Por Pepe Marquínez (Sunchales)
El 12 de enero de 1960, fallecía en Olivos (Pcia. de Bs. As.) Carlos Di Sarli, “el Señor del Tango”. Había nacido en Bahía Blanca el 7 de enero de 1903. La partida de defunción cuyo testimonio conseguí en el mes de marzo pasado en el Registro Civil de Olivos, afirma que su deceso se produjo a las 22:15 horas, afectado por un cáncer de vejiga según certificado médico extendido por el Dr. Carlos Ortiz. El documento dice que estaba casado con María Amelia Gómez, siendo hijo de Miguel Di Sarli y Serafina Russomano (ambos italianos). Que su muerte acaece en el domicilio de calle Pelliza 744 de Olivos.
Debo destacar que el personal del Registro Civil al enterarse de que mi visita obedecía a obtener el certificado aludido, me atendió con particular deferencia. La admiración por el maestro se percibió de inmediato.
Como no podía ser de otra manera, me trasladé a la dirección indicada y obtuve la fotografía de su último domicilio. Me encontré con un verdadero palacete de aquella época. Es que Di Sarli fue un hombre de fortuna. Es que además de su actividad de músico durante 30 años, se desempeñó como corredor inmobiliario. Durante 3 años dejó la orquesta (sus músicos formaron Los Señores del Tango) para dedicarse a esta actividad, lo que le debe haber generado ingresos significativos dado que la zona en la que ejerció (norte del gran Bs. As.) era y es muy categorizada urbanísticamente.
No sé si fue la suya, la mejor orquesta de tango. De lo que estoy seguro es que es la que más me agrada y me conmueve. Por eso mi admiración hacia el maestro. Fue el creador de un estilo inigualable, inconfundible, señorial, predominantemente cuerdístico, un estilo que al escucharlo renueva mi emoción primigenia.
En su orquesta no existen los solos instrumentales, salvo: El Choclo (solo de bandoneón), Tinta verde (solo de violín) y Mi refugio y La Cachila (solos de piano).
Fue sagaz en la elección del repertorio, construyendo incomparables creaciones de tangos instrumentales consagrados (A la gran muñeca, Don Juan, Rodríguez Peña, La morocha, Organito de la tarde, entre tantos) y además grabó tangos formidables que nadie o casi nadie ni antes ni después los hizo. A modo de ejemplo encontramos El Jaguel, Viviani, El ingeniero, Germaine, Indio manso, Comme il faut, Una fija, Como los nardos en flor, entre otros.
Su orquesta grabó 92 temas instrumentales comenzando en noviembre de 1928 (con el Sexteto) con los tangos TBC (Donato) y La guitarrita (Arolas) y culminando en noviembre de 1958 con Una fija (Villoldo), El abrojo (Bardi) e Indio Manso (Quesada). La totalidad de ellos enriquecen mi colección particular.
Por su orquesta pasaron cantores de la talla de Roberto Rufino, Alberto Podestá, Jorge Durán, Mario Pomar, Oscar Serpa, Roberto Florio, Argentino Ledesma, Rodolfo Galé. Dejó grabada la orquesta de Di Sarli, 294 temas cantados, siendo su último vocalista Horacio Casares.
También fue un prolífico autor. Compuso Milonguero viejo (1926) y Bahía Blanca (1958) (instrumentales) y con el poeta Héctor Marcó dejó La Capilla blanca, Nido gaucho, Bien frapé, Porteño y Bailarín y con otros autores Otra vez carnaval, Verdemar, Corazón, Pobre buzón.
Grabó para los sellos RCA, Music Hall (1950-1956) y Philips (1958).
La última actuación de la orquesta en vivo data del 8 de marzo de 1959, cuando lo hizo en el Club Podestá de Lanús en la pcia. de Bs. As. A partir de allí la salud del maestro se fue quebrantando paulatinamente con motivo de la enfermedad terminal que lo aquejaba, hasta llegar al desenlace final que fue aquel fatídico 12 de enero de 1960.
Su orquesta giraba en torno al piano del que era eximio ejecutante. Alguien acertadamente afirmó que Di Sarli se llevó consigo el secreto de su formidable mano izquierda. Por suerte para los tangueros nos queda el testimonio invalorable de sus 386 placas discográficas. Hoy, a 51 años de su muerte, vaya este tributo para un grande de la música popular argentina.
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