¿Qué será de nuestro planeta?

Información General 10 de diciembre de 2023 Por REDACCION
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No hace falta ser científico para darse cuenta del terrible daño que se le está haciendo al planeta. Se ve claramente en el agua dulce, los océanos, los bosques y las selvas, e incluso en el aire que respiramos. ¿Qué será de nuestro planeta? Hay razones para tener esperanza. Descubra cuáles son.

AGUA DULCE

Sin agua no habría vida en la Tierra, especialmente sin agua dulce. De hecho, todos los seres vivos estamos compuestos principalmente de agua. Si no fuera por el agua de los lagos, los ríos, los humedales y los acuíferos, los humanos y los animales no tendríamos agua para beber ni se podrían regar los cultivos.

El agua dulce corre peligro

Aunque el agua cubre la mayor parte de nuestro planeta, según la Organización Meteorológica Mundial, “solo el 0,5 % de los recursos hídricos del planeta es agua dulce disponible y aprovechable”. Parece muy poca agua, pero es suficiente para sostener la vida. Sin embargo, cada vez el agua está más contaminada y es más difícil conseguirla. Esto se debe al cambio climático y a que estamos gastando más y más agua. Los expertos creen que, en unos 30 años, 5.000 millones de personas no tendrán acceso a agua potable.

Nuestro planeta: diseñado para preservar la vida

La Tierra está diseñada para que siempre haya suficiente agua para todos. Además de sus procesos naturales, el suelo, los seres vivos acuáticos y hasta la luz del sol contribuyen a purificar el agua. Veamos algunas pruebas que demuestran que nuestro planeta está diseñado para preservar la vida.

Está demostrado que en el suelo ocurren procesos que pueden eliminar del agua muchas sustancias contaminantes. Se ha visto que en los humedales hay plantas que absorben el nitrógeno, el fósforo y los pesticidas.

Los científicos han descubierto procesos físicos y biológicos que purifican el agua contaminada por sustancias orgánicas que se producen de forma natural. El agua, al fluir, disuelve estas sustancias contaminantes, y los microorganismos las descomponen.

Las almejas y los mejillones de agua dulce pueden extraer del agua sustancias químicas potencialmente dañinas en solo unos días, y tal vez de forma más eficiente que una planta potabilizadora.

Nuestro planeta retiene el agua gracias a un proceso constante conocido como ciclo hidrológico o ciclo del agua. Este sistema, junto a otros procesos naturales, impide que el agua se escape de la atmósfera y se pierda.

OCEANOS

Los océanos no solo nos dan gran parte de los alimentos que comemos, sino también muchos de los compuestos que se necesitan para hacer medicamentos. Además, producen más de la mitad del oxígeno del planeta y tienen la capacidad de absorber las emisiones de carbono generadas por el hombre. ¡Y eso no es todo! Los océanos regulan el clima.

Los océanos corren peligro

El cambio climático es una amenaza para los arrecifes de coral, los crustáceos y otras formas de vida marina. Al menos el 25 % de los seres marinos conocidos dependen de los arrecifes de coral. Y, según los científicos, casi todos estos arrecifes podrían morir en los próximos 30 años.

Los expertos calculan que millones de animales marinos mueren cada año por culpa del plástico y que hasta el 90 % de las aves marinas lo han ingerido.

En el 2022, Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, afirmó: “Hemos dado por sentado el océano, y hoy nos enfrentamos a lo que yo llamaría una ‘emergencia oceánica’”.

Nuestro planeta: diseñado para preservar la vida

Los océanos y la vida que hay en ellos están diseñados para mantenerse limpios y saludables, siempre y cuando los seres humanos no los saturemos con residuos contaminantes. El libro Regeneration: Ending the Climate Crisis in One Generation explica que, cuando se protege una parte del mar del daño que producen las industrias, “su capacidad innata de regenerarse puede seguir funcionando indefinidamente”. Veamos algunos ejemplos:

El fitoplancton, formado por organismos diminutos, consume y almacena dióxido de carbono, el gas que probablemente contribuye más al calentamiento global. De hecho, tan solo el fitoplancton absorbe casi la misma cantidad de dióxido de carbono que los árboles y el resto de la vegetación terrestre juntos.

Hay microorganismos que se alimentan de los restos de peces muertos, y así evitan que estos contaminen el océano. Luego otros animales marinos se comen estos microorganismos. Según el portal sobre océanos de la Smithsonian Institution, “este ciclo, del que todos se benefician, mantiene los océanos limpios y puros”.

Muchos animales marinos usan sus mecanismos de digestión para transformar las aguas ácidas que hay en los océanos en aguas alcalinas, que son más saludables y no perjudican a los corales, los crustáceos y otros seres vivos.

BOSQUES Y SELVAS

A los bosques se les llama los pulmones de la Tierra, y con razón, pues son vitales para la vida. Los árboles absorben un gas que podría hacernos daño, el dióxido de carbono, y producen el oxígeno que necesitamos para respirar. Alrededor del 80 % de la vegetación y los animales terrestres viven en los bosques y las selvas. Sin esta vegetación no tendríamos futuro.

Los bosques y las selvas corren peligro

Para tener más tierras disponibles para la agricultura, cada año se talan miles de millones de árboles. En los últimos 75 años aproximadamente, se han cortado tantos árboles que la mitad de las selvas del mundo ya ha desaparecido.

Cada vez que perdemos un bosque, perdemos todas las cosas buenas que su ecosistema nos aporta.

Nuestro planeta: diseñado para preservar la vida

La capacidad que tienen los bosques que han sido deforestados para volver a crecer y extenderse aún más es impresionante. En los últimos tiempos, los ecologistas se han sorprendido al observar lo rápido que se recuperan los terrenos deforestados y vuelven a convertirse en bosques maduros. Veamos un par de ejemplos:

Algunos investigadores observaron el comportamiento de terrenos que se deforestaron, se usaron para la agricultura y luego se abandonaron. Un estudio que analizó 2.200 terrenos de América y África Occidental demostró que en 10 años el suelo puede volver a estar en buenas condiciones para darle vida a un nuevo bosque.

Según un estudio publicado por la revista Science, los investigadores calculan que en unos 100 años los suelos podrían regenerarse hasta el punto de recuperar una gran diversidad de árboles y seres vivos sin la intervención del hombre.

En Brasil, recientemente un grupo de científicos comparó el ritmo de recuperación de las selvas en zonas donde el ser humano prácticamente no había intervenido con las zonas donde se habían puesto en marcha planes de reforestación.

Hablando de este estudio, la revista National Geographic cuenta que los investigadores se llevaron una grata sorpresa al descubrir que, sin necesidad de plantar árboles, en tan solo cinco años estos terrenos estaban llenos de árboles autóctonos.

Fuente: Revista Despertad.

REDACCION

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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