Piazzolla y el cine, una relación que dejó una gran cantidad de música para disfrutar

Información General 05 de julio de 2022 Por Redacción
El vínculo de Piazzolla con el cine comenzó en 1948, con la música de "Con los mismos colores", una película sobre jugadores de River Plate. Y terminó con "El viaje", un filme que se estrenó dos meses antes de su muerte, en 1992.
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FOTO WEB PIAZZOLLA. A 30 años de su fallecimiento, se lo recuerda por su gran legado.

Por Claudio D. Minghetti - La figura de Astor Piazzolla pertenece a una generación de músicos argentinos brillantes, y por los orígenes de su talento para la composición con raíces tangueras pero más tarde con una fuerte identidad propia, logró superar los escenarios convencionales y de pronto su nombre apareció acompañando producciones cinematográficas nacionales y luego también en internacionales.
Más allá de que sus temas, algunos de ellos emblemáticos, que se escucharon incidentalmente dentro de obras tanto argentinas como extranjeras, también se destacó por sus composiciones escritas por encargo, pero con igual sustancia creativa que la de sus discos, una incursión que comienza a finales de la década del 50 y tiene numerables ejemplos memorables.
Piazzolla pudo convertir sus partituras tan identificables como la de los autores clásicos, como marco de angustias porteñas, de nostalgias, que permiten hacer preguntas sin respuestas, por ejemplo porqué Sergio Renán no recurrió a Piazzolla para su impar "La tregua", no obstante haya elegido a Julián Plaza, también bandoneonista, quien supo con sus melodías hacer llorar al "fuelle".
La veta cinematográfica de Piazzolla como compositor, dicen los registros, se remonta a finales de la década del 40, cuando todavía muy joven lo llamaron para proponer algunos acordes a "Con los mismos colores" (1948), de Carlos Torres Ríos, con libreto del periodista deportivo Ricardo Lorenzo "Borocotó", una ficción relacionada con jugadores del club River Plate.
Por más que uno busca en la columna sonora de la copia de poca calidad que sobrevive en YouTube, es difícil reconocer música del Piazzolla en la incidental -y orquestada- estilo del cine clásico argentino de entonces, algunos temas ajenos, como el que da título a la película y el popular "Vamos a Belén" y solo recién aparece su autoría en "Igual que las golondrinas" con su octeto.
Tras esa primera incursión en un producto menor destinado a poner en escena a jugadores de renombre como Alfredo Di Stefano o Mario Boyé, siguió "Bólidos de acero" (1950), del mismo Torres Ríos en dupla con Borocotó, esta vez un relato con eje en un joven que con tenacidad de los grandes "tuercas" en aquellos tiempos llega a ser campeón de automovilismo.
"El cielo en las manos" (1950), sigue la misma rutina que las dos anteriores, hola y adiós del cine para Enrique de Thomas, un relato impulsado por el actor Homero Cárpena que no es casual también escribió la letra de la canción que lleva el título y cuya música es de Piazzolla, todavía amarrado al estilo que comenzaría a dejar de lado al promediar aquella década.
En medio de la ya impuesta Generación del 60, Piazzolla avanzaba con su obra personal y su estilo reconocible tan criticado por los tangueros ortodoxos, pero tan bien apreciado incluso por los seguidores del jazz del Blue Note y sus versiones locales como Gato Barbieri o Lalo Schiffrin, y al mismo tiempo incursionaba con directores a los que les gustaba romper con los moldes.
Sin lugar a dudas, sus tres últimas películas (la tercera estrenada después de su deceso en diciembre de 1992) fueron dirigidas por Fernando "Pino" Solanas: "Tangos: El exilio de Gardel" (1985), toma con música, canciones y danza, así como algo de realismo mágico, la historia de exiliados durante el Proceso, que incluye los fantasmas de San Martín y Carlos Gardel.
"Tanguedia", síntesis de tango-tragedia-comedia sintetizó quien ya había alcanzado el podio como cineasta consagrado casi dos décadas antes por haber compartido con Octavio Getino el documental político "La hora de los hornos" (1969). esta vez frente a la historia con eje en un grupo de artistas exiliados durante la dictadura cívico militar que sueñan con un musical ad-hoc.
La segunda, fue "Sur" (1988), también con la ayuda de Solanas (quien es clave recordar había comenzado su carrera como músico, pianista, en el cine publicitario) un título breve para una película inmensa que recrea desde la ficción fantástica, el final de la última dictadura cívico-militar con la vuelta a la democracia según la historia de Floreal, un preso político, finalmente liberado.
La despedida fue con la banda de sonido de "El viaje" (1992), la historia de Martín, que a los 17 años vive en Tierra del Fuego y decide viajar (viaje iniciático) continental en bicicleta tras pistas de su padre, un camino en el que descubrirá el sometimiento, la pobreza y los sueños de todo un continente,que compartió con el mismo Solanas y también con el brasileño Egberto Gismonti.
"El viaje" se estrenó el 30 de abril de 1992, y Piazzolla "se fue de viaje" dos meses después, el 4 de julio dejando un legado no solo para el tango sino para partituras que tan bien supieron ser aprovechadas por el cine, incluso como marco de cuadros que pueden ser apreciados por su fuerza narrativa pero también por lo que se escucha más allá de las voces. Eso es la música.  TÉLAM 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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