La deuda latinoamericana

Editorial 21 de junio de 2022 Por Redacción
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En la mayoría de los países latinoamericanos, la deuda externa constituye una mochila demasiado pesada de cargar, aunque no hay otra alternativa que hacerlo. Y de tanto peso que tiene puede ocurrir que en un momento dado sea imposible de sobrellevar, como le sucedió a la Argentina en el 2001, cuando en medio de una crisis política, institucional, económica y social que comenzó con masivas protestas sociales y siguió con represión violenta y muerte derivó en un default. 
Desde la década del ochenta, la deuda externa y la deuda social interna son problemas gravísimos, sin que hasta el momento hayan tenido solución. En realidad, el panorama ha empeorado en los últimos años con gobernantes peronistas y no peronistas que no han tenido la capacidad de transformar la realidad social, más allá de que impongan sus nombres a rutas, gasoductos o centros culturales. La primavera económica tras el colapso duró lo mismo que la estación de las flores y quedó lejos en el tiempo. 
Así las cosas, todo lo que tiene que ver con la deuda es debate nacional. Las obligaciones asumidas por Mauricio Macri con el FMI serán motivo de reproche por siempre. Sin embargo, lo que sucede con la gestión presidencial de Alberto Fernández es tan negativa como la de su antecesor. Desde que asumió el actual gobierno el 10 de diciembre de 2019, la administración incrementó el pasivo a un ritmo de US$ 56 millones por día. De esta forma, cada despertar cada argentino debe US$ 1.200.000 que la noche anterior. La deuda pública total se ubicó al 31 de mayo de 2022 en US$ 374.563 millones, lo que implica un incremento de US$ 51.471 millones, según datos publicados del propio Ministerio de Economía. Esto implica además a dos años y medio de la asunción y a los discursos en contra de la deuda, el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández, ya superó en US$6 mil millones, el crédito que Macri obtuvo del Fondo Monetario Internacional y que provocó fuerte disidencias en la coalición gobernante.
La radiografía del pasivo nacional muestra que el 63% de la deuda total está en títulos públicos –US$ 236.090- con más del 45% nominada en moneda extranjera un 17,67% en moneda local y el resto en otros instrumentos. En tanto que los compromisos con organismos internacionales abarcan el 21,64%, dominando la deuda con el FMI que está computada en US$ 44.839 millones, sobre un total de US$ 71.713. Dentro de este grupo el segundo mayor acreedor es el BID con US$13.840.
De las planillas oficiales surge además que la deuda en pesos se incrementó un 65% en el último año a US$ 66.180 millones. Dentro de ese universo los títulos ajustados por inflación alcanzan a US$ 54.249 millones, unos US$ 9.400 millones por encima del pasivo con el FMI.
En este escenario, un informe de la CEPAL subraya que la deuda pública de los países de la región denominada en moneda extranjera empeoró. Tras un 2021 de recuperación después de la pandemia de Covid-19, ahora los países se enfrentan a escenarios macroeconómicos de complejidad y de mayor inflación.
En el análisis, señaló que en 2021 la deuda pública de los gobiernos centrales de la región tuvo una reducción relevante como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), pues pasó de un promedio del 56,5% del PIB en 2020 a un 53,7% del PIB en 2021. A pesar de esta mejora, la deuda pública bruta se mantiene en un nivel históricamente alto y supera los niveles observados en los 20 años previos a la pandemia, destacó el organismo.
De acuerdo a las estadísticas, Brasil (80,3%), Argentina (79,9%) y Costa Rica (68,3%) cerraron el año pasado con la deuda pública bruta del gobierno central más alta de América Latina, incluso más de 10 puntos porcentuales por encima del promedio de la región. El top cinco lo completan Panamá y Colombia, con 63,6% del PIB y 61,5% del PIB, respectivamente.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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