El crudo relato del contratista que sufrió un insólito robo en un campo de Vila

SUPLEMENTO RURAL 30 de noviembre de 2023 Por REDACCION
Matías Barbero intentó resguardar toda su maquinaria ante una tormenta, no pudo llevarse el carro de su plataforma. Cuando volvió, a los dos días, comprobó el faltante de cuatro neumáticos. Bronca, impotencia y pérdidas económicas.
17 - BRONCA

Parece que afloja, pero vuelve. Da la sensación que se termina, pero siguen apareciendo casos. La inseguridad rural en la región siempre es noticia. En este caso particular, además del perjuicio económico (y psicológico) que se le genera a la víctima, también se advierte cierta malicia.
Matías Barbero es un contratista "chico", como se autodefine, que solamente subsiste con el trabajo que realiza a terceros. No tiene campo, no siembra y no cuenta con hacienda. Por ende, su principal y único capital está relacionado con los fierros: maquinaria e implementos.
La semana pasada se encontraba haciendo labores de cosecha en un campo ubicado en el distrito rural de Vila, a unos cuatros kilómetros del pueblo. En diálogo con La Opinión recuerda que era el martes 21 de noviembre y que, ante un "chaparrón", debió trasladar equipamiento (tolva y tractor) hasta una vivienda que se hallaba a dos kilómetros de su ubicación, donde también había gente. "Lamentablemente, el carro de la plataforma no se pudo llevar y decidimos dejarla ahí porque cuando hay un poco de barro en un camino, al ser muy pesada, suele terminar en la zanja casi siempre, entonces la dejamos ahí", rememora.
Pero lo peor todavía no había ocurrido. "El ingeniero que asesora fue el día 23 al mediodía a recorrer el lote y la plataforma estaba intacta. Nosotros llegamos el viernes (al día siguiente) tipo 9.30 de la mañana y ahí notamos que nos faltaban cubiertas del plataforma", afirma.
Las sensaciones que sintió lo derrumbaron. "Fue un momento muy feo y la verdad ese día ni trabajé porque no tenía ganas", expresa. Y agrega: "llamé a la policía, al dueño del campo y decidió hacer la denuncia". Sin embargo, admite: "sé que no voy a recuperar nada, pero hay que seguir".
En efecto, no solo se llevaron cubiertas (llantas incluidas), sino todas las tuercas de las mismas y hasta un perno que se usa para enganchar la plataforma a la máquina. "Son cosas que nos les sirven para nada", señala.

COSTOS QUE SUMAN
A la bronca y desazón hay que sumarle, como siempre pasa, un costo económico. Las cubiertas "estaban usadas, pero eran buenas" y, en plena cosecha de trigo, hay que reponerlas con celeridad.
"Lo que tuve que reponer representa unos $500.000, yo soy un contratista chico y esto es un golpe bastante duro", comenta. Después del hecho, Matías debió ir hasta Aurelia, donde tiene su taller, para buscar equipamiento y "salir del paso", con un solo objetivo: mover la plataforma de lugar para no dejarla en el campo donde ocurrió todo.
A modo de reflexión, concluyó: "es complicado que pasen estas cosas, pero no queda otra que seguir".

REDACCION

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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