Sensaciones y sentimientos

Sociales 15 de noviembre de 2022 Por Redacción
14 sensaciones

VERTICE MARAVILLOSO Y CORDOBES

Por Hugo Borgna

Comenzaba la canción con un encantador y melodioso “la, lalá lalá, lalá lalá”, luego llegaba el canto en un tono íntimo y de media altura, pero de llegada clara; “más allá del bien más profundo, del sueño más ambicioso; más allá de una estrella, de las cosas más bellas, del mar más profundo, del límite del mundo; mas allá de la bóveda infinita, más allá de la vida estás tú, para mí, solo para mí y cerraba con la repetición del sentido “la lalá…”
Lo cantó Emilio Perícoli por los años 60. Fue récord de ventas de discos en el programa de radio “Disco show VM”, emitido por L W 1 Radio Universidad de Córdoba; lo conducía Enrique del Campo, en un principio, y luego José Gonzalez. Se emitía los domingos al mediodía por esa buscada radio en el 580 del dial.
¿En qué consistía el programa? En hacer escuchar a los superentusiasmados adolescentes -a veces de algunos años más- los temas completos de los 10 títulos de discos simples más vendidos en la semana, por… ¡ Vértice musical !
Los fieles oyentes (no solo de los fines de semana: Radio Universidad era una emisora favorita) seguían atentamente las noticias de los temas que ingresaban, cuáles iban ascendiendo en el ranking y de los que comenzaban a bajar, presionados desde abajo por los que iban creciendo.
La mayoría de las veces subían y bajaban de a un puesto por vez, pero hubo uno que ingresó soberbiamente hasta el primer lugar: Mira como me balanceo, por Edoardo Vianello (“Siempre hamacándonos, siempre balanceándonos, soy feliz. Si sentimos júbilo todo es fantástico con el twist…) y permaneció allí, como algunos elegidos, más de doce semanas.
Otro largamente favorito fue “La novia”, por Antonio Prieto, contando la dramática situación de un novio desplazado por alguien que no era el que realmente amaba la novia. El conflicto quedó inconcluso y, cruelmente, trunco, consiguiendo que en el ámbito musical se consagrara el inspirado bolerista chileno.
Esa creación que comienza con “La lalá lalá…”, nombrada al comienzo, estaba cantada en italiano, y se la conoció tanto con el título original (“Al di la”) como la traducción oficial (“Mas allá”). Brilló muchísimas semanas en las alturas de la preferencia hasta que se agotó la existencia física del disco y, de una semana a otra después del descomunal éxito ¡desapareció del ranking!
El Disco show VM era nombrado por sus locutores, teniendo en cuenta su larga vigencia en el aire, como “un programa que es tradicional porque siempre está con la actualidad”. De muchos modos representó el modo de vivir y sentir de una generación que gustaba el vivir balanceándose y cantando. Por lo demás, la mayoría de las canciones se presentaban en castellano.
Un hecho histórico ocurrió cuando el ahora legendario “Michelle” fue presentado al público oyente por el locutor (¿José González?) diciendo: ha llegado un disco del cual no sabemos si nombrarlo “Mishel” o “Maiquel”. Después de oírlo, puesto al aire por primera vez, dijo el locutor: queda claro, es “Mishel”. Seguramente si Paul Mac Cartney pudiera conocer esta anécdota, lo celebraría con una comprensiva sonrisa.
La realidad incontrastable dice que Vértice Musical, ese orgulloso edificio de tres pisos ubicado en la bella zona comercial de Córdoba, que vendía tanto instrumentos musicales como artículos del hogar –y, por supuesto, discos- quebró en 1998 dejando un sospechoso ámbito de dudas o certezas sobre la legitimidad del final comercial de su celebrada activa existencia. Pero…
¿Quién le quita a los jóvenes de entonces –y que lo siguen siendo- el derecho a sentir viviendo y cantando al Disco show VM? Y son tradicionales porque siempre se actualizan.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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