La historia del Monumento a la Bandera, de la idea de 1872 a la inauguración en 1957

SUPLEMENTO ESPECIAL 20 de junio de 2022 Por Redacción
El Ingeniero Nicolás Grondona fue uno de los ciudadanos rosarinos que promovieron la construcción de un monumento recordatorio. En 1872, con otros, inició una campaña para conseguir fondos. 85 años después se inauguró el enorme Monumento que es orgullo de Rosario, de 140 metros de largo y con una torre de 70 metros de alto, que simboliza un barco navegando en las aguas de la eternidad rumbo a los puertos del progreso.
monumento de la bandera

En plena época de las guerras de la Independencia, el Coronel Manuel Belgrano fue designado para vigilar las costas del Paraná a fin de evitar invasiones realistas. Para cumplir con esta misión se crearon dos unidades de defensa: una, en las barrancas de Rosario muy cercana a la Iglesia -hoy Catedral- a la que denominó “Libertad”, y la otra, cruzando el río, en la isla del Espinillo a la que llamó “Independencia”.
Durante las guerras de la Independencia, Belgrano se encontraba preocupado por no tener emblemas y distintivos que diferenciaran el ejército realista de los ejércitos revolucionarios. Así, en febrero de 1812, propone hacer una bandera azul y blanca que distinga al ejército y a la nación.
Días después, el 27 de febrero de 1812 siendo las 6:30 de la tarde, el entonces Coronel Belgrano iza por primera vez nuestra Bandera Argentina. El izamiento estuvo a cargo del joven Cosme Maciel, la confección de la Bandera la hizo un grupo de damas liderado por Catalina Echevarría de Vidal y bendecida por el cura párroco Julián Navarro. Rosario, siendo en aquel tiempo una humilde villa de apenas 1.500 habitantes, vio por primera vez flamear, en lo alto, los colores de nuestra Bandera.
El Monumento Histórico Nacional a la Bandera se encuentra emplazado en el lugar donde Manuel Belgrano izó la Bandera por primera vez, el 27 de febrero de 1812. Pero la construcción de esta gran obra arquitectónica comenzó a gestarse en pleno siglo 19, mucho antes de su inauguración el 20 de junio de 1957, es decir que hoy cumple 65 años. Sin tener la confirmación del lugar exacto donde fuera enarbolada la Bandera, el Ingeniero Nicolás Grondona, un vecino destacado de la ciudad de Rosario, fue uno de los primeros en promover la construcción de un monumento recordatorio. Su idea fue levantar dos monolitos: uno en Rosario y otro similar en la Isla, recordando así el asentamiento de las dos Baterías. En 1872, con otros rosarinos, inició una campaña para conseguir los fondos. Con ellos logró levantar la primera pirámide en el Espinillo, pero no pudo concretar su proyecto de la pirámide en Rosario. En tanto, la pirámide en la isla fue destruida por una crecida del río Paraná unos años después.
En el año 1898, a instancias del Intendente Luis Lamas y con una intención de acompañar el crecimiento de la ciudad con las obras pertinentes, resurge la idea de tener un Monumento a la Bandera. De este modo, el 16 de abril la Municipalidad de Rosario nombra a la Comisión de Festejos encargada de enmarcar el acto de la enarbolación de la Bandera en la semana de mayo. De acuerdo al decreto que promueve el intendente Lamas, la intención era “solemnizar” un acontecimiento que había estado ausente de las fiestas cívicas hasta entonces.
La nombrada comisión encarga a dos de sus miembros, Jacinto Fernández y Calixto Lassaga, que recaben la información necesaria para determinar el lugar exacto en el que Belgrano había izado por primera vez la Bandera Nacional. Con este fin, consultaron a diferentes personalidades vinculadas con la historia de la ciudad, y, en base a sus respuestas y a documentos relacionados con la estadía de Belgrano en Rosario (Oficio del General al Superior Gobierno y Proclama de Belgrano del día del izamiento) junto con bibliografía disponible (La Historia de Belgrano de Mitre; Anales de la ciudad de Rosario, de Eudoro y Gabriel Carrasco, y un folleto que había elaborado Nicolás Grondona), se elaboró un informe con fecha del 30 de junio de 1898.
Si bien se citan documentos y material bibliográfico tanto entre las personalidades consultadas como para los encargados de firmar el informe, la tradición oral fue un elemento de principal importancia para la determinación del sitio histórico de la Batería Libertad, el cual se podía ubicar entre las calles Córdoba y Santa Fe, “poco más o menos donde se halla la plaza Brown”.
A partir de este trabajo de indagación histórica, el 9 de Julio de 1898 se colocó la piedra fundamental del Monumento a la Bandera en la Plaza Brown, que desde entonces pasó a denominarse Plaza Belgrano. Si bien la intención había surgido de Lamas, los requerimientos legales establecían que la obra del Monumento debía encargarse a una comisión de ciudadanos, por lo tanto, en 1903 se formó una de las tantas Comisiones Populares Pro-Monumento a la Bandera que se ocupó de la obra hasta que en 1909 pasó a cargo de la Nación con motivo de los festejos por el Primer Centenario. De acuerdo a la ley N° 6286, en el inciso 10° del primer artículo, se especificaba que se encargaría “levantar en el Rosario de Santa Fe un monumento a la Bandera Nacional”.

EL PROYECTO DEL
CENTENARIO: LOLA MORA
En 1910, año del centenario de la Revolución de Mayo, el gobierno nacional, por gestiones que realizara la Comisión Pro-Monumento ya existente, acordó los fondos para la construcción del ansiado Monumento. Se contrató a la artista plástica tucumana, Lola Mora, quién por entonces era ya una artista muy reconocida. Ella presenta su proyecto en una maqueta y el mismo es aprobado. Firmado el contrato, Lola Mora viajó a Italia desde donde comenzó a ejecutar las obras. Las mismas fueron arribando al puerto de Rosario para desde allí ser trasladadas hasta el sitio de su emplazamiento definitivo (en la Plaza Belgrano).
Sin embargo, luego del tan ansiado arribo de las mismas a la ciudad, en el año 1923 la Comisión Municipal de Bellas Artes emite una comunicación al intendente manifestando que el resultado no se correspondía con una obra de arte, sino que parecía una realización de “simples oficiales marmoleros”. En lo sucesivo, la Comisión Pro-Monumento a la Bandera, en su reunión del día 3 de agosto de 1925, decide pedir la rescisión del contrato con Lola Mora y promover la erección de un nuevo. Así, las obras de Lola Mora nunca llegaron al sitio en dónde ella soñó que estuvieran emplazadas, y su figura fue perdiendo prestigio.

DOS CONCURSOS
Tras la rescisión del contrato con Lola Mora, la Comisión Pro-Monumento a la Bandera, convoca a un Concurso de Anteproyectos en el año 1928. Pocos datos se tienen de aquel proyecto, pero se sabe que los proyectos no colmaron las expectativas del Jurado. Entre los concursantes se encontraban artistas argentinos y extranjeros. Los lemas presentados bajo la denominación “Belgrano”, “Azul y Blanco” y “Patria de Leyes Justas, Patria de Todos” eran de artistas argentinos, mientras que “Floreat” y “27 de febrero” a maestros de Italia.
Al no haber un fallo favorable a ningún anteproyecto este Concurso fue declarado desierto. En marzo de 1939 un decreto presidencial autorizó a la Comisión Nacional del Monumento a la Bandera a llamar a concurso de planos y presupuestos para la ejecución del tan ansiado Monumento.
Este nuevo llamado constituyó en sí mismo un acontecimiento importante, no sólo por el motivo convocante sino por el nivel técnico y artístico de los participantes.
El Jurado estaba integrado por miembros de la Comisión Pro Monumento a la Bandera cuyo Presidente era el ministro del interior el Dr. Miguel Culaciati; un miembro de la Dirección Nacional de Arquitectura, el Dr. Ricardo Levene, miembro de la Academia Nacional de la Historia, otro de la Academia Nacional de Bellas Artes y otro de la Comisión Nacional de Cultura.
Finalizado el plazo fijado en el concurso, se presentaron doce anteproyectos, de los cuales cuatro de ellos recibieron premios y tres de ellos recibieron menciones.
El Primer Premio fue para el proyecto denominado "Lema Invicta", presentado por los arquitectos Alejandro Bustillo y Ángel Francisco Guido con apoyo de los escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti.
La propuesta ganadora simboliza la nave de la Patria surcando las aguas del Mar de la Eternidad en procura de un destino glorioso. A través de los diferentes conjuntos escultóricos se representan valores económicos, espirituales, históricos, geográficos y telúricos de nuestra nación.
Los autores del proyecto presentaron ante el Jurado del Concurso de Anteproyectos, tal como lo requerían las bases, una Memoria Descriptiva la cual expresaba todo el significado de la obra. Muchos aspectos de los planos y maquetas presentadas debieron modificarse en función de los fondos disponibles y cambios en los detalles técnicos que la Comisión Pro-Monumento sugirió a los ganadores.
La memoria descriptiva presentada decía lo siguiente:
"En homenaje a la brevedad hemos de explicar en pocas palabras la ideología sustentada en nuestro trabajo que presentamos bajo el lema “Invicta”. Los versos que sirven de prólogo a esta memoria encierran -apretadamente- el lírico simbolismo del monumento.
- “Ideal carabela”, decimos con la proa hendiendo los gigantes Océanos de América. Como podrá inferirse va en esto, implícita, la idealización monumental de la geografía. Expresión miguelangelesca -podríamos decir- del mapa geográfico de nuestra Argentina.
- Hacia la Atlántida -puerto y estrella- decimos. Es decir, hacia la Quimera americana, hacia la formación de un pueblo auténticamente Americano, libre de la hegemonía espiritual de Europa. La proa vigorosa y ágil objetiva plásticamente, el ademán, de nuestro sueño argentino, que es también el de toda América.
- La Patria Abanderada, al bauprés es la cristiana mensajera -la cruz por mástil- de aquel generoso ideal que heredamos de nuestra admirable historia patria.
-“A todos los puertos de la tierra” anclará el mensaje de heroica libertad, de justicia Humana”. Mensaje profundamente argentino repetimos y ojalá urgente en estos momentos difíciles del mundo.
- Tal es, en pocas frases, el simbolismo fundamental del Monumento a la Bandera que –no podía ser otra cosa- es también Monumento a la Patria".

CONSTRUCCIÓN
Las obras comenzaron en 1943, un año después de la firma del contrato con los artistas. El Arq. Alejandro Bustillo no participó en la dirección y ejecución de las obras. La construcción tuvo un buen ritmo en los primeros dos años, pero pronto aparecieron problemas con la provisión de materiales que hicieron extender los plazos de finalización. Luego los problemas económicos vuelven a aparecer y la obra continuaría lentamente y gracias al esfuerzo, perseverancia y dedicación de su director y proyectista el Arq. Ángel Guido. La edificación concluyó 14 años después.
Al comienzo, el plazo de dos años parecía que iba a cumplirse, luego problemas de costo fueron los que provocaron la detención en la marcha de los trabajos. Los sobreprecios provocados por la inflación de aquellos tiempos hicieron que las empresas contratadas para la obra solicitaran reajustes continuos.
En este marco, se pueden mencionar a empresas como ERCA encargada del hormigón armado; Spirandelli de la parte eléctrica; Taiana, Pasquale & Cía de la albañilería; Capella fue la proveedora del mármol travertino de los Andes. A través de los documentos existentes en el Archivo del Monumento puede hacerse el seguimiento de los trabajos que finalmente concluyeron en 1957.

INAUGURACIÓN
Después de 14 años, el 20 de junio de 1957, se inaugura oficialmente el Monumento Nacional a la Bandera, en un acto multitudinario que fue encabezado por el Presidente de la Nación, General Pedro E. Aramburu.
Una serie de actividades previas y posteriores completaron los festejos, convocando a la ciudadanía que siguió todos los pasos de esta ceremonia inaugural. Un gran desfile militar fue el centro de esta inauguración.

Fuente: www.monumentoalabandera.gob.ar 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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