"El último" indaga sobre la violencia y las formas de entender el amor

Información General 17 de marzo de 2024 Por Redacción
Su director, Marcelo Allasino, expone en esta pieza una relación sexoafectiva que, pese al pacto de los protagonistas, deviene en obsesión y violencia. Interpretada por los actores rafaelinos Agustín Keller y Marcelo Gieco, la obra visibiliza la violencia corrida del enfoque binario. Hoy a las 20:30 en su última función.
11-EL ÚLTIMO

¿Quién se perderá en la historia que nos contamos?
¿Quién se perderá en nosotros mismos?
Ocean Vuong


Por Fiorella Martina. - El último, obra del director y gestor cultural rafaelino Marcelo Allasino, tiene su última función en Rafaela hoy, domingo 17 de marzo, a las 20:30, en el Centro Cultural La Máscara. Esta obra estrenada en 2022, llega a su fin después de un recorrido por las grandes ciudades como Rosario y Buenos Aires. Apreciada por el público no solo por su puesta en escena sino también por la temática que engloba. El último deja un mensaje fuerte, imposible de pasar desapercibido. Un tema del que, como bien expresó su director, no se habla; es el teatro el que, en esta oportunidad, pone de relieve la violencia de género corrida del enfoque binario, precisamente en relaciones sexoafectivas.
La escena se dibuja con una cama, un televisor y una mesa de luz con una botella de alcohol. Ahí arriba, elevado, está él, el protagonista sin nombre, de traje, con un estatus en principio alto. Abajo está Martín, que sí tiene nombre, que disfruta de la música apasionadamente, que vive del aire y también del sexo que tiene con personas que conoce en aplicaciones de citas. Un pantalón de buzo, una remera holgada que poco resalta su figura pulida con entrenamiento y una guitarra barata hacen de Martín un chico en principio simple, con sus deseos claros y una libertad envidiable para algunos. 
La diferencia entre ambos protagonistas, interpretados intensamente por los actores rafaelinos Marcelo Gieco y Agustín Keller, se deja ver en su edad, en su marcada economía y en su vestuario, elegido de forma audaz por Gustavo Mondino. Uno con dinero, el otro con necesidad de tenerlo; uno con un fuerte impulso de afecto y amor, el otro sin ataduras y sin intenciones de compromiso alguno. El choque entre estos dos mundos no demora en suceder; ambos buscan cosas distintas, pero es la falta de aceptación lo que deviene finalmente en acoso y en muerte inminente. El pacto se rompe, la obsesión se profundiza y es, desde ese lugar, donde la pieza busca reflexionar y pensarse: en el amor, ese amor enseñado, domado por generaciones que solo comprendían pocas formas de afecto, ancladas en la posesión y en lo eterno. 
¿Cómo son, entonces, estas formas de vincularse con un otro? ¿qué se espera de esa conexión? ¿qué pasa cuando se mercantiliza el deseo? El protagonista sin nombre repite varias veces la frase "soy tu hombre". Martín, por su parte, toma el dinero y le dice que lo suelte, que no entiende nada. La relación tóxica -término trillado pero útil para ilustrar lo que sucede en escena- los enfrenta a una cruda realidad; a la soledad, al deseo embestido por las carencias, a buscar en el otro lo que no se tiene en sí mismo. 
Allasino juega, como en muchas de sus obras, con el formato audiovisual; el público puede ver, como a través de una cortina, escenas de ese vínculo. Los celulares también son parte de esta obra, a partir de mensajes de audio que mayormente le envía el protagonista sin nombre a Martín y que él decide ignorar. La iluminación propone un ambiente íntimo, con luces tenues, cálidas. Agustín Keller, además de actuar, toca la guitarra con destreza y es parte de la música original de la obra. 
Por si fuera poco, en el estreno, Allasino comentó que la escritura surgió luego del crimen de Enzo Aguirre, un joven correntino que había llegado a Buenos Aires como trabajador sexual. Ofrecía sus servicios en una plataforma llamada "Soy tuyo" y fue asesinado por una banda de ladrones en un hotel cercano a Retiro. No solo le quitaron sus pertenencias sino que le quitaron la vida de forma muy violenta. Allasino tenía contacto con este chico a través de la aplicación Grindr. Su muerte fue un golpe y, de alguna manera, la historia de Enzo es la historia de El último.   
Es para destacar la actuación intensa, cruda y real de Agustín Keller y Marcelo Gieco, quienes ponen el cuerpo en escena, con una exigencia emocional y física que por momentos parece una coreografía. 
El último es Martín, este chico que recuerda la primera vez que tocó una guitarra, sus primeros tatuajes. El último es la primera vez que Martín encuentra la crudeza en su libertad, el engaño, la traición. El último es una pieza teatral imperdible para quien desee ver profundamente, incomodarse con la realidad, salir de su zona de confort con escenas que se abalanzan a lo explícito a través del lenguaje y las actuaciones, sin perder de vista su búsqueda principal: interpelar al público. 
Ese público aplaudió de pie la función del viernes por la noche y no se espera menos para la función de hoy a las 20:30. Estas puestas en escena en la ciudad se valoran y son los mismos rafaelinos quienes, acostumbrados a consumir diferentes piezas gracias al Festival de Teatro, aprecian tener estos espacios que también son refugio. El arte, como siempre, es refugio, presente y futuro. 

FICHA TÉCNICA
Autoría, producción y dirección: Marcelo Allasino
Actuación: Marcelo Gieco y Agustín Keller
Espacio e iluminación: Marcelo Allasino
Música original: Agustín Keller
Piano: Luis Enrique Carballosa
Mastering: Brian Taylor
Grabación de efectos sonoros: Nico Diab
Colaboración en vestuario: Gustavo Mondino
Colaboración en utilería: Salvador Aleo
Cámara y edición de video: Beto Bellezze
Fotos: Trinidad Bussolaro
Diseño gráfico: Leonor Barreiro
Asistencia y operación: Daio Albanesi y Fernando Sacone 

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