Sensaciones y sentimientos

Sociales 06 de febrero de 2024 Por REDACCION
Leer mas ...
18 sensaciones

LOS NIÑOS GRANDES DE LA RADIO

Por Hugo Borgna
Hola, lectores con capacidad de sentirse niños espontáneos o, también, severos adultos que todo lo saben y con capacidad de regir los destinos de los contemporáneos. Vamos a entrar por el ámbito del entretenimiento, lugar perfecto para conquistar masivamente a oyentes (a los “estimados” oyentes) abiertos a los mensajes sonrientes que viajaban por el “éter” hasta cada radio (eléctrica, por supuesto).
“Yo soy Tatín un chiquitín muy regalón, les diré lo que hago yo. Digo versitos canto cantitos, todo muy lindo y de corazón”
Tato Cifuentes ((Héctor Raul Cifuentes Lira), fue el chileno creador de este “Tatín”, personaje que gozaba sometiendo al locutor con sus bromitas, consistentes en juegos de palabras y picardías. Este niño sin cuerpo propio le decía al locutor: ¿Conoce usted a Locachoino? LOCUTOR: ¿Locachoino…?, no, ¿quién es? TATÍN, al público oyente: Ja ja, lo cacho y no se da cuenta, ja ja)
Tato Cifuentes fue humorista, fonomímico, imitador, ventrílocuo y cantante. Hizo la mayor parte de su carrera aquí y en Uruguay. Nació el 15 de octubre de 1925 en Chile y dejó la vida en Buenos Aires a los 91 años. Su popularidad se apoyó principalmente en programas por radio El Mundo.
“Yo quiero para estas navidades, un hipopótamo muy especial, leones no me den, ni chiche singular, yo quiero un hipopótamo muy lindo para jugar”, “Este era un zapito que feliz vivía debajo de un puente donde charco había, que una vez pensó hay que el tren parar” “Papito papito de mi corazón, yo te quiero mucho con todo mi amor”
Victrolita fue una creación para la radio de Inés Fernández, bonaerense nacida el 13 de mayo de 1931, que vivió 77 años. Victrolita nació de su recurso vocal, como si hablara una niña. Cantó por Radio El Mundo, como Inés Fernández y como Victrolita, y dejó grabados discos. Actuó en el ámbito del teatro y en películas, con José Marrone, Analía Gadé y Amelita Vargas.
Obviamente, el repertorio de Tatín y Victrolita (nombre derivado de Vik, adaptación para el caso de la grabadora RCA Víctor) debió ser muy distinto en las salas de teatro, espacio natural para el género de “Revistas”. Lucían vedettes acreditadas y cómicos dominadores del arte del doble sentido y la picardía sonora. El género permitía que artistas muy conocidos hicieran la parte que mejor dominaban, aunque no fueran específicos de la “revista”.
No hay que olvidar que, a todo esto, transcurrían con la plenitud de sus significados y carga, los 50, “años felices”, con humor directo, sin agresión, y vocabulario no obligadamente ordinario.
La visión general de esos tiempos era la de una carga de espontaneidad y aceptación de las propuestas abstractamente en general, sin críticas destructivas en primera instancia.
No era inocencia, sí había una general profundización en el análisis del mensaje. Se trataba de establecer, sobre todo, si venía con intención de entretener.
Tampoco fue un período de facilismo. La aceptación del chiste fácil, el juego de palabras sin gran elaboración no implicaba dejar de pensar.
Por supuesto, nadie asumió a Tatín o a Vicrolita como seres reales. La radio, limpia, destacando por sobre todo la simpatía era una apreciable compañera y estimulaba la libre imaginación.
¿Fuimos intencionalmente ingenuos? ¿Nos complacían los juegos verbales?
Eran los años cincuenta. Fuimos autores y consecuencia de esos años limpios que, queremos suponer, no depositaron su esencia en buzones con la boca clausurada.

REDACCION

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar

Boletín de noticias

Te puede interesar