El juego de las tasas

Suplemento Economía 14 de agosto de 2022 Por Guillermo Briggiler
La tasa de interés positiva frente a la inflación es uno de los pactos realizados con el FMI. Sin embargo, aún después de la actual suba, la tasa de referencia se encuentra descalzada respecto de la velocidad con la que avanzan los precios.
20-Tasas de referencia

Qué lindo recuerdo cuando en la niñez llegaban a nuestra Rafaela esos parques de diversiones itinerantes, con sus llamativas luces y los juegos mecánicos, entre los que se destacaba uno que solía llamarse “tazas locas”. Seguramente recordarán que consistía en una plataforma que daba vueltas con tazas gigantes que a su vez giraban sobre su eje y estaban abordadas por niños y adultos que disfrutaban de los veloces movimientos.
Pero el juego de las tasas de grandes es distinto, incluso nuestro rico castellano, le cambia una letra para poder diferenciarlas. Pero aunque se escriba con "s", en argentina, estas tasas marean igual. Nos referimos a las tasas de interés o para llamarlas de otra manera, el precio del dinero.
Al conocerse la inflación de julio que elabora el INDEC (7,4%, la más alta en 20 años), se pudo observar la aceleración con la que todos los precios de la economía van subiendo. La tasa de interés es uno de ellos, por lo que es lógico que crezca. Sin embargo, tienen la particularidad que no flota libremente, sino que el BCRA la fija, aunque no puede hacerlo a su antojo porque genera desequilibrios. El manual de economía nos dice que, para frenar la suba de precios, es conveniente subir el tipo de interés. Al hacerlo, se busca influir en el comportamiento de los actores económicos, que verán retribuido mejor sus tenencias en pesos a plazo invertidas en el sistema financiero. Al remunerar más los plazos fijos, baja la velocidad de circulación del dinero, que hasta el momento se canalizaba hacia los dólares paralelos o a la compra de bienes y servicios, motorizando la inflación. Por otro lado, hasta la presente suba, convenía tomar financiamiento y posicionarse en bienes manteniendo alto el stock de mercadería, ya que la rentabilidad generada por la suba de precios de los inventarios en pesos era superior al obtenido por mantener invertidos los flujos de billetes de nuestra moneda nacional. El presente aumento de tasas busca cambiar esta ecuación.
Por otro lado, cambiará el costo de financiarse, por lo que pagar el mínimo de la tarjeta de crédito será más oneroso que hasta la fecha, lo mismo que tomar nuevas atenciones crediticias. Los préstamos tomados a tasa fija no cambiarán de valor. Al encarecer el financiamiento, también se atenta contra la inversión y el empleo, a la vez que el consumo se verá resentido, junto con todas las actividades que requieren financiamiento para funcionar, turismo, venta electrodomésticos, y todas aquellas que habitualmente se financian en cuotas o con tarjeta de crédito.
La tasa de interés positiva frente a la inflación es uno de los pactos realizados con el FMI. Sin embargo, aún después de la actual suba, la tasa de interés se encuentra descalzada respecto de la inflación y mientras esté por debajo de ésta seguiremos, en problemas. Si bien el tipo de interés luce altísimo para el imaginario popular, éste sigue debajo de la inflación. A partir del jueves pasado se fijó en 61% para personas jurídicas y el 69.50% para individuos, que al comparar con la inflación, que se va acercando a los tres dígitos, probablemente no termine de lograr el efecto esperado. Es decir, seducir los pesos para que se queden en el sistema financiero, invertidos a plazo fijo, en lugar de ir hacia otros activos, como los dólares paralelos que suben por mayor demanda o los bienes y servicios que nos devuelven inflación. Los países vecinos poseen tasas pasivas que se encuentra un 30% por arriba de sus índices de precios, aquí seguimos por debajo o empardando.
La sola suba de tasas, aun teniendo éxito en lo que el equipo económico se propone, no es suficiente para detener la inflación y lograr que el país crezca. La madre de las batallas debe darse en la reducción y financiamiento genuino del déficit fiscal. Mientras el Estado continúe gastando más de lo que recauda, incurriendo en déficit fiscal, seguirá emitiendo moneda para financiarlo y luego rescatándola vía deuda del BCRA, lo que se denomina déficit cuasi fiscal, por el que paga intereses crecientes mes a mes.
La actual situación vuelve inviable cualquier medida paliativa como la suba de tipos de interés, o la devaluación de la moneda. La única solución definitiva a los problemas de Argentina se encuentra en la reducción del excesivo, descomunal, demencial, innecesario y discrecional gasto del sector público. Mientras que esto no suceda, nos seguiremos sintiendo como cuando estábamos sobre el juego de las tazas que abordábamos de niños, solo que ahora no es divertido.

#BuenaSaludFinanciera
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@GuilleBriggiler

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