Sensaciones y sentimientos

Sociales 14 de junio de 2022 Por Redacción
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SENSACIONES Y SENTIMIENTOS

DE PATRIAS Y DE PATRIA

POR HUGO BORGNA

La estudiante de la carrera de Castellano y Literatura estaba cerrando un examen brillante acerca de Literatura Griega. El presidente de la mesa lanzó una pregunta que si bien parecía fácil de contestar, tiene su dificultad conceptual: como última cuestión del examen me gustaría que me dijera cuál es la patria de Homero. La estudiante, conocedora de su excelente preparación, le respondió: Homero no tiene patria, pertenece a toda la humanidad.
Esta estudiante, que existe, culminó su carrera y se siente muy cómoda dentro del ámbito del arte y de la creatividad. Si le preguntáramos cuál es su patria, diría algo similar a que es su ambiente de trabajo, su gente amiga y su lugar de residencia. No diría “patria chica” ya que, como creativa, no repite lugares comunes.
No es poca cosa nombrar al lugar donde se vive “patria chica”. Es una acepción que cabalmente incluye integración y pertenencia y, generosamente, la idea general de patria. Las locales y la otra -la absolutamente amplia- conviven con placer en el desarrollo del habitante y de todo lo que rodea y contiene.
Allí están los vecinos, el pasado común identificado en nombres de calles que para otras ciudades no significan nada, allí la familia que diariamente nos contiene y recibe, los árboles que llegamos a conocer de niños (nosotros y ellos), las veredas que se modifican y las otras que se ven descoloridas sufriendo el paso del tiempo.
Y las instituciones. Las que conocemos solo por el nombre en el frente, las que integramos dejando tiempo y vida, las que aportaron y recibieron a distintas generaciones de vecinos, y la imagen cambiante de parientes y amigos.
Y el nombre del fundador o formador, unidos en una sola cosa (la diferencia implica un seguro y unificado modo de pertenencia). Les hemos dedicado monumentos o le pusimos su nombre a instituciones básicas que se ocupan del desarrollo ¿Se imaginarían ellos, entonces, que nosotros valoraríamos aquí, mirando su obra originaria, tantos años después de su tarea de crianza?
La patria “chica” en verdad es muy grande: mirando hacia el horizonte sus límites se desarrollan desde la base del cielo hacia el tiempo generoso de la memoria y crecimiento previsto.
Las patrias locales son puntos de origen. Desde allí parten colectivos hacia el otro sentimiento, más grande aún: el sitio donde comienza la abarcadora Patria que vuela hasta el siempre, el espacio donde sitio y tiempo modelaron antecesores con nombres y apellidos que ahora enorgullecen a calles y avenidas, personas de ayer y siempre con visión y deseo generosos.
El presente es voraz. Con su potencia, viviente de sucesos puede crear un injusto segundo plano a los hechos fundacionales. Por eso, hay momentos en el año, que se decretan como feriados, para que en esa pausa con silencio haya espacio suficiente para el recuerdo y el homenaje.
En los mensajes de los políticos de hoy -necesarios para el futuro y para fortalecer la democracia- que se pronuncian en los días patrios (¿hace falta recordar cuáles son?) se está olvidando la indispensable recordación de la acción y valores que se pusieron en juego en el tiempo en que la idea de Patria tenía un volumen decisivo y trascendente.
Como si se quisiera reescribir la Historia ocultándolos en el olvido.
Ellos, los que pronunciaron el mensaje del Mayo trascendente, son los verdaderos dueños de la admiración.
Nos queda la necesaria imitación de los gestos generosos.
Para los tiempos que vendrán debemos considerarnos aprendices, y no dueños.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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