Recordando aquellas antiguas farmacias

Información General 14 de agosto de 2022 Por Redacción
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15-RECORDANDO

POR PEPE MARQUÍNEZ
(Primera nota)
Defensa y Alsina, Buenos Aires, barrio de Monserrat o San Telmo, pero más allá de las disputas barriales encontramos a Farmacia “La Estrella”. Se la considera la más antigua de Argentina en vigencia. Fue fundada en 1834, pero emplazada aquí desde 1885. Museo viviente, con muebles de nogal tallado, mármol de Carrara y mayólicas venecianas. En el techo, un fresco que representa la salud y además existen dos pinturas que simbolizan la botánica y la química obra del pintor Carlos Barberis (1795-1859). Sugiero visitarla. Aquí se expidió el primer algodón con marca de fábrica: Estrella. En farmacias y comercios lo puede encontrar.
Las farmacias se establecían en torno a las iglesias, en este caso a la de San Francisco (1731), a fin de que los vecinos que necesitaran de ellas se orientaran por el repicar de las campanas.
Con motivo de la guerra de secesión en Estados Unidos y escapando de la misma, llego al país Melville Bagley y de inmediato se empleó en la farmacia “La Estrella”. Se empeñó en crear una fórmula a partir de la corteza de naranja amarga y así nace “Hesperidina”, que se trataba al igual que hoy de un famoso aperitivo. Actualmente la botella es de color marrón acanalada horizontalmente. En aquella época se la empleaba como flebotónico es decir, para el tratamiento de várices, arañitas, hemorroides e insuficiencia venosa. Bagley luego fundó una famosa fábrica de galletitas.
Además se consumía fernet, creado por el milanés Bernardino Branca; se lo usaba como digestivo, pero también para los mareos y vómitos que sufrían nuestros inmigrantes con motivo de las largas travesías oceánicas; era el Reliverán de nuestros días, lo que técnicamente se conoce como antiemético. Ya en aquellos años el Fernet Branca competía con el amaro Ramazzotti (1815), el “Vittone” (Milán 1822), amaro Monte Cudine y el fernet Visconti. La Hierro Quina, era usada como remedio para la anemia.
En Sunchales hacia 1916 se estableció “Farmacia Volpe”, atendida por don Angel Volpe, un napolitano que arribó con el título de “idóneo farmacéutico”, merced a sus conocimientos adquiridos por la práctica de esta ciencia. La publicidad luego de anunciar “despacho nocturno” comunicaba el número de teléfono asignado: el 2. Despachaba drogas puras y específicas, perfumes extranjeros y del país, oxígeno puro, análisis, esterilizaciones, óptica y sección veterinaria.
En Buenos Aires, otra farmacia antigua era la Franco - Inglesa de Florida y Cuyo (hoy Sarmiento) “la mejor surtida y la más barata”. En aquel entonces por Cuyo circulaba el tranvía (tracción a sangre) de la Empresa de Transporte de Agustín, Teófilo y Nicanor Méndez, tramo Plaza de Mayo- Plaza Miserere (Once). Trasponiendo Callao y siguiendo Cuyo, unas cuadras más adelante y apuntando hacia el barrio de Once, la calle tiene una pendiente ascendente, por ello Homero Manzi en el tango “Cornetín” (1) nos habla del “barrancón de Cuyo”.
En los primeros años del siglo XIX, en la esquina mencionada funcionaba una pulpería denominada “Almacén del Plata” y casi al promediar la centuria se había instalado la casa de confecciones de Madame Carrau, una de las más prestigiosas modistas del Buenos Aires de la época. El propietario de la Franco-Inglesa era Adolfo Meyer quien como “llamador” había instalado un barril de bitter a 10 centavos la copa. Instituyó el reparto a domicilio mediante un coche a caballos y fue famoso por haber creado las pastillas pectorales “Senegina”. En 1931 la farmacia se modificó y allí mismo se levantó un edificio de 3 pisos y 3 subsuelos.
Con respecto a la aspirina, digamos que  es el analgésico más difundido del mundo, se lo medica para prevenir infartos, dolor de cabeza y también como antipirético. La base es el ácido acetilsalicílico obtenido a partir del uso de la planta de la familia Spirae. Un médico de apellido Hoffmann quien trabajaba en Bayer de Alemania, comenzó a desarrollar un medicamento con propiedades analgésicas y antipiréticas. Lo logró y la fórmula es la misma que se emplea en la actualidad. Los médicos, aconsejan no usarla indiscriminadamente.
También como analgésico, se usaba con la misma composición “Mejoral”. La publicidad rezaba “Mejoral mejora mejor” y también el famoso Geniol “Venga del aire o del sol, del vino o de la cerveza, cualquier dolor de cabeza se cura con un Geniol”. Hoy la marca se ha restablecido a raíz de la compra que concretaron laboratorios mexicanos. En este caso la marca suplantó al objeto, por lo cual la gente concurría a la farmacia y solicitaba Geniol en lugar de aspirina. Es lo que se conoce como la lexicalización de la marca de fábrica, es decir, esta pasa a formar parte del léxico cotidiano.
Hasta la próxima.
(1). Tango costumbrista. Sugiero versiones:
Di Sarli – Rufino www.youtube.com/watch?v=Jv9T6InXmao
Nelly Omar www.youtube.com/watch?v=I4CBUc9_Pbw

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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