"Falta ahora trabajar en la discriminación a la vejez"

Suplemento Jubilados 07 de diciembre de 2022 Por Redacción
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Falta ahora para jubilados

El médico, escritor e historiador Pacho O'Donnell desde hace tiempo aborda el tema de la vejez y habla de la "sociedad viejista" en Argentina.
En una breve síntesis, dice que las propias personas viejas se limitan por adecuarse a lo que se espera de ellas. Por eso cuestiona esas ideas y prácticas, y propone mantenerse en actividad, tener vida social y hacer ejercicio.
El matutino porteño Página/12 le realizó una extensa entrevista sobre estos temas, cuya primera parte publicamos en la edición del miércoles pasado. A continuación la segunda entrega.

ENTREVISTA

Parte II

Por Sonia Santoro (*). 
--Desde una perspectiva histórica, en este tiempo con el aumento de la esperanza de vida, las nuevas vejeces son todo un desafío para la sociedad, ¿verdad? ¿Por eso será que ahora se empieza a hablar un poco más de esto?
--Yo tengo ochenta años. Se supone que uno es viejo a los sesenta. Llevo veinte años de viejo, es mucho tiempo. Además, he estado lúcido, tengo achaques inevitables de la vejez, escucho un poco menos, tengo gota, tengo algunos problemas cardíacos, pero es toda una etapa. No es como antes que uno se jubilada, pasaba un poco más y se moría. Hay toda una etapa en la que hay que hacer que los ancianos y las ancianas estemos activos, que estudiemos aquello que no sabemos, que hagamos cosas nuevas, que nos juntemos con personas, mantengamos actividades de socialización. No es cierto que los ancianos y las ancianas estamos condenados a la soledad, el aislamiento. Esas son cosas que hay que resolver.
Vos me hablabas de la historia. La historia argentina es viejista. Se habla muy poco de los próceres viejos. Los proceres pasan de hacer sus actividades patrióticas a la nada. Es muy interesante saber qué hicieron nuestros próceres de viejos.
San Martín, por ejemplo, cuando es viejo, en su destierro, se encuentra con su pasión por la cultura, inclusive por su afición por pintar. San Martín pinta.

--¿En Francia?
--Claro. Pinta sobre todo marinas, barcos y tormentas. Pinta mares procelosos, nubes algodonosas. El se encuentra en la vida cultural de París de alguna manera introducido por sus amigos. Se hace amigo de Zola, Gioacchino Rossini...

--¿Vive hasta los setenti...?
--Setenta y dos años. Es una edad muy avanzada.

--Para esa época sí.
--Y él aprovecha ese tiempo. O sea, las viejas y los viejos tenemos que estimularnos a incorporarnos a actividades.

--Usted es escritor, médico, psiquiatra, político, historiador y ahora es experto en vejez ¿cómo fue ese pasaje?
--Bueno, soy médico. Y además, principalmente, tengo ochenta años.

--Pero no todos los que llegan hablan del tema.
--Me parece que es un tema que hay que tomar. ¿Sabés cuál es un problema fundamental de los viejos y las viejas? Que somos viejistas. O sea que nosotros mismos nos creemos lo que la sociedad dice. Entonces nosotros mismos nos dejamos estar, nos condenamos a la soledad, al aislamiento. Vamos de guardia en guardia.
Es muy importante que mantengamos un buen estado físico. Porque es la principal defensa contras las enfermedades. Un ejemplo muy claro lo dio el covid. El covid se aprovechó de la situación de deterioro de los mayores y los hizo sus víctimas principales, pero no porque tuvieran una atracción biológica particular sino porque encontró muchos cuerpos en deterioro. Porque las ancianas y los ancianos en general creemos que la vejez es sinónimo de deterioro, entonces nos quedamos quietos, nos instalamos frente al televisor, no nos movemos. La historia no es que no nos movemos porque somos viejos, sino que somos viejos porque no nos movemos.

--¿Usted siempre hizo actividad física?
--He sido un mediocre jugador de rugby. Pero empecé a apasionarme por la actividad física a mis sesenta y cuatro años cuando me diagnosticaron una insuficiencia cardíaca severa y me recomendaron hacer gimnasia para mantener las partes sanas del corazón. Ahí fue donde me enganché mucho con una actividad extraordinariamente positiva. Se regulariza el azúcar, el colesterol, la presión arterial.

--Hace fierros.
--Hago fierros y bicicleta fija. Pero creo que cada uno tiene que hacer lo que más le conviene o más le guste. Pero hay que hacer, no hay mentirse. Salir a caminar de vez en cuando no es un ejercicio, no es entrenamiento. A veces los ejercicios con pesas en tercera edad se hacen con pesas demasiado livianas. El trabajo corporal tiene que tener una cierta intensidad y tiene que tener un cierto rigor. Por eso para el que puede y quiere ir a un gimnasio, hay profesores especializados en tercera edad.

(*) Periodista y escritora en Página/12.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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