La educación degradada

Editorial 09 de junio de 2022 Por Redacción
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La calidad de la educación es un asunto central para cualquier sociedad que tenga pretensiones de progresar. Contar con políticas públicas integradas en todos los niveles del Estado, presupuestos suficientes, programas educativos actualizados en lo que hace a contenidos, establecimientos en condiciones óptimas para el desarrollo del proceso pedagógico, recursos necesarios como computadoras o laboratorios y finalmente docentes capacitados, motivados y con salarios dignos forman la columna vertebral para que la escuela o la universidad y todo lo que sucede dentro de sus paredes impulsen la transformación social positiva en un país. 
Sin embargo, cuando lo usual es la crisis económica, el dinero no alcanza para mantener la educación en los estándares de calidad requeridos para promover el bienestar de un país y su gente. Argentina se inscribe entre aquellas naciones donde los gobiernos siempre tienen problemas de administración, de caja y de eficiencia, por tanto son sus habitantes quienes pagan los platos rotos al recibir servicios básicos de menor calidad por parte del Estado. Salud, educación, seguridad y obra pública soportan la falta o el recorte de recursos públicos para su financiamiento. La población sufre por las malas decisiones y las pésimas acciones de sus funcionarios. 
La pandemia de Covid sumó otro problema, de magnitud, en lo que hace a la educación. El presidente Alberto Fernández junto a sus pares de Chile, Gabriel Boric, de Ecuador, Guillermo Lasso y de Honduras Xiomara Castro, junto a organismos internacionales, hicieron la semana pasada un llamado al resto de los líderes de la región a un compromiso para incrementar y mejorar el acceso a la educación pública, luego de conocerse que los alumnos perdieron entre uno y 1,8 años de aprendizajes a raíz de la pandemia.
Especialistas del Banco Mundial, del Diálogo Interamericano, la Unesco y Unicef, en un evento virtual denominado "Mi educación, nuestro futuro" advirtieron que esta pérdida de aprendizajes por el cierre de escuelas está poniendo a millones de niños, niñas y adolescentes en riesgo de abandonar el sistema educativo.
Fernández dijo que los tiempos de pandemia nos obligaron a recluirnos y a perder socialización. Pero no hubo autocrítica sobre el tiempo en el que las escuelas permanecieron cerradas afectando no solo el acceso a los contenidos sino la salud emocional de niños y adolescentes. En Rafaela, todos recuerdan, no hubo un solo caso de Covid durante cuatro meses del 2020, pero los alumnos no pudieron ir a los establecimientos. Una exageración cuyo costo hoy pagan las y los estudiantes o los chicos que dejaron la educación formal. 
Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, destacó que según sus estimaciones, los estudiantes de hoy podrían ver disminuir sus ingresos a lo largo de su vida hasta en un 12 por ciento. Es el momento de actuar, de evitar estas pérdidas, de apoyar el futuro de la próxima generación. En ese compromiso se solicitó a los jefes de estado de la región recuperar los aprendizajes colocando a la recuperación educativa en lo más alto de la agenda pública, reintegrar a todos los niños, niñas y adolescentes que han abandonado la escuela y asegurar que permanezcan en ella, recuperar los aprendizajes perdidos y asegurar el bienestar socioemocional de los niños, niñas y adolescentes y valorar, apoyar y formar a las y los docentes.
Durante la pandemia, el 80 o el 90% del ciclo primario de niños de recursos altos no pudieron mantener su contacto con la escuela, especialmente en los países de ingresos medios, según el Banco Mundial. En América Latina el cierre prolongado de las escuelas fue lamentable y ha perjudicado mucho a los niños y jóvenes. Ya en la prepandemia había una crisis de aprendizajes, porque el 52% de los niños cuando terminaban la primaria no podían leer y entender un texto simple. Tras la pandemia, todo ha empeorado. Urge hacer algo para reducir estos efectos adversos. 





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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