El Mundial en un puño apretado

Deportes 14 de noviembre de 2022 Por Néstor Clivati
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CLIVATI

Cuántas preguntas sin respuestas en la partida hacia ese lugar de ensueños, hacia una ciudad que mira a la mar recortada por la inmensidad de sus edificios y rodeada de excentricidades propias de un mundo donde los límites para plasmarlas, no se distinguen.
Hace unos días el ex presidente de FIFA Joseph Blatter, máxima autoridad del fútbol mundial en 2010, cuando se decidió que fuera Qatar la sede para esta oportunidad, admitió que “se trató de un error la designación” y que, de aquí en adelante, deben ser tenidos en cuenta aspectos más profundos que los recursos para la organización de semejantes eventos. Nunca sabremos qué pasó en ese tiempo donde no gravitaron ni los antecedentes respecto de los Derechos Humanos (para muchos investigadores, vulnerados en Qatar para las megaobras que se debieron construir en tiempo récord), ni la escasa dimensión geográfica de la península y mucho menos, las diferencias culturales que no permiten, en lo previo, inferir que tendremos una cumbre mundial de hinchas sin serios avatares a resolver.
Blatter al que todavía se lo sigue investigando por presuntos actos de corrupción y varios de sus aliados, detenidos por la investigación que lleva adelante desde entonces la justicia norteamericana, tuvo una declaración de sensatez de la que careció su gestión cuando, en una estrategia claramente bajo sospecha, indujo a que se elija un país árabe, como primera experiencia mundialista, a pesar que ya existían, todas las limitaciones que hoy se alegan.
Sin embargo, ya todo está preparado para esta experiencia inédita de alojar a más de 1.000.000 de espectadores en una ciudad tan espectacular como reducida en lo territorial, también para que esa masa heterogénea gire incesante buscando los 8 estadios en los que se jugarán los 64 partidos del mundial y cómo darle confort y seguridad para que todo fluya sin las consecuencias que a veces este pasional deporte, genera entre sus seguidores por rivalidades y otros enconos geopolíticos.
Temas que iremos analizando cuando se pongan a prueba, esas garantías que los qataríes ofrecen sin vacilar cada vez, que se le pregunta por estos desafíos que le esperan en medio de una expectativa como pocas veces se dieron, al menos en el mundo latino.

¿QUE MUNDIAL VEREMOS?

Si uno abre un periódico en Europa occidental en las páginas correspondientes al fútbol, en estos días se encontrará mayoritariamente con dos tipos de quejas: una, el parón de las ligas impuesto por la inminente llegada del Mundial. Y la otra, que este impasse se haya producido entre noviembre y diciembre, que suelen ser meses intensos en competencias de clubes y que esta vez obligó a dividir la temporada en dos partes, siendo considerada la segunda, post-Mundial, como la legítima porque nadie especulará con cuidar su físico o temerá lesionarse para no perderse la máxima cita.
Sin embargo, el resto del mundo ve de otra manera el hecho de que se juegue un Mundial a fin de año. Los sudamericanos, por ejemplo, por una cuestión de calendario, ya habrán terminado sus ligas, algo que ocurre con los que juegan en Europa durante casi todos los Mundiales, menos éste. De todos modos, el aporte de jugadores al Mundial por parte de los sudamericanos de sus ligas locales, es ínfimo.
Siendo que el Mundial se juega en la mitad de la temporada europea, es muy probable que veamos jugadores que no estarán agotados, aunque, al mismo tiempo, y de manera insólita, tratándose del máximo negocio que tiene la FIFA cada cuatro años, en la mayoría de los casos, los protagonistas se incorporarán a sus selecciones nacionales apenas una semana antes del inicio del Mundial, lo que significa que no será posible una preparación a la vieja usanza, cuando los equipos contaban con treinta días para la convivencia, los trabajos tácticos y la mecanización de movimientos.
En este sentido, si tomáramos un equipo como si fuera un ordenador, deberá primer mucho más el software que el chip, es decir que aquel que ha tenido una mayor continuidad de trabajo y haya conseguido desarrollar determinados movimientos aceitados o tenga más claro el sistema táctico, será el que probablemente tenga más chances de avanzar por cuanto los otros deberán improvisar demasiado sobre la marcha, salvo que puedan continuar por la riqueza de sus jugadores.
Más que nunca, entonces, en este Mundial los entrenadores serán mucho más seleccionadores que trabajadores en el campo. Será fundamental para ellos no equivocarse en las alineaciones y los cambios, de acuerdo a las circunstancias.
Y en este contexto, con equipos menos trabajados y jugadores llegados a último momento, y con una veintena de lesionados por la sobre exigencia de cumplir con el calendario europeo para no chocar con el Mundial, podría ocurrir que veamos a jugadores en buen estado físico, pero sin tiempo para grande inventivas y que, muy probablemente eleven su producción en la medida que pasen los partidos y adquieran cierto funcionamiento.
Tampoco el clima debería influir demasiado. Pese al calor qatarí, que no será desmedido a esta altura del año, los estadios podrán reducir la temperatura de manera artificial y eso podría contribuir a que tengamos buenos espectáculos.
En todo caso, esperemos que este Mundial tenga grandes partidos que nos hagan olvidar, aunque sea por algunos momentos, todo el desastre previo y toda la confusión, que no hemos registrado en los anteriores nueve torneos que hemos cubierto.
Otro Mundial está por comenzar y para el fútbol, ya esta noticia es un motivo de expectativas y de alegría. Que veamos grandes espectáculos y que vibremos con ellos.

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