Sensaciones y sentimientos

Sociales 30 de enero de 2024 Por REDACCION
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18 sensaciones

INFORMÁTICA. UN PASADO POCO AGRADECIDO

Por Hugo Borgna
No siempre tuvo el esplendor que hoy luce, habiendo seducido con sus múltiples y promisorios servicios (a pesar de todo, somos muchos los que le hemos reclamado más) y, voluntariamente, dejó caer paquetes útiles que habían impresionado a los usuarios. Y eso no estuvo bien.
Vamos a fijar nuestra posición con ejemplos que seguramente van a doler: la informática nos fue dando, de a poco, desde una prehistoria de las Czerweny de 2 K de memoria (bueno, tenía que superar esa pobre oferta) que llevó luego a 16. Se apoyaba en un casette con sonido grabado que era el encargado de “decirle” las instrucciones de trabajo.
Hasta ahí, pensándolo bien, no hay nada para criticarle, sobre todo porque presentó una máquina apta, aunque no daba entonces motivo para que se agrandara; eran juegos de simple ejecución. Se la identificaba con el nombre de una marca de artefactos para el hogar -Commodore 16 y luego 64-, con un importante punto a favor: la inclusión entonces del emblemático “Tetris” (¡ya existía!)
No se había adueñado aún del elogio definitorio de los usuarios; no había logrado ser “tan” útil como cuando, poco después, trabajó con el programa Window 95 (¡ahí sí empezó a lucirse!), pero los imprevisibles productores le negaron la comodidad del nido caliente: el sistema fue quitado, archivado, discontinuado y considerado ¡¡obsoleto!! Había comenzado en agosto de 1995 y fue sacado de las pantallas el 31 de diciembre de 2001.
¡Cuánta ingratitud! Como siempre hay alguien encubierto en espera, en la sala contigua el disco compacto de 12,5 centímetros sonreía en círculos, seguro de un éxito definitivo. Se veía dueño de todas las memorias habidas y por haber. Ese CD fue como el novio rico de la nena que no le dio oportunidad al puntual y voluntarioso repartidor de pizzas: todo el mérito para el CD (y consecuente DVD), incluyendo especialmente abundante contenido de audio y de películas.
¿Y los antiguos y elementales juegos? Fueron literalmente superados desde un área con significado y poder decisivos: triunfaron otros, paralelos, desde una muy cercana y amenazante periferia, componentes con importancia decisiva propia y una denominación clara en inglés que significa “juego”. Exitoso y brillante al principio, tuvo el disco compacto ese final ignoto en el corazón de la computadora.
No lo vio venir, por eso estaba tan tranquilo el CD. El “lápiz director”, pequeño, sintético, muy práctico en el modo de guardar las memorias, se plantó un día en el portal de la computadora y le dijo al CD, con soberbia: ahora estoy yo y voy a quedar. Fijate que en las máquinas nuevas ya no hay lugar para que puedas ingresar tu obsoleto disco.
Obsoleto. Otra vez la dolorosa palabra esgrimida impunemente por la informática.
El novio ideal para la nena es insaciable. Mira con lástima futura al tan útil ahora, pen drive. Está preparado para decirle, no se sabe cuándo pero seguramente más pronto que lejano, que sus días están por terminar.
Estás obsoleto, le va a decir.
Y otra vez va a comenzar la historia repetida de débiles y poderosos.
Es posible que el “pen”, desplazado como los anteriores triunfadores-para-siempre vaya ahora analizando filosóficamente cómo se hace para sobrevivir, cuando se depende de la veleidosa informática que, sin la menor consideración ni preaviso, reemplaza un modo por otro.
Sin la posibilidad de recibir alguna ayuda, el pen tiene otra pregunta angustiante.
¿Qué se puede hacer para competir contra esos candidatos, príncipes de todos los colores, figuras ideales hechas de aire, que tienen como domicilio indefinible a la nube?

REDACCION

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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