Ruralidad: esa realidad desconocida

Región 16 de noviembre de 2022 Por Redacción
Una visita en tiempo real a un mundo donde las horas y los momentos son otros, aunque las necesidades son mayores. Lo cotidiano en las escuelas de campo, sus alumnos, maestros y todos los que forman parte de un espacio donde la vida se mira de otra manera.
16 ruralidad


Por Raúl Vigini
Edgardo Peretti

Nota 1

San Cristóbal, casi urbano
La invitación llegó como regalo sorpresa. Venía de un amigo de la niñez. De esas personas inquietas, comprometidas, emprendedoras, a quien aceptamos el convite sin saber demasiado -o nada- lo que se proponía con llevarnos a aquella zona para nosotros desconocida.
Llegó el día. Emprendimos el viaje al amanecer de fines de octubre de este año y con un sol a pleno arribamos temprano a la Escuela N° 922 “Fray Justo Santa María de Oro” que nos esperaba a media mañana, pero sorprendimos al personal directivo en la presencia de Liliana Gervasoni unas horas antes y fue como alterarle la agenda pero tranquilizando al equipo docente todo se puso en marcha y mucho más.
Nos encontramos con una directora inquieta y decidida, con maestras muy activas e interesadas, y un docente que llevaba adelante una propuesta de comunicación escolar mediante una radio en la que participaban alumnos cuyas destrezas demostraron esa mañana conversando con nosotros. Pudimos desarrollar una charla amena y constructiva con todos los presentes, algunos cumplieron sus roles de comunicadores. Como en todas las visitas de esas dos jornadas, aportamos libros para la biblioteca escolar y tratamos de incentivar al alumnado para que no dejen de intentarlo quienes gustan de la literatura o el dibujo ya que esos ejemplares contienen cuentos costumbristas y la vida del ilustrador rafaelino Roberto Beto Formento.
Todo fue bienvenido. La recepción, la atención, la generosidad, la gentileza, el interés por darle cabida a sus espacios de medios de comunicación orales y televisivos. Fuimos sorprendidos de la mejor manera y dejamos todo nuestro reconocimiento en esas aulas que nos permitieron volver a interactuar con una comunidad escolar como en aquellos tiempos cuando habíamos elegido la docencia como profesión en décadas pasadas.

En el Paraje Las Barras
El segundo día la luz natural nos advertía un día demasiado templado quizás. El destino era una exescuela rural -el Centro de Enseñanza Rural N° 608 “Segundo Ramiro Briggiler”- más alejada en una zona de caminos resecos y mucho guadal a la que se llega por rectas infinitas y algunas curvas ignotas para dar con esa construcción básica donde encontramos también un afecto impensado. La sonrisa de la seño María Belén Maidana nos anticipaba todo lo que íbamos a disfrutar del lugar. Era la hora del almuerzo y la modalidad de allí es acompañar a los alumnos con desayuno, almuerzo y un refuerzo por la jornada extendida. No hay pupilos pero la cocinera y la maestra viven en el lugar de lunes a viernes. Y hacen un centenar de kilómetros cada semana para llegar a destino. A veces a dedo por caminos rurales y rutas.
Un capítulo aparte merece el aula. Donde además de la mesa de trabajo de la docente, conviven -y aquí este verbo no tiene otro que lo suplante-, repetimos, conviven, una mesita larga con sillitas donde se ubican los pequeños del jardín de infantes. En el resto de la habitación varios muebles para apoyar y sentarse del estilo didáctico tradicional para darle la bienvenida diaria a alumnos que cursan desde primero a séptimo grado. Pocos para cada año totalizan diez que acompañan a Belén cada mañana para después compartir el sabroso almuerzo al que fuimos invitados y ese plato caliente y nutritivo es posible merced a la magia de las responsables de la actividad que se encargan de adquirir lo necesario con un presupuesto que muchas veces requiere de una cuota de encantamiento o solidaridad para poder cumplir con el objetivo final de llevar lo preciso a la mesa cotidiana. Todos estaban y estábamos felices y emocionados. La maestra relataba su actividad en ese paraje solitario y desierto, al que había accedido por propia voluntad este año y su juventud y amor a la profesión le permitían crecer moralmente minuto a minuto. La comunidad educativa trabajaba esos días en simular un set televisivo porque el tema convocante y desafiante era la comunicación y se habían procurado una cantidad de objetos desde la inventiva casera y el reciclado para imitar esa situación donde la imagen era lo primordial. Quedamos impactados por conocerlos. Sabemos que ellos también se conmovieron de alguna manera por recibirnos y descubrirnos. Seguíamos sumando emociones. Que algún día de regreso deberíamos rumiar y asimilar de a poco.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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