Doha, cómo es vivir en el futuro

ESPECIAL 17 de noviembre de 2022 Por Néstor Clivati
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Clivati

(Periodista acreditado por LA OPINION en Qatar 2022). - Todos ya estábamos prevenidos de las excentricidades de esta región del mundo, tan bendecidas en recursos naturales y una capacidad infinita de convertirlos en una de vanguardia única. Estas referencias surgen del mundo de los negocios que ubican a este encadenado de emiratos entre los más exclusivos y poderosos por su capacidad financiera, de hecho, Dubai y Doha son referencias mundiales a tal punto, que la mayoría de las corporaciones, tienen estrechos vínculo con esta península, como por ejemplo FIFA, que ha trabajado sus estrategias comerciales apoyada en semejante portento.
 Advertiremos en consecuencia, que no se trató de una moneda al aire, cuando hace más de una década, Blatter ex mandamás de la casa suiza, le anunció al mundo, que esta Copa se iba a jugar por primera vez en un país árabe y el elegido sería Qatar. Ese impacto político que provocó tal mención, derivaría algunos años después, en una investigación que se urdió desde los Estados Unidos, afectados directos de aquella elección, y que terminaría en lo que todos conocemos como FIFA Gate, un escándalo que salpicó a casi todos y llevó a muchos referentes del fútbol mundial, a detenciones y procesamientos que todavía se siguen sustanciando.
Todo aquello parece haber prescripto públicamente, mucho más desde la gestión que lleva adelante Gianni Infantino, una versión más carismática de sus antecesores que lo acercó a lugares donde la organización de este deporte, no gozaba de la mejor reputación, a pesar repito, se su infinito poder económico, que la ubican entre las 5 con mayor respaldo y multiplicación de rentabilidades de este tiempo.
Es cierto que hasta aquí no hablamos de fútbol, me pregunto después de haber viajado más de 20 horas en un avión de la compañía Emirates desde Ezeiza con una escala técnica en Río de Janeiro, 15 horas de vuelo a Dubai, una espera de 5 horas en esa lujosa terminal y 40 minutos en otro aparato, pero en este caso de Qatar Airways, hasta Doha, si son indivisibles a esta altura del camino, la organización de esto mega eventos con los recursos económicos sobresalientes de las naciones interesadas y el los emocionales costados en donde se apoya? ¿Sí solo alcanza con alegar que la latinidad o la pasión, son argumentos de fuste suficientes, para superar a estos oferentes multimillonarios que aún en pueblos sin historia en este deporte, se sientan a negociar por encima de las tradiciones y los acervos culturales?
Estoy entrando al hall central del aeropuerto de Doha, capital de las perlas, el gas y el petróleo, un país cuya selección abrirá como todo anfitrión, este mundial el próximo domingo ante Ecuador, una pequeña porción del desierto que como una lengua sedienta, penetra en el mar y sin embargo, está poniendo la mesa para una fiesta incomparable, algo que el resto de los países mejores preparados por el peso de sus ligas y un recorrido centenario en el fútbol, están envidiando y en muchos casos, con una sonrisa taimada.
Cuando se ponga el balón en juego, no serán los combinados de esta región aquellos que van a convocar a millones detrás de las pantallas y tampoco sus jugadores, los más preferidos por los fans para adquirir sus casacas, allí el fútbol ordenará la carga y como siempre serán las celebridades de los equipos que históricamente han escrito las mejores páginas de esta actividad que empuja a esfuerzos, muchas veces absurdos.
Atravieso felizmente los controles de aduanas que son electrónicos y con el equipaje en mano, empujo ese carro hacia la estación de metro que comunica el aeropuerto con el centro de la ciudad que de manera gratuita, la organización prevé para los espectadores y periodistas, el tren que me acerca a mi alojamiento parece haber salido de una película de ciencia ficción, lo comparto con otros ciudadanos que viajan en silencio hacia sus  ocupaciones en el Down Town enfundados en túnicas y ropa sencilla, otra muestrario de las diversidades culturales de la región, en la que se funden miles de extranjeros que llegan a esta capital buscando una oportunidad laboral, de esas que, ya se saben, las familias reales y los más de 120.000 millonarios que la habitan, nunca harían.
¿Qué hace el fútbol aquí entonces? Bebe sediento de esos yacimientos inflados de petrodólares, también de una avidez que con cierta ingenuidad, lo que se define como el pueblo, amplifica por estos días con orgullo. El tramo final lo hago en Uber, el chofer un bangladesh que, como tantos otros de esa región de Asia, patean esta urbe gigantesca acumulando algunas divisas que luego puedan aliviar la carga en esos remotos países; en un inglés desprovisto de toda instrucción gramatical, rompe el hielo con un: de donde son?  Argentina, mi amigo...
Ya no preguntan por Diego, los más jóvenes no vieron sus hazañas, poco saben de sus desvelos albicelestes, lo de su tobillo mortificado es parte de una leyenda al igual que el gol a los ingleses, la tele, la redes disparan otras figuras que se nos vienen encima desde los aparatos celulares y allí, el rey es este otro gurrumín de la zurda que se ha convertido en un sinónimo de la patria futbolera. “Argentina, Messi  i love Messi” y agrega balbuceante que su país tiene adoración por el genio rosarino, algo que  no deja de sorprender a pesar de la magnitud de una figura tan grande como el propio mundial aquí en Doha y eso, me entibió el alma, hasta tuve tiempo para  que la humedad en mis ojos, me recordara de donde vengo y dónde estoy por estos días, parado una vez más en el centro del planeta fútbol y cerrando lo que seguramente será, el final de sus aporte en los mundiales, una estimación que se infiere pero, uno nunca sabe con estos personajes entrañables y fuera de escala.
Me voy a dormir, espero acunar los sueños que traje a este lugar extraño y fantástico, no descarto también algún sobresalto, el jet lag y los años, suelen combinarse socarronamente.  

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