, lo que valió una delicada operación, sin embargo, Noé cachorrita perdió la visión en ese ojo. Después la vida siguió…
Noé creció al amparo de la familia de María Eugenia, desarrollando un porte importante de perra policía, la foto la muestra, exponiendo orgullosa los colores distintivos amarillo y negro de esa estirpe, aunque para ser sinceros, Noé es producto de una pura cruza. Pero la familia la ama con todo el corazón.
La noticia que ahora hace bastante tiempo está recorriendo los medios, algunos muros en facebook, mails, el boca a boca y toda forma de comunicación disponible, es que Noé está faltando de su casa y la familia está como de duelo. Pasa que este querido personaje canino padece epilepsia y convulsiona, por lo que tiene que estar permanentemente medicado. Hasta ahora no se han tenido noticias, a pesar de que la familia ofrece una suma interesante de dinero para quien dé información acerca de su paradero, o la devuelva a la casa.
Personalmente voy a hacer un pedido muy especial. Pudo suceder, que alguna persona de buena voluntad haya hecho entrar a Noé a su casa viéndola andar perdida y con su ojito izquierdo cerrado por una costura quirúrgica. La verdad es que conmueve verla; pudo haber sucedido algo así, y tal vez Noé convulsionó y no tuvo la asistencia médica que tenía que recibir, pudo haberse complicado su salud, y no sobrevivió. Nadie quiere pensar que esto haya sucedido, pero si pasó, quien recogió a Noé perdida en la calle, hágalo saber. No cometió ningún delito, quiso ayudar amparando a una mascota extraviada, y la cuestión fue más allá, se le escapó de las manos, y no pudo resolverlo.
Para avisar el paradero de Noé hay que llamar a cualquiera de estos números 570174 o 15616774.
Además de la familia humana que espera el retorno de Noé, está Chirolita, la mascota mestiza mediana de la casa, que crió a la cachorra cuando esta llegó salvada de la inundación, y la cuida todavía ahora como si fuera una hija propia. Gracias por entender y compartir estas situaciones, y gracias por los mensajes de adhesión a estas cruzadas de buen trato con los animales en las que muchos estamos comprometidos.

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