The Walking Dead

Suplemento Economía 13 de noviembre de 2022 Por Guillermo Briggiler
Estamos conviviendo en una economía que parece viva, porque se realizan transacciones, pero son mínimas, cual muerto vivo, se mueve, camina, come, realiza acciones, pero no construye, no produce, no crea.
20-Zombies

La economía argentina funciona como un zombie, parece viva pero no. Está herida, sin reservas, sin crecimiento, sin insumos, inflacionaria, sin crédito para el sector privado, abusando del endeudamiento del sector público, pero obviamente se sigue transando, cada unidad de negocios está comerciando lo mínimo necesario para mantenerse andando, como en las películas de zombies, andan y comen, pero solo eso, no crean, no piensan, no evolucionan.
Muchos esperan que la economía termine de morir, la pregunta recurrente es ¿Cuándo explota esto?, la respuesta es que, como un zombie, no muere, no explota, languidece. El hecho que muchos estén esperando el choque, la piña, la explosión o la colisión con el iceberg del Titanic hace un montón de daño, pero eso no va a ocurrir y nos paraliza.
Se demoran inversiones, se pasa el tiempo y la vida productiva, disminuye el empleo, el dinero se queda en el colchón, fuera del sistema, a la espera de un momento mejor y se posterga el crecimiento de los individuos del país. Todo va quedando con el respirador automático del gasto público, el plan, la paritaria, el corrimiento del mínimo imponible del impuesto a las ganancias, el bono de fin de año y en todos los casos, su correspondiente licuación vía inflación.
Este comportamiento preventivo de los individuos, el de esperar antes de invertir, antes de emprender o postergar decisiones, es totalmente entendible. Pensemos en quien podría ser tan arriesgado de invertir en una economía donde, muchos de sus referentes hablan de que ésta va a explotar, le ponen una fecha y luego la corren, dicen que va a ocurrir durante el mundial de fútbol, después del mundial, a fin de año, en enero cuando la gente está de vacaciones, etc. Finalmente, nunca ocurre, pero tampoco se despega del letargo actual.
La conducción económica tiene una gran responsabilidad en esto, por tomar medidas de corto plazo, realizando muchos parches, mucho humo, mucho relato y pocas medidas de fondo. Todo contribuye a alimentar la teoría de que la piña que se viene. Entiéndase por ésta, una devaluación y una hiperinflación inminente, pero que es inminente desde hace varios años. Esta paralización en las decisiones nos va llevando a un camino recesivo, sumado a una inflación que cerrará en casi tres dígitos, un combo digno del cementerio.
En este contexto inflacionario, la nominalidad hace estragos en el comportamiento financiero de las personas y se pierden los precios de referencia, esto es generalmente el último precio pagado por tu bebida favorita, tu yerba mate o el producto que acostumbras a consumir con habitualidad. Al subir de precio el conjunto de bienes y servicios en forma permanente, se pierde esta referencia y puede pasar que al salir de una verdulería o de almacén, parezca a veces que se pagó muy caro y otras que es razonable o muy bajo el precio pagado. Como para ejemplificar, en una economía con el 100% de inflación, si en enero pagabas por un alfajor $100, en diciembre deberías pagar $200 y así con cualquier producto, si esto no ocurre es solo por presiones a la cadena de comercialización o distorsiones en ese sector, que pueden darse por subsidios o impuestos, pero definitivamente, más tarde o más temprano, con el transcurso del tiempo convergerá al valor que naturalmente debe tener.
Y lo expresado en el ejemplo es válido para todos los precios de la economía, los servicios, tanto el corte de pelo como el préstamo, los bienes ya sea la leche como carne o ventiladores, así como también las divisas extranjeras, ergo dólares. Esto nos hace muchas veces caer en la nominalidad y nos parece bueno recibir un bono de fin de año, como suma fija, cuando en realidad el ingreso debería duplicar su valor para acompañar la suba de todos los precios de la economía. Mucho peor cuando esto se hace discrecionalmente, a un sector si y a otro no, independientemente de la generación de riqueza de éste o del aporte realizado para obtenerlo.
Estamos conviviendo en una economía que parece viva, porque se realizan transacciones, pero son mínimas, cual muerto vivo, se mueve, camina, come, realiza acciones, pero no construye, no produce, no crea, muerto está. Estamos en los dos últimos meses del año y el próximo es electoral, no esperamos muchos cambios en ese contexto, por lo que la economía seguirá como un zombie, no muere, no explota, languidece.

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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