Preocupa falta de respuestas ante los animales sueltos

Locales 01 de diciembre de 2022 Por Redacción
En los campos de la familia Bruno, al Suroeste de la ciudad y junto a la variante de la ruta 34, es uno de los ejemplos más claros de las complicaciones sobre la propiedad privada que afrontan los productores, junto a la inacción de las autoridades de todos los niveles.
06-Cerdos

En la última reunión de la Mesa de Coordinación de Seguridad Rural se plantearon los problemas salientes que se advierten en los campos de la zona de Rafaela. Si bien se consiguió sumar un móvil más para la Guardia Rural “Los Pumas” que tiene su base en Bella Italia, con lo cual se podrá ahora mejorar el recorrido y patrullaje de la región, nada se ha avanzado en la problemática de los animales sueltos y deja en evidencia la falta de protección sobre la propiedad privada, según advirtió la Sociedad Rural.
Los productores de manera individual hacen sus denuncias, sus reclamos a las autoridades policiales, a la Municipalidad de Rafaela, e incluso ante Senasa, pero no reciben respuestas que puedan resolver o alivianar los conflictos, consideró la entidad ruralista. Además de caballos sueltos en diferentes sectores de la ciudad, los cerdos que se crían en terrenos ajenos son muchos y generan situaciones irregulares, muy alejadas de la legalidad. Además de la intromisión en propiedad privada, la cría de animales sin los cuidados mínimos sanitarios puede tener consecuencias en la salud de la población y de otros animales que puedan estar en contacto con ellos.
En la zona suroeste de Rafaela, entre la variante de la Ruta Nacional 34 y el barrio Villa Los Álamos se encuentra el campo de la familia Bruno, lindero al asentamiento conocido como la “Villa Chaqueña” o “Villa Sur”, que se ubica sobre tierras del ferrocarril desde principios de los ´90. Más allá del problema social que representa este asentamiento para la ciudad, que hasta el momento no encontró soluciones concretas en cuanto a disponibilidad habitacional, tampoco en relación a situaciones de atención de la salud, educación y mejora socio-económica de sus habitantes, se presenta este cuadro de invasión de la propiedad privada con el pastoreo de animales.
Un campo familiar que estuvo en alquiler por algunos años, volvió en este 2022 a ser trabajado de manera directa. Augusto Bruno es quien se hace cargo de la tarea, pero también de enfrentar la situación de denunciar este tema de manera constante.
De forma habitual, son entre 10 y 12 chanchas con sus crías, sobre las que ninguna autoridad actúa. Policía, Pumas dicen no tener injerencia. Para el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria no se puede proceder por estar en el ejido urbano y es el Municipio el que debe intervenir. La Guardia Urbana Rafaelina no tiene disponibilidad para actuar en el tema. Desde Zoonosis le manifiestan al productor que no se puede cumplir la normativa local vigente por no tener un corral donde dejar los animales para ubicar a su dueño y que se responsabilice sobre los mismos. El Municipio tiene en licitación por ocho millones de pesos un lugar, pero la solución se necesita ahora, ya que estos son casos que llevan años.
A esta falta de respuesta también se suma la Fiscalía, la que tampoco cuenta con personal para atender las denuncias y relevar los casos. “En total estimo que hay unos cien chanchos, entre madres y crías. Algunas personas los tienen encerrados y cuidados, pero otros los dejan sueltos y explican que alimentarlos les sale muy caro, que no tienen tiempo para cuidarlos y por eso los dejan en mi campo con alfalfa”, explica Augusto Bruno.
No sólo es el problema de los animales, sino que cada vez que va a hacer rollos al lote, debe empezar dos días antes la tarea para limpiar la basura que se tira a su propiedad, también metales, desechos que se disponen en el lugar y debe ser él y su personal quienes se encargan de liberar el espacio para poder pasar la maquinaria.
Existen algunos tramos de tejido que separan al campo del asentamiento, con lo cual se evita el cruce de animales de menor porte como pueden ser los gansos, los chivos, o alguna oveja. En algún momento ese era un campo ganadero, pero se debieron sacar los animales por situaciones de inseguridad, pero también por el deterioro de las aguadas y las instalaciones que tenía el ganado.
En sus campos, a ambos lados de la variante desde se puede ver en todo momento como los animales circulan por el sector, la familia Bruno espera respuestas, exhibe su problemática diaria e intenta seguir trabajando. “Nadie hace nada, nadie ayuda a los productores” concluye Bruno sabiendo que a pesar de los reclamos y la inacción de las autoridades, desea evitar malentendidos, pero también conflictos o herir a algún animal porque en ese caso sí corre riesgo de ser apuntado judicialmente. Todos los productores de la ciudad relatan situaciones similares, e incluso el mercado ilegal que existe de esta carne, que no tiene controles, que llega a comercios y que pone en riesgo a la misma población.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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