Los riesgos que ocasionan las temperaturas extremas

Notas de Opinión 14 de enero de 2023 Por Redacción
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FOTO ARCHIVO CALOR. Las altas temperaturas se están haciendo sentir este verano en Argentina.

Las emisiones de gases de efecto invernadero impulsan, a diario, que el calentamiento global avance de formar acelerada. Además, el avance de la humanidad hacia hábitats naturales y la deforestación asociada a este fenómeno, impulsa a que el aumento de la temperatura no ceda.
Ahora, en las ciudades donde reside gran parte de la población mundial, la temperatura puede superar con creces la registrada en las áreas periurbanas.
De este modo, los residentes urbanos están especialmente expuestos al calor extremo o, incluso, al frío extremo.
Ambos fenómenos han sido relacionados con un exceso de morbilidad y mortalidad prematura, a través de una variedad de mecanismos fisiológicos.
Un trabajo realizado por un equipo internacional de investigadores de la Universidad de California y de Drexel, que fue publicado en Nature Medicine, estimó que un poco más de 900.000 muertes, entre 2002 y 2015, podrían haber sido causadas por temperaturas extremas en grandes ciudades latinoamericanas.
Como la mayoría de los estudios que se han realizado sobre las temperaturas extremas que se relacionan con la mortalidad en ciudades importantes son en América del Norte, Europa y China, esta estimación se posicionó como la más elaborada que se ha obtenido sobre América Latina.
"América Latina es solo una parte del mundo que no ha recibido mucha atención", aseguró Ana Diez Roux, una epidemióloga de la Universidad de Drexel y coautora del estudio.
Asimismo, indicó que este trabajo tiene una representación mucho mejor de las áreas urbanas de Latinoamérica que los estudios anteriores en la región.
Los investigadores del proyecto Urban Health in Latin America, para estimar cuántas personas murieron a causa del calor o el frío intensos, evaluaron cómo los entornos urbanos y las políticas afectan la salud de los residentes de grandes ciudades de la región, y analizaron los datos de mortalidad entre 2002 y 2015 de los registros de 326 ciudades de nueve países, con más de 100.000 habitantes.
También analizaron las temperaturas diarias promedio y estimaron el rango de temperatura para cada ciudad a partir de un conjunto de datos públicos de las condiciones atmosféricas.
Para poder relacionar un fallecimiento con una temperatura extrema, éste tenía que ocurrir en los 18 días más calurosos o en los 18 más fríos que experimentaba cada ciudad en un año típico.
Para comparar el riesgo de morir en días muy cálidos y fríos, los investigadores utilizaron un modelo estadístico en el cual contraponían, además, los días templados.
Descubrieron que en las ciudades latinoamericanas casi el 6%, es decir casi un millón de todas las muertes entre esos años ocurrieron en días de calor y frío extremos.
Al mismo tiempo pudieron crear un mapa interactivo con los datos de ciudades individuales.
Con un 7,5 % de las muertes relacionadas con el calor y el frío extremos durante el período de estudio, el equipo llegó a la conclusión que los adultos mayores son especialmente vulnerables.
Aunque las cifras varían de un año a otro, por ejemplo en 2015, más de 16.000 muertes entre personas de 65 años o más se atribuyeron a temperaturas extremas.
Se prevé que el envejecimiento de la población de América Latina aumente más rápidamente que en otras partes del mundo: del 9% en 2020 al 19% en 2050, según algunas estimaciones.
Josiah Kephart, epidemiólogo ambiental de Drexel, quien dirigió el estudio, sostuvo que una población que envejece combinada con la alta urbanización de América Latina y el empeoramiento de los impactos del cambio climático hacen que las temperaturas extremas sean un peligro realmente alarmante.
Aunque las muertes en días extremadamente fríos (alrededor de 785.000) fueron mucho más elevadas que las de días extremadamente calurosos (unas 103.000), en general hubo más días con frío intenso, lo que podría explicar esta diferencia.
Pero para algunas ciudades como Buenos Aires, Río de Janeiro y Mérida (Colombia), el calor fue más letal que el frío.
Según indicaron los científicos, cuando la temperatura es muy elevada, la probabilidad de morir aumenta en un 5,7 % por cada 1°C de aumento. Esta conclusión es muy alarmante.
Durante el verano es cuando los cambios de temperatura tienen un impacto más fuerte e inmediato, ya que no hay una forma rápida de escapar.
El equipo de Drexel ahora está trabajando para desentrañar cómo ciertas desigualdades, como las condiciones de vivienda y el acceso a los espacios verdes, afectan las muertes que ocurren tanto en días cálidos como fríos.
Se prevé que en las próximas décadas América Latina experimente un aumento sustancial en la frecuencia de las olas de calor, por lo que el equipo también analiza las proyecciones de temperatura en las grandes ciudades.
Desde 2018, los investigadores se asociaron con agencias locales en Buenos Aires y el servicio meteorológico de la ciudad para tener un sistema de alerta temprana para temperaturas extremas, lo que permite que los ciudadanos y los servicios de salud estén preparados para atender a las víctimas.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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