Sensaciones y sentimientos

Sociales 26 de julio de 2022 Por Redacción
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sensaciones y sentimientos

HISTORIAS ENTRECRUZADAS: BORGES, BALZARINO Y ALGUIEN MÁS

Por Hugo Borgna

Por razones obvias el 7 de agosto de 1967 es una fecha única aunque no haya pasado nada significativo para el ancho y ajeno mundo. Pero en ese día y sus cercanías, ocurrió.
Ese día Alguien ingresó a trabajar en un poder del Estado, con 22 años a cuestas y sintiendo la trascendencia que implica que la tarea a desarrollar por ese cuerpo es dar a cada cual lo que le corresponde. Eso es pensar con idea de justicia.
Este Alguien un poco después de la hora 7 recibió, como sus compañeros, una taza de mate cocido, cosa que muy bien le venía: para estar allí a las 7, se había levantado a las 6.
El lugar de trabajo estaba a pocos pasos de la cocina, Allí fue Alguien. La cocina era de pequeñas dimensiones como toda la parte física del cuerpo legal que integraba. Sobre una mesada, había una hoja de papel, con el cuento con que había sido distinguido el ahora reconocido Angel Balzarino, premiado con la edición en papel: “El ordenanza”.
Alguien notó que era un cuento corto y tenía tiempo para leerlo. Lo hizo en la propia cocina de su lugar de trabajo ¡Qué notable coincidencia!, pensó, ¡entrar a trabajar en tareas de tanta responsabilidad y conocer –en sus comienzos- la obra de Balzarino…!
En este punto es necesario contar sintéticamente “El ordenanza”. Aurelio, un ordenanza, había comenzado a trabajar en una empresa. Padecía, desde muchos años antes, una renguera muy notoria. Esa una pierna lo obligaba a caminar haciendo un extraño movimiento que hacía ridículo su andar. Sufrió por eso las burlas constantes de todos quienes lo iban conociendo y, como es de suponer, también llegó el momento de que lo hicieran los demás integrantes de la empresa donde trabajaba. Creció entonces en Aurelio el deseo de venganza. Un día, viendo a su madre aplicar veneno para insectos en el jardín, encontró el modo adecuado y los destinatarios: los demás trabajadores de la empresa. Resolvió materializar su venganza, llevó el veneno del jardín a la sede de comercio y lo fue distribuyendo en los 6 pocillos de café, cada uno destinado a cada trabajador que, teniendo en cuenta que se burlaban de él sin compasión, no se los podía sentir como “compañeros”. Se había resuelto vengar y, decididamente, cargó la bandeja con los pocillos hacia una de las oficinas de la empresa donde ellos estaban.
No termina así el cuento “El ordenanza”, pero no es de buena gente arruinar los cuento anticipando el final. Sí es bueno recomendar a los lectores que lo ubiquen por Internet y saboreen el clima y el estilo únicos de Ángel Balzarino en ese clásico y bien desarrollado cuento.
Volviendo a la historia principal, cuando Alguien terminó de leer el relato, llegó el ordenanza real, el de su empleadora. Al notar su presencia, Alguien, imbuido de la decisión de Aurelio, le preguntó al ordenanza (el real) , si se podía tomar con confianza el mate cocido que él servía.
La respuesta fue tranquilizadora, pero sólo a medias: “yo no voy a hacer eso, mejor les preparo un buen té de hojas de ombú”…
Un largo silencio acompañó a Alguien, mientras volvía a su oficina.
“No puedo decir que será aburrida mi tarea, pensó, y por otra parte ya sé que no. Pero como día inicial siento que no podré olvidarlo fácilmente”
Para entender cabalmente la verosimilitud de estas entremezcladas historias, pensemos en el laberíntico pensamiento borgeano. Es necesario aclarar que estos hechos tal vez fueron contados por alguien que los conoció, pero también es posible que se lo hayan referido diferentes a cómo pasaron. En conclusión, tienen un porcentaje de verdad y otro de misterio.
Será, suponemos, que las sospechas suelen hacer menos rutinaria la vida.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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