El Sub 23 con destino a París 2024

Deportes 13 de febrero de 2024 Por Redacción
Finalmente, la Selección argentina Sub 23 participará de los Juegos Olímpicos que se desarrollarán del 26 de julio al 11 de agosto de este año en la capital francesa. Fue tras la ajustada victoria sobre Brasil.
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Por Néstor Clivati (*)

Cuánto le ha costado a Javier Mascherano liderar como entrenador a los juveniles argentinos, en tanto referente indiscutido en tiempos de su prestación como futbolista en todas las categorías albicelestes; es paradójico pero un dato de la realidad irrefutable: aquellos dotes de abanderado que le valieron el mote de Jefecito, de momento no lograba trasladarlo en su mensaje ni al juego, ni al temperamento colectivo de sus modelos.
Es verdad que el ciclo que encabeza Lionel Scaloni con la Selección Absoluta, del que también depende la estructura de juveniles de AFA, debe modificar una pesada herencia de frustraciones y en algunos casos, fracasos deportivos lacerantes para la rica historia que Argentina posee como monarca de formativas en tiempos de José Pekerman y Hugo Tocalli. Si bien tales correcciones se producirán con el correr del tiempo, los entrenadores elegidos desde el 2008 -si tomamos como referencia el último gran logro al conquistar la medalla Olímpica de la mano de Sergio Batista- no han conseguido recuperar ni la bizarría ni la eficacia de los que aquellos procesos dieron cuenta.
Todo se interrumpió después de los Juegos de Beijing, a partir de ese antecedente, no hubo excepciones, ya que el fútbol de nuestro país solo estuvo presente en Brasil, 8 años más tarde y en la última cita ecuménica en Japón en 2021. En estas ocasiones los números son contundentes ya que nunca pudo superar el corte clasificatorio e hizo el equipaje con llamativo anticipo, siendo el caso que más pesadumbre provocó, la decepcionante presentación en Río de Janeiro en medio de la crisis institucional de AFA que puso en manos de ese equipo olímpico, al Vasco Olarticoechea, ante la dimisión del Tata Martino que había asumido esa responsabilidad.
Todas estas citas le fueron agregando presión a Mascherano, que aún ungido por Scaloni, tenía claro que un nuevo fracaso no le permitiría sostener el cargo al frente de estas categorías.
El andar de éste equipo que eligió el santafesino (Mascherano nació en San Lorenzo) dio mayores garantías en cuanto a lo compacto de su rendimiento. Cabe señalar que, al no ser una competencia oficial FIFA ya que es una invitación del Comité Olímpico Internacional, los equipos no están obligados a ceder a sus futbolistas y en consecuencia, 3 o 4 piezas que ya brillan en las grandes ligas europeas, no fueron autorizados y por lo tanto, el técnico debió reducir ese mapa, casi al torneo doméstico, con excepción de Thiago Almada (Campeón en Qatar) y el Colo Barco que recién ha sido transferido a la Premier League.

LA VICTORIA QUE
ESPERABA JAVIER

Acaso la falta de contundencia de este equipo en la etapa clasificatoria y en el cuadrangular final, le impidieron conseguir el objetivo mucho antes, por eso, en el último capítulo debía hacer el máximo esfuerzo y ganarle nada menos que a Brasil para amplificar sus sueños a París.
El cabezazo de Luciano Gondou, luego que Barco enviara un centro impecable desde la izquierda, a pocos minutos del final, le daba esa ventaja mínima y necesaria como también, legitimidad a esa aspiración. Durante el juego los pibes albicelestes, asumieron la iniciativa y generosamente fueron a buscar ese ticket sin mirarle la cara al cliente y aun con algunos desaciertos defensivos, superó claramente a un Brasil que, en la especulación de un resultado, encontró su propia frustración.
Fue oportuno que este equipo sacara fibra, personalidad y algo de juego en un momento donde no estaba claro para donde caería la moneda, luego de dos empates ante rivales, supuestamente de menor jerarquía. Sin embargo, dio la talla y su entrenador encontró el alivio de un objetivo cumplido que lo ratifica en su cargo y lo empodera frente a la decisión de apuntalarlo por parte de Lionel Scaloni.
El otro dato que surge de los últimos tiempos es la paternidad que después del Mundial de Rusia 2018, punto de partida de lo que hoy se conoce como la Scaloneta, comenzó a sustanciarse ante los brasileños y esto, se ha dado en varias instancias y categorías.
Todo arrancó en el estadio Maracaná cuando con gol de Di María, la celeste y blanca derrotara al Scracht en la final de la última Copa América; después en el Mundial Sub17 disputado en Indonesia con 3 goles del Diablito Echeverri, lo sacó de las semifinales, en un partido inolvidable; se extendió la racha hace pocos meses nuevamente en Rio al derrotarlo por 1 a 0 con un cabezazo pasareleano de Otamendi en Eliminatorias y, el último domingo en Caracas, con la intervención aérea del delantero de Argentinos.
Esta pesadilla para el fútbol brasileño es la consecuencia de una alineación planetaria como nunca antes sucediera y de rendimientos colectivos sobresalientes en los momentos más complejos de cada una de esas competencias, a manos de los albicelestes.
Hay razones objetivas que superan las supersticiones y se quedan en lo estrictamente futbolístico, son como acontecimientos de época; hubo un tiempo donde ese predominio brasileño se había convertido en un karma, especialmente a nivel de mayores. En esos contextos recuerdo que se hacía difícil imaginar la salida y mucho más, pronosticar un momento como el actual, que altera la presunción de nuestros históricos adversarios.
Esta realidad tiene nombres propios, se llama: Lionel Scaloni que también influyó en este período para ratificarlo a Mascherano y aportarle al plantel, a un futbolista clave como Thiago Almada.
Argentina viajará sin mochilas a París para intentar buscar la tercera; sí, la tercera medalla dorada del mundo olímpico después de la Copa América.

(*) Periodista acreditado por La Opinión - Estados Unidos 2024.

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