Cerró en El Trébol la industria de equipos de ordeño De Laval

SUPLEMENTO RURAL 30 de noviembre de 2023 Por REDACCION
La empresa de capitales suecos es un emblema de la tecnología para tambos. Según su gerente comercial, fue “una decisión de negocio global”. Sorpresa en la comunidad lechera, puesto que se trata de una de las marcas más prestigiosas a nivel sectorial.
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Sorprendió esta semana a toda la comunidad lechera el cierre de la filial argentina de DeLaval, una de las marcas líderes en equipos de ordeñe, que decidió intempestivamente salirse del país, luego de una decisión global de su casa central en Suecia.
La noticia causó estupor para los 42 empleados que tenía la fábrica ubicada en El Trébol, que llegaron a su trabajo y se encontraron con la novedad. Rápidamente, las especulaciones empezaron a correr, ya que los tambos (principales clientes de la marca) están atravesando su peor crisis de la historia, y no sería descabellado asociar este cierre al listado de víctimas del negocio lechero.
Sin embargo, el reconocido gerente comercial de DeLaval Argentina, José Camoletto, salió en declaraciones a medios nacionales a intentar una explicación del suceso, diciendo que se trata de una decisión que no responde a la crisis económica del país, sino a una estrategia global de negocio de la casa matriz en Europa, que está redireccionando las piezas de su política industrial en todo el mundo.

ARGENTINA, FUERA DE LA ESTRATEGIA
Además, se aseguró a los empleados las correspondientes indemnizaciones que impone la ley y que todo el proceso de cierre está enmarcado en las reglamentaciones vigentes. Esto obedece a una estrategia global de la compañía, que decidió poner foco en otro tipo de productos: “se van a orientar todas las inversiones y la investigación de los próximos años en lo relacionado con la robotización, la automatización, el uso de sensores en las salas de ordeño y el manejo de la información on line; y que todo eso se vaya transmitiendo en tiempo real al productor, al tambero, al veterinario, con distintos niveles de información", relató Camoletto.
Por otro lado, colocó en un segundo grupo de tecnologías "que tal vez no sean de tanta avanzada, pero que son necesarias para aplicar toda esta tecnología de punta, como ser tambos rotativos inteligentes con antenas que identifican a las vacas en los puestos, tanques de frío que se comunican con el equipo de ordeño y van obteniendo información de cuánta leche está ingresando al tanque".
Claramente, la fábrica de El Trébol no tenía este perfil, sino más bien el de los productos y accesorios del tambo tradicional, y en ese sentido, "para poder concentrarse en los productos de la primera categoría tiene que dejar otros rubros atrás". Y por eso se decidió a nivel mundial, "que algunas plantas como la argentina (que fabricaban productos tradicionales que seguramente los van a tercerizar o manejar desde algún otro mercado), no sigan funcionando".

POR QUÉ NO RECONVERTIR LA FÁBRICA
“Esto obedece a un proceso que a nosotros nos llama la atención, nos sacude, pero es bastante normal en las empresas globales que producen en distintos lugares del mundo". Argentina no es un país que asegure o garantice estabilidad y retorno de la inversión con reglas estables, por lo que si De Laval tiene otras plantas en el mundo funcionando y produciendo estas tecnologías nuevas, las cuales está ampliando, es inviable que decidan invertir en modernizar la de El Trébol.
Camoletto insistió en argumentar que “no todas las empresas producen todos los productos que aquí se consumen. Sí, los comercializan pero no significan que los hagan un 100% en nuestro país, y la globalización ha tenido un rol muy grande en eso, lo cual se aceleró pos pandemia. Es el cierre de una planta industrial, pero no significa que la empresa se retira del país, nada que ver".

SÓLO DURARON 22 AÑOS
Paradójicamente, Camoletto argumenta que DeLaval “está apostando mucho al mercado argentino”, y que de hecho “es el que más ha crecido en los últimos años en Latinoamérica, incluso superando a Brasil. Incluso este año inauguramos un centro de distribución en el parque industrial de Alvear. La empresa sigue apostando muy fuerte al país, solo que por una cuestión de visión estratégica decide no seguir trabajando en estos equipos de ordeñe tradicional".
Dijo que “no se cierra por motivos económicos. La planta no generaba pérdidas ni por especulaciones políticas, dado que esto está ocurriendo también en otros países y obedece a esa estrategia global”.
Cabe señalar que DeLaval adquirió esa fábrica que hoy cierra a Bossio, amalgamando su marca durante un para de año, dado el prestigio que tenía la empresa trebolense en el mundo lechero.
La gran pregunta que se hace el sector tambero es qué pasará con los miles de tambos que cuentan con esa tecnología tradicional aún en funciones y que ahora sin fábrica en el país, podría poner en riesgo la provisión de repuestos y soporte técnico.


REDACCION

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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