Ese maravilloso estado que se llama "Felicidad"

Notas de Opinión 30 de julio de 2022 Por Redacción
La felicidad tiene formas breves, fugaces, transitorias, constituidas por distintas sensaciones. Requiere un cultivo y un entrenamiento constante mediante actitudes positivas frente a la vida. Como se entrena un músculo, así se ejercita la capacidad de ser feliz.
06-La Felicidad

Por Osvaldo Dalmasso*

Uno de los tantos interrogantes esenciales que se plantea el hombre con frecuencia, está vinculado con la felicidad, tema principal que ocupó el pensamiento de todos los filósofos: Aristóteles (S.IV A.C), sostenía que “la felicidad es el objetivo último del hombre. Para Epicuro, ( S.III A.C), se debía buscar en los placeres físicos pero en forma moderada y en el bienestar espiritual pero descartando la adoración de los dioses.
En el Siglo XVII, el filósofo Jeremy Bentham sostenía que además de los placeres corporales, el proyecto de búsqueda de la felicidad debe ser colectivo y con el apoyo: primero del Estado, buscando la paz y el bienestar de la población; segundo de los hombres de negocios intentando la prosperidad general (lo que hoy sería la “Economía del Bien Común”, (ver Christian Felber-austríaco) y tercero, de los científicos, aportando conocimientos para elevar la calidad de vida.
La visión budista sostiene que debido a lo efímero de los estados de felicidad, no se justifica perseguirlos obsesivamente porque su resultado es la infelicidad.
La felicidad es una sensación compleja, generalmente complementada con emociones, sentimientos y elementos cognitivos (flujo de la memoria, asociación de ideas, pensamientos y Ego), además del tiempo.
Hoy se mide la felicidad de acuerdo con la calidad de vida de cada persona, para darle al método, en cierta forma, un enfoque científico al poder medirla. Nuestro análisis estará inspirado en cambio, en la misma definición antes citada, que dice que la felicidad es una sensación. Eso permite incluir en la misma, diferentes formas y grados de felicidad, según los criterios clásicos.
La felicidad tiene formas breves, fugaces, transitorias, constituidas por distintas sensaciones. Por ejemplo de alivio: (calmar un prurito con el rascado o un dolor con analgésicos). De placer o recompensa en sus diferentes aspectos: puede ser gastronómico (comer un rico postre), táctil (masajes, o caricias), auditivo (música), etc. De satisfacción: interacciones sociales:(reunión con amigos), aprobar un examen difícil, transitar un estado místico. De alegría: jugar con los nietos. De amor: con sentido universal, abarcativo.
Por último la forma más completa de todas: una relación sexual, consentida, respetuosa, cariñosa, que incluye las cinco sensaciones anteriores. Esto es de alivio: al descargar en el orgasmo toda la excitación acumulada desde el comienzo del acto. De placer: por los contactos de piel y mucosas en diferentes zonas del cuerpo con sensibilidad muy específica, (por algo la piel, las mucosas y el sistema nervioso, tienen el mismo origen embriológico: el ectodermo). De satisfacción: al estar brindando placer a otra persona. De alegría: en el juego compartido. De amor: en el acto unificador natural más completo.
Y no olvidemos la sublime sensación de felicidad de una madre sosteniendo entre sus brazos a su criatura recién nacida, como epílogo de aquel comienzo biológico con nueve meses de antigüedad. La sabia naturaleza (el Dios de Baruch Spinoza, en el que también creía Einstein), asocia estas sensaciones positivas como motivador del acto que determina uno de los resultados más importantes de la vida: la reproducción y perpetuación de la especie.
Estas formas agudas de felicidad muchas veces son las que justifican animarse a seguir viviendo a personas gravemente deprimidas y en situaciones de vida miserables, porque hasta el solo recuerdo de ellas, también produce alivio.
Pero además existe la forma de felicidad prolongada, duradera, basada en la satisfacción de disfrutar de una buena calidad de vida. Esto incluye una base genética predisponente, un buen estado de salud, buenas relaciones sociales (en el hogar, en el trabajo y en la comunidad), mayor atención en el otro ser humano, cultivando la empatía como un hábito y vivir en un hábitat mínimamente confortable y en una situación económica equilibrada.
Pero la felicidad requiere también un cultivo y un entrenamiento constante mediante actitudes positivas frente a la vida, la atención alerta de instante en instante, el darse cuenta de cada vivencia, las prácticas meditativas en forma de contactos sensoperceptivos entre la mente y el cuerpo y una sólida base de autoestima y optimismo.
Como se entrena un músculo, así se ejercita la capacidad de ser feliz. El cerebro tiene algoritmos biológicos neuronales, que pueden integrarse con las pequeñas experiencias felices de la vida y que mientras más los activemos, mejor consolidados quedarán para su uso cotidiano. En ellos están implicadas sustancias neurotransmisoras específicas como la serotonina, relacionada con el control de las emociones, los estados de ánimo y la felicidad. Otra de las sustancias vinculadas es la hormona oxitocina. Por eso es importante el ejercicio diario de percepción de estados mentales correspondientes a recuerdos, sensaciones y pensamientos positivos, para que en un circulo virtuoso con todo el sistema biológico, percibamos ese estado maravilloso que se llama felicidad.

* Médico rafaelino. Contacto: [email protected]

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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