Sensaciones y sentimientos

Sociales 09 de enero de 2023 Por Redacción
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14 sensaciones

LES LUTHIERS TIENEN RAZÓN

Por Hugo Borgna

Este es un punto de cierre final. Un poco triste, es cierto, pero no lo debería ser tanto.
Al fin, la historia de Les Luthiers no fue siempre un paraíso de rosas y, repasando los hechos iniciales se puede visualizar tragedias y grietas desde los primeros días. Tantos, que a lo largo de los años y de armonías, conseguidas con mucha buena voluntad y con una dosis permanente de psicólogos, permitieron un trabajo creativo largo, continuo, responsable y eficaz.
Ya hay una fecha de despedida: cuando termine la vigencia del espectáculo “Más tropiezos de Mastropiero” de autoría de Jorge Maronna y Carlos López Puccio, que ya fue visto y aprobado en Rosario, y que constituirán una gira de despedida por países de Sudamérica, España y, por supuesto, por muchas ciudades de Argentina.
Les Luthiers estuvieron en riesgo desde su constitución. El fundador Gerardo Masana tuvo que decirles involuntariamente adiós en 1973, a poco de haber grabado el primer long play del grupo (“Sonamos pese a todo”) ese que muchos curiosos vimos en la vidriera de Colombo Musical y sin dudar lo llevamos a casa. Al disco, por supuesto.
El destino y la vida les fueron cobrando el impuesto al éxito, mientras iban ganando para siempre, el apoyo incondicional que le agradecían así la coherencia y respeto por el nivel del público (no hay que olvidar que, habiendo nacido como grupo humorístico en la alta gradación del ámbito universitario, no bajaron de nivel a pesar de haber conquistado el gusto masivo).
En 2015, el chiste de mal gusto fue dicho por Daniel Rabinovich. Previsible, por el deterioro notable de su salud, pero igual de doloroso: a nadie le causó gracia, sobre todo porque él ya era un ícono reconocido de Les Luthiers.
Marcos Mundstdok, compañero del alma de Rabinovich, no quiso dejarlo solo y en 1920 fue al otro ámbito. Allí el histrionismo de Rabinovich y los ingeniosos juegos de palabras de Mundstock, se lucieron ante un nuevo público de silencio. Y aquí, entre un público pasmado, terminó de generarse el primer gran vacío, que es similar al que vendrá según lo anunciado por Jorge Marona y Carlos Nuñez Cortés, de la disolución del grupo.
Aquí intervienen la voluntad y la ilusión, que preguntan si era necesario. ¿Por qué no seguir con los reemplazantes, esos que más que sustitutos, podían ser titulares con eficacia?
Les Luthiers tenían razón en sus comienzos, estableciendo principios de libre fluir de un humor no agresivo. Carlos López Puccio y Jorge Marona son los sobrevivientes de los históricos que podrían haber continuado mezclados con los nuevos miembros. Pero también a ellos les habían transcurrido, silenciosos como la perfidia, los almanaques.
Les Luthiers tienen una vez más, razón. Y pasamos a explicarlo: no hay cabida para futuros integrantes con solo “buena intención” y sin raíces históricas.
“Les Luthiers” es una marca registrada. Pertenece a la sociedad “Les Luthiers S.R.L” de la cual Jorge Marona y Carlos Lopez Puccio tienen una licencia temporal para explotar el nombre. Habiendo fallecido en 2021 Lino Patalano, organizador y parte de la Sociedad, Marona y Lopez Puccio heredaron esa representación, siendo la consecuencia que la responsabilidad total ahora debía ser de ellos dos. Es obvio entonces que habiendo tenido desde sus comienzos Les Luthiers obligación en todo lo “artístico”, no puede ahora el dúo sobreviviente hacerse cargo de todo sin perder el control de tamaña entidad. Pero no escapa a nadie que una cosa es no poder y otra hacer que no se pierda la idea original de Les Luthiers, formulada trabajosamente desde 1967.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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