Sobre la brecha de género

Editorial 29 de julio de 2022 Por Redacción
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La perspectiva de género es un proceso que se inició hace muchos años con el objetivo de lograr la igualdad en todos los órdenes. En una amplia lista vinculada a luchas por la reivindicación de derechos, hay hitos como por ejemplo el voto femenino en la década del 40 y la ley de cupo femenino para favorecer el ingreso de la mujer a cargos legislativos, que hace poco dio un nuevo giro hasta la paridad. 
Curiosa posición la de algunos hombres respecto a su mirada sobre el rol de la mujer. Por un lado están dispuestos a defender a su madre contra todo, contra todos, pero después consideran que el lugar de la mujer en esta sociedad está en la cocina, en el hogar, quizás en el trabajo pero sin ocupar cargos de jerarquía. La problemática de violencia de género es otro tema que ya hemos abordado en esta columna, debe ser prioridad para todos con la premisa de continuar forzando un cambio positivo que elimine este flagelo. Lo que se hizo está bien, es necesario mejorar porque evidentemente no alcanza pues los femicidios no bajan en la Argentina. 
Otro de los criterios de análisis de la agenda de género gira en torno a los ingresos. Recientemente el Foro Económico Mundial (FEM) reveló que pese a los avances registrados en 2022, el mundo necesita 132 años para cerrar la brecha de género y en el caso de América Latina, 67 años. El reporte advierte sobre un retroceso que se intensificó durante la pandemia de Covid-19. La región de América Latina y el Caribe no es ajena a esta tendencia y, a pesar de que ha habido progreso, todavía le tomará más de medio siglo eliminar la profunda grieta que existe en lo que hace al salario que se paga por hacer la misma tarea a un hombre y a una mujer.
De acuerdo al FEM, la región latinoamericana ha cerrado el 72,6% de las brecha, un aumento de casi 0,4 puntos porcentuales en comparación con la medición pasada. A pesar de este avance, el organismo calculó que a Latinoamérica y el Caribe le tomará 67 años más llegar al 100%. El informe compara cuatro áreas que abarcan la participación económica y oportunidad; el logro educativo; la salud y supervivencia; y el empoderamiento político. 
Para el organismo, el Covid-19 hizo retroceder la paridad de género una generación y la recuperación se ha dado a un ritmo tan débil que no logra compensar esa pérdida. En este escenario, y a pesar de los desafíos y la lista de pendientes, el desempeño de la América Latina está por encima del promedio mundial, de un 68,1%, según las cuentas del FEM. En el comportamiento regional sobresale Nicaragua, que no solo lidera en la medición regional sino que se encuentra en el top 10 global. El país centroamericano registró un avance de un 81% gracias a que sigue obteniendo una puntuación de paridad en el subíndice de logro educativo, que mide aspectos como la matriculación en la enseñanza superior y la tasa de alfabetización.
La FEM subrayó que ante una recuperación débil, los gobiernos y las empresas deben realizar dos conjuntos de esfuerzos: políticas específicas para apoyar el regreso de las mujeres a la fuerza laboral y el desarrollo del talento de las mujeres en las industrias del futuro. De lo contrario, corremos el riesgo de erosionar permanentemente las ganancias de las últimas décadas y perder los beneficios económicos futuros de la diversidad.
Los países más altos en la medición son las economías nórdicas: Islandia (90,8%), Finlandia (86%) y Noruega (84,5%). El primero ha liderado el listado durante 13 años consecutivos, marcando su mejor resultando en el ámbito educativo, con el 99,3% de la brecha cerrada, seguida del subíndice de salud y supervivencia. Además, es el líder global en participación política tras lograr eliminar el 87,4% de la diferencia entre hombres y mujeres.








Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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