Carlos Alcaraz se convirtió este domingo en leyenda del tenis. El español se consagró campeón por primera vez en el Abierto de Australia para completar su vitrina de títulos de Grand Slam, siendo el más joven de la historia en conseguirlo, aunque no en el mismo año calendario.
Con 22 años y 272 días, el murciano jugó un partidazo contra el serbio Novak Djokovic, el mejor de la historia y que buscaba su título 25° de este nivel para desempatar con Margaret Court, para derrotarlo por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en poco más de tres horas de juego en el Melbourne Park.
Alcaraz estuvo tenso en el comienzo pero luego fue imponiendo la implacable potencia de su juventud, que unida a un talento mágico terminó por demoler la resistencia que intento el serbio. El estadio en pleno lo aplaudió de pie, y al agradecer Nole destacó "haber vivido dos semanas inolvidables".
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— #AusOpen (@AustralianOpen) February 1, 2026
El murciano cerró el partido en el cuarto parcial luego de una batalla de altísima intensidad, con intercambios largos, cambios de ritmo y una tensión permanente que mantuvo en vilo a todo el Melbourne Park. Frente al serbio y máximo ganador del certamen, Alcaraz mostró carácter, madurez competitiva y una personalidad de campeón para resolver los momentos decisivos.
El encuentro comenzó favorable a Djokovic, que se quedó con el primer set por 6-2, apoyado en su solidez desde el fondo de la cancha y una derecha implacable. Sin embargo, lejos de acusar el golpe, Alcaraz reaccionó con autoridad: elevó el nivel de su servicio, tomó la iniciativa con la derecha y se llevó el segundo set también por 6-2, emparejando el desarrollo.
El tercer parcial, ganado por el español 6-3, marcó el quiebre del partido. Con variantes constantes, dejadas precisas y una intensidad notable, Alcaraz logró romper el saque del serbio en el momento justo y pasó a comandar el marcador. Djokovic, fiel a su historia y a su condición de campeón vigente, resistió y llevó el cuarto set a una paridad total, con juegos largos y puntos espectaculares.
La definición llegó en el cuarto set, donde Alcaraz fue más agresivo, sostuvo la presión y aprovechó los mínimos errores del serbio para cerrar el partido y desatar el festejo. El saludo final, con gestos de respeto mutuo, reflejó el nivel extraordinario de la final. Lo cerró 7-5 después de aprovechar el doble break-point, oportunidad que había desperdiciado seis veces en el primer game.