No hay plata para comer

Editorial 12 de agosto de 2022 Por Redacción
Leer mas ...
Un informe sobre la situación social de los argentinos dejó al descubierto una dolorosa paradoja en un país con un gran potencial para producir alimentos a partir de ventajas competitivas que asoman por las grandes extensiones de tierra fértil. La Encuesta Rápida de UNICEF Argentina nos golpeó muy duro con datos que le ponen certezas a las sensaciones: más de un millón de niñas, niños y adolescentes dejaron de alimentarse con alguna comida por falta de dinero. Pero el panorama puede ser peor, porque la cifra asciende a tres millones en el caso de adultos, que se saltearon el desayuno, el almuerzo, la merienda o la cena porque no le alcanzan sus ingresos.
Además de reducir la alimentación, se come mal. Es que no tener recursos se traduce en una reducción de alimentos como carne, que bajó un 67%, frutas, verduras y lácteos tan necesarios para una dieta equilibrada. El costo de esta dramática situación es el hambre. ¿Y cuáles serán las consecuencias a mediano y largo plazo en materia de desarrollo físico e intelectual de los chicos?  
El relevamiento del organismo dependiente de Naciones Unidas indica que el 7% de los niños, niñas y adolescentes argentinos se saltea alguna de las comidas principales, una cifra que asciende al 23% en el caso de los adultos. El informe muestra que 1 de cada 3 hogares no puede cubrir sus gastos corrientes, se trata de dos millones de familias a las que no les alcanzan los ingresos.
La reacción ante la crisis que golpea a miles de familias tendrá un impacto en el futuro. Es que frente al hambre inminente, las familias dejan de realizar otras actividades o recurren a préstamos de familiares o entidades formales e informales para poder comprar alimentos: uno de cada cuatro hogares dejó de ir al médico, un 30% tuvo que recurrir a ahorros o al pedido de dinero a familiares y el 20% se endeudó. En los sectores más acomodados de la pirámide distributiva, las familias recurren a comprar comida con la tarjeta de crédito. Además, 2 de cada 10 hogares dejaron de pagar servicios como luz, gas, teléfono, celular o internet. Esta situación asciende al 33% en aquellos donde se percibe la AUH y al 24% en los que están a cargo de una mujer. El bolsillo no da más. 
La dieta alimentaria se deteriora por la escasez. En aquellos hogares que reducen la compra de alimentos por la falta de dinero, la carne es lo primero que se suprime y aumentan los carbohidratos como pan o fideos. Por eso desde UNICEF alertaron sobre el impacto que estos indicadores nutricionales tienen también en aspectos de la vida cotidiana de niños, niñas y adolescentes como el escolar y en la introducción temprana al ámbito laboral.
Justo ayer se celebró el Día del Nutricionista en reconocimiento a Pedro Escudero, un médico argentino nacido en 1877 que es considerado un pionero de la nutrición y principal impulsor de esta especialidad en Latinoamérica. Para la Organización Panamericana de Salud (OPS), una nutrición saludable es fundamental para la prevención de factores de riesgo relacionados con la dieta, como el sobrepeso y la obesidad, y las enfermedades no transmisibles asociadas.
Según cuenta la Lic. Natalia Antar en el portal de Todo Noticias, Escudero creó las “cuatro leyes de la alimentación”. La primera es la Ley de la Calidad, esto es que la alimentación debe ser completa aportando todos los nutrientes fundamentales, es decir, hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. La segunda es la Ley de la Cantidad, que refiere a que toda alimentación debe cubrir las necesidades calóricas de cada individuo.
El informe de UNICEF muestra que muchos argentinos no pueden cumplir con estas dos primeras leyes de alimentación. Es un problema del presente que tendrá consecuencias en el futuro en el país de los alimentos donde vive gente que no tiene para comer. 



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar