La prensa bajo presión

Editorial 13 de mayo de 2022 Por Redacción
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El periodismo profesional es una herramienta fundamental para enfrentar el autoritarismo, la violencia y las injusticias. Sin embargo, más de 20 periodistas han sido asesinados en Ucrania desde la invasión rusa a finales de febrero. La guerra también es contra la libertad de prensa. Así de simple, así de contundente fue la campaña impulsada por la Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina en virtud de la conmemoración del "Día Mundial de la Libertad de Prensa", el pasado martes 3 de mayo. 
La semana pasada, el periodista mexicano Luis Enrique Ramírez fue asesinado en el estado de Sinaloa, convirtiéndose en el noveno comunicador que muere violentamente en ese país en lo que va de este 2022. Inaceptable, pero lamentablemente real. En Ucrania hay guerra, entonces el contexto es peligroso y las condiciones en la que los trabajadores de prensa desarrollan sus actividades son de enorme riesgo. Y México, con altos niveles de violencia y una sociedad atravesada por los grandes carteles de la droga, también se ha convertido en un país donde la profesión de informar u opinar puede ser mortal.
La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, elaborada por la organización internacional Reporteros Sin Fronteras y difundida el pasado 3 de mayo, da cuenta de fortalezas que los argentinos han podido construir a lo largo de cuatro décadas de democracia, pero también expone deficiencias que se tornan estructurales. Dos aspectos centrales de la libertad de expresión en la Argentina remiten a logros colectivos, de acuerdo a la clasificación de la entidad, realizada sobre la base de encuestas exhaustivas a periodistas, sociólogos, abogados y académicos, entre otros referentes.
Por un lado, su Constitución y su legislación garantizan la libertad de expresión de acuerdo a altos estándares internacionales. Los denominados delitos de opinión, como calumnias, injurias y desacato, fueron eliminados del Código Penal hace años. La preservación de las fuentes y el secreto profesional están ampliamente protegidos por la ley, la censura directa no está contemplada y tampoco tienen lugar exigencias administrativas abusivas para el ejercicio profesional.
No obstante, la letra de la ley no es suficiente a la hora de garantizar derechos, advierte el reporte. Aquí entra en juego el segundo aspecto que permite a la Argentina ubicarse en una posición de relativa solidez en el contexto internacional: el alto valor que tiene la libertad de expresión entre sus ciudadanos. En forma creciente desde 1983, la sociedad, los periodistas, en particular, y la dirigencia democrática, en general, han demostrado capacidad de reacción ante ataques graves a la libertad de expresión.
En este escenario, los derechos a la información y a la libertad de expresión enfrentan acechanzas en la Argentina, pero no hay homicidios de periodistas en lo que va del siglo mientras que los ataques físicos graves son esporádicos, la censura se ve forzada a buscar mecanismos sutiles y no se registran encarcelamientos a causa del ejercicio profesional. 
Entre las preocupaciones, muchas están relacionadas a la falta de sustento económico y voluntad política de fomentar la diversidad. En 2019, la organización alertó sobre la elevada concentración de la propiedad de los medios, que en realidad son grupos de poder que tienen intereses cruzados. También destaca que la publicidad oficial y privada suele ejercer una presión contraria a la libertad de expresión. Y plantea que la precariedad laboral y económica torna débil al ejercicio periodístico. 
Hace años, subraya lamenta la entidad, que la confrontación política argentina deriva en un debate crispado y poco constructivo, y los medios no sólo no son ajenos, sino que contribuyen a esa cacofonía. Como una consecuencia potenciada por las redes sociales, la discusión se particulariza sobre la figura de periodistas que no siempre tienen la libertad, ni la capacidad económica, ni el sosiego para defenderse de ofensas y hacer su trabajo en condiciones aceptables.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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