Jesús María 2023 y un cierre inolvidable

Información General 18 de enero de 2023 Por Redacción
El festival de Jesús María 2023 tuvo su noche extra. La entrerriana, Emilia Mernes y el santiagueño, Rusherking se llevaron todos los flashes.
13-EMILIA

Por J. M. Pairone. - La noche extra del festival de Jesús María 2023 llegó con la tranquilidad de haber superado, y con creces, las expectativas previas de cara a una edición 57 que quedará en la memoria. ¿Por qué? Porque en la madrugada del lunes ya se había confirmado el dato: con más de 190 mil entradas vendidas se superó el récord que ostentaba la edición 2020, que hasta el momento lideraba la tabla histórica del festival en términos de taquilla.
En la previa, la ya instalada noche extra (que en los últimos años recibió a artistas de presente global como Duki, Paulo Londra, Tini o Sebastián Yatra) se ubicaba en el podio de las noches con más venta anticipada.
Y aunque el arranque de la noche de este lunes no mostró gradas colmadas ni un campo explotado, el correr de las horas confirmó la presunción de un cierre a tono con una edición histórica.
En el comienzo de la programación, la presencia de Lorena Jiménez aportó un toque de cuarteto característico a una grilla en la que el pulso centennial era mayoritario. Bastaba recorrer con la mirada las caras de los adolescentes y jóvenes más cercanos al alambrado que separa la platea del campo para sacar una cuenta bastante lógico: nadie, o casi nadie, había escuchado la gran mayoría del repertorio que propuso la hija de “La Mona”.
Poco le importó a Jiménez, que paseó su histrionismo y su carisma en el amplio escenario Martín Fierro. Junto a sus músicos, dio una clase de tunga tunga old school en la que sonaron, entre otros, Paloma, La gaita del lobizón o La pupera de María.
De todos modos, es algo para revisar en una próxima edición. La indiferencia del público ante el show de la cantante y actriz se hizo notar, al punto de que el DJ John Monzón logró levantar a la multitud sin más armas en la mano que una selección musical a tono con la expectativa.

EMILIA, “SHOW-WOMAN”
Poco después de las 22, Emilia Mernes apareció entre un mar de gritos. Su presencia junto a la de Rusherking era de las más esperadas por el público y eso quedó de manifiesto en los primeros minutos de su show. Con canciones como Perreito salvaje o Cielo en la mente, la entrerriana subió la vara desde el inicio acompañada de un trío rockero (bien rockero) y un grupo de seis bailarines que potenciaron su propia intensidad. “Quisiera que disfruten, que canten, que bailen, que se emocionen conmigo”, dijo Mernes al presentar un show hecho con “amor” y con un evidente trabajo de producción que va mucho más allá de su propia figura.
Entre el reguetón, el punk y la distorsión, el pop y una catarata de visuales y luces de alto impacto, la artista confirmó su gran momento personal y presentó su primer álbum y su repertorio de singles con un sonido de escala estadio que se hizo notar en volumen y definición.
Vestida de rosa, con brillos en su micrófono, en su vaso hidratante y, por supuesto, debajo de sus ojos, la artista se destacó por voz afilada incluso en un espectáculo que le exige movimiento casi permanente. 
Desde coreografías de gran complejidad física a una versión de La balada con Mernes sentada frente a su público, incluyendo lectura de carteles y un feliz cumpleaños dedicado a una fan.
En el tramo final llegaron hits como Rápido lento, Intoxicao o De Enero a diciembre (con Rusherking en la pista grabada y no en cuerpo presente como se preveía) y la que es su favorita personal, Como si no importara. Para el bis, la gran pendiente: Cuatro veinte.
A esa altura Emilia ya había dejado su huella impresa en el escenario Martin Fierro. Su debut en el festival de Jesús María estuvo a tono con la expectativa de sus fans. 

RUSHERKING, APTO PARA TODO PÚBLICO

Minutos después de la medianoche, el santiagueño Thomas Nicolás Tobar, Rusherking, ocupó el lugar dejado por su colega con muchísima menos destreza escénica (no baila, se mueve). Sin embargo, su presencia y su soltura a la hora de cantar despiertan suspiros y una maquinaria aceitada de griterío mayoritariamente femenino.
Vestido con un conjunto de jean en plan retro, una remera blanca y un gorra a tono, el artista hizo gala de su sencillez y agradeció varias veces al público presente. Además, se dio tiempo hasta para firmar autógrafos al pie del escenario.
Desde lo musical, en tanto, Rusherking lució relajado y cantó en diferentes registros sin mayores problemas. Rapeó, se movió como pez en el agua en el pop latino y también mostró su faceta más romántica en un segmento que incluyó Otra noche más y su reciente colaboración con Reik, A mi lado. 
Al igual que Mernes, el santiagueño se apoyó en una banda sólida (tecladista, guitarrista, baterista, bajista y cantante), que desplegó un sonido rockero cultivado desde hace meses entre las jóvenes estrellas del universo urbano. LA VOZ

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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