La universidad que ayudó a cambiar la historia de la ciudad y la región

Locales 23 de mayo de 2022 Por Redacción
Generaciones de rafaelinos y jóvenes de una amplia región estudiamos, muchas veces mientras también trabajábamos, nos hicimos amigos y nos graduamos con esfuerzo. Y luego nos quedamos para agregar valor en el territorio. Eso es la UTN, una herramienta de cambio en el sentido más integral del concepto.
11-Gabriel Gentinetta_           UTN Rafaela

Por Gabriel Gentinetta*

Es muy difícil resumir en pocos caracteres lo que significa para mí la UTN. Si bien fue una relación que empezó un poco de casualidad, terminó marcándome el camino de crecimiento profesional en la vida, pero también fue un ámbito en el que hice amistades.
La condición económica de mi familia no me permitió ir a otra ciudad a estudiar Arquitectura, que era lo que me interesaba. En aquellos tiempos era necesario trabajar y en nuestra ciudad la Universidad formada a medida para los trabajadores (así se le decía), para el que tenía que mantenerse por sus propios medios, era la UTN. Tenía, y aún lo mantiene, cursado nocturno lo que permitía trabajar y estudiar al mismo tiempo. La carrera afín a lo que me gustaba era Ingeniería en Construcciones así que me embarqué en ese desafío-emprendimiento.
Fue muy duro, muy sacrificado, por momentos con muchas ganas de abandonar todo. Pero al ver alrededor que los compañeros también trabajaban y que los docentes venían de las empresas donde prestaban servicios a dar clases, entonces me decía si ellos pueden yo también puedo hacerlo. Muchas veces cabeceando en los antiguos pupitres por el cansancio de la jornada, sin saber lo que pasaba en la TV, en los noticieros, no conocíamos a Tinelli, eran todas las noches de 19 a 23.45hs en el edificio de bulevar Roca y Artigas (de casa al trabajo y de éste a la UTN).
Pero con el correr de los años uno analiza que justamente eso, fue una de las principales características que hacen a la calidad de los profesionales egresados de la UTN rafaelina, los docentes no solo están preparados académicamente sino que en la práctica están resolviendo problemas en las empresas que trabajan, que son de Rafaela y la zona, con inconvenientes reales. Esos temas se analizaban en clase y nos daban un doble aprendizaje. Problemas concretos analizados, llevados a laboratorio, discutidos académicamente y que dejaban enseñanzas eternas.
Este vínculo es permanente, las empresas necesitan de los egresados y viceversa. Los empresarios proponen modificaciones o agregados a las carreras para satisfacer las necesidades del mercado y a nosotros, los egresados, se nos abren posibilidades laborales.
En mi caso, ya en años avanzados de estudios y cumpliendo ciertas exigencias con las materias aprobadas pude realizar una pasantía en la Municipalidad de Rafaela, ingresé al área de inspección de obras. En un par de años habíamos controlado obras de gas natural domiciliario, de cloacas, desagües, pavimentos; la Municipalidad fue una de las primeras en armar una planta dosificadora de hormigón en la zona y para ello había que hacer análisis de los materiales, granulometría, dosificaciones, ensayos mecánicos de roturas de hormigones, de compactación de suelos, etc. Una experiencia increíble en la que la mayoría éramos alumnos y egresados de la UTN. Ese proyecto me permitió ingresar como empleado municipal y desarrollar una carrera profesional que me llevó hasta el cargo de Secretario de Obras Públicas. Por eso destaco como marcó mi vida la UTN.
La mayoría de las personas de la Municipalidad o de las empresas de obras vinculadas contaban con graduados ex compañeros y veo que eso sigue siendo así en la actualidad.
Ese desempeño en el área pública me llevó a recibir propuestas laborales privadas que decidí tomar, para seguir creciendo profesionalmente. Y si bien uno nunca sabe lo que le depara el destino, el título Universitario y el vínculo que generó la UTN me abrieron el camino, como a tantos otros.
Para reforzar lo dicho les cuento que ya recibido de Ing. en Construcciones, siendo Secretario de Obras Públicas del Municipio y con una hija en ese momento, se abre en la UTN la carrera de Ingeniería Civil. Durante dos años pude cursar, obvio que por las noches, las materias necesarias para graduarme como Ingeniero Civil manteniendo mi trabajo y mi familia.
Es muy amplio el campo de maniobras para un graduado tecnológico y muy variado. 25 años después de haberme graduado sigo participando en el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región como referente del área de infraestructura, trabajando en la colaboración de la planificación del desarrollo de nuestra querida ciudad desde una óptica técnica, pero a la vez empresaria lo que le agrega mucho valor.
Mi tesis de grado / proyecto, como le llamábamos en esa época, fue sobre el relleno sanitario y el complejo ambiental que a la vez lo venía gestionado desde mi cargo en la Municipalidad, otro hecho concreto y que le agregó muchísimo valor a nuestra región desde el punto de salubridad y ambiental. Otros compañeros trabajaron sobre las vinculaciones viales y los desagües en sus tesis, muchas iniciativas implementadas con éxito y aún vigentes.
La UTN nos enseñó a planificar, a trabajar con un fin de largo plazo y esto es lo que tratamos de transmitir permanentemente, las cosas deben pensarse a futuro y construir en el día a día. 
Durante muchos años participé de las comisiones de graduados de la UTN como una forma de tratar de agradecer y devolver parte de lo que la Universidad y su gente me dio. En ese marco, trabajamos en proyectos de calificación y certificación de carreras, en la posibilidad de ir ampliando la infraestructura en el terreno que se había logrado en calle América. Por eso es una emoción hoy ver el predio propio con las edificaciones logradas y las comodidades obtenidas para los alumnos. Y pensar que esta historia se inició en una edificación prestada por la de la FUR (Fundación Universitaria de Rafaela) a comienzos de los años 70.
Comentario aparte, unos visionarios los empresarios que conformaron la FUR y pugnaron por ser incubadores de universidades en nuestra ciudad, logrado el propósito con UTN, y replicándolo en la actualidad albergando a la nueva universidad UNRaf hasta que concluya su edificio propio en un camino similar al realizado por UTN.
Hoy nuestra ciudad se transformó en UNIVERSITARIA, no de casualidad sino en forma planificada. En este contexto, se creó el Consejo Universitario de Rafaela (CUR), que ratifica que la vinculación público-privada funciona como en pocos lugares del país. Se trata de un espacio en el que las universidades se complementan y se amplía el abanico de opciones para los estudiantes. En la actualidad, tenemos más de 8.000 estudiantes de diferentes carreras en nuestra Rafaela, que de esta manera se ha convertido en una de las ciudades del país que más alumnos universitarios tiene en proporción a sus habitantes.
Es una alegría que todos estos chicos puedan educarse en nuestra ciudad y esta vinculación / articulación hace que se vayan diseñando carreras a medida de las necesidades como se soñaba hace años, para satisfacer demandas concretas de las empresas. Tenemos institutos de carreras intermedias también pensados y patrocinados por empresarios locales y el Estado local como por ejemplo el ITEC y que gracias a esta sintonía fina, hay carreras avaladas por la UTN y por la UNRaf lo que le da un diferencial al título obtenido. Además, se han diseñado también carreras innovadoras en conjunto con instituciones y redes tecnológicas. En fin, son muy pocas carreras las que no se pueden cursar en nuestra ciudad y ojalá se siga trabajando para acercarlas.
Siento un orgullo muy grande como graduado tecnológico de haber podido estudiar en mi ciudad y en la UTN Facultad Regional Rafaela. Por eso quiero dejar un reconocimiento muy especial a sus dirigentes, administrativos, docentes y no docentes por todo el trabajo realizado en las distintas etapas, porque además de seguir con la formación y educación de los alumnos, pudieron edificar un sueño, hacerlo realidad y materializar en esa hermosa sede de barrio Villa Rosas tanto esfuerzo extracurricular, extra horario, sin fines de semana y con muchísimos viajes y gestiones. Sin duda, algo muy digno de destacar.
Pensar que cuando empecé a estudiar había que viajar a San Francisco para terminar los últimos años de la carrera porque acá solo teníamos hasta cuarto año... miren ahora hasta dónde llegó nuestra querida UTN impulsada por estos grandes dirigentes. Mi reconocimiento también a los que ya no nos acompañan físicamente y tanto han colaborado para este fin.
Felices primeros y prósperos 50 años, ¡a festejarlos con mucho orgullo! Un gran abrazo de un humilde graduado.

*Ingeniero en Construcciones e Ingeniero Civil graduado en la UTN Facultad Regional Rafaela. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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