Por Redacción
Primera parte
En lo que al arte se refiere, si escuchamos o leemos los nombres de Miguel Angel, Leonardo, Rafael o tantos otros, el lector inmediatamente los identificará con alguna obra, o alguna anécdota sobre su vida. Pero tal vez, no ocurra lo mismo con Giorgio Vasari, pintor toscano y genial arquitecto, célebre por sus biografías de artistas italianos, anécdotas y leyendas, recogidas en su libro Le Vite o “Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos” (desde 1542 hasta 1550, con una ampliación en 1568), fuente primordial para el conocimiento de la historia del arte italiano.
Nació en Arezzo, Toscana el 30 de julio de 1511, en pleno Renacimiento.
De joven mostró un gran interés y talento por la pintura y fue discípulo de Guglielmo da Marsiglia, destacado pintor de vitrales. A los 16 años, después de este aprendizaje, se trasladó a Florencia, hogar de muchos otros artistas destacados del Renacimiento donde conoció a Miguel Angel a quien reverenció toda su vida y cuyo estilo de pintura influyó en el suyo poderosamente.
En 1529 se trasladó a Roma y allí estudió las obras de sus ídolos: Rafael y Miguel Angel y otros grandes pintores del Renacimiento. Fue empleado por la familia Médici en Florencia y en Roma y realizó trabajos también en Nápoles, Arezzo, Pisa, Bolonia y Módena.
Vasari disfrutó de una gran reputación y con su fortuna construyó una bella casa en Arezzo, vecina a Florencia, en la que pintó bóvedas y paredes. Actualmente esta es un museo dedicado a él.
Mientras vivía allí fue nombrado representante del Consejo Municipal de la ciudad, ostentando finalmente el cargo supremo de Confaloniero.
EL MANIERISMO
En su pintura, Vasari está más estrechamente ligado al estilo manierista, que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento (1530) hasta los comienzos del período Barroco, hacia el 1600.
El manierismo se originó en Venecia y en Roma, pero finalmente se extendió hasta España, Europa central y del norte.
Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de la belleza tan defendido en el Alto Renacimiento. Se preocupaba por solucionar problemas artísticos, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado y sus posturas parecen difíciles o artificiales.
Su origen etimológico proviene de la definición que ciertos escritores, como Giorgio Vasari, asignaban a aquellos artistas que pintaban “a la manera de….”, es decir siguiendo la línea de Miguel Angel, Leonardo o Rafael, pero manteniendo una clara personalidad artística. El significado peyorativo del término comenzó a utilizarse más adelante, cuando esa “ maniera” se extendió como una fría técnica imitativa.
Los colores no remiten a la naturaleza, son fríos, extraños, artificiales, enfrentados entre sí y no en gamas. El propio Miguel Angel y el académico Rafael experimentaron en sus últimas obras el placer de la transgresión desdibujando las figuras o dejando inacabadas sus obras.
Vasari no fue un manierista imitador, sino un artista tan legítimo como otros.
Una de sus pinturas más notables se encuentra en Florencia en el Palazzo Vecchio, donde completó un gran fresco en el techo y en las paredes de la Sala del Cinquecento. Son 39 paneles que representan distintas épocas de la historia de Florencia en forma cronológica. Estos están separados por detalles en oro y en todos ellos predomina el uso del rojo, marrón y oro. Cada figura humana atrae la mirada por su marcado contraste de colores con el fondo rojo y marrón. En algunos se nota una falta de equilibrio. Este trabajo es un ejemplo del estilo manierista, debido a la falta de equilibrio y armonía, características del Renacimiento.
Además de esta obra, comenzó los frescos de la cúpula de la catedral de Florencia, pero no los completó.
Se le deben también algunos de los frescos de la cancillería en Roma.
En 1563 fundó la Academia del Disegno en Florencia bajo la protección de Cosme I, con Miguel Angel como cabeza de la institución.
Colaboración del Centro Toscano de Rafaela.
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