Gran apuesta por la grieta

Editorial 05 de mayo de 2022 Por Redacción
Leer mas ...
Con un gobierno nacional partido en su interior como consecuencia de divergencias entre los distintos espacios que conforman la coalición que se impuso en las elecciones presidenciales de 2019, y una oposición que anticipa la carrera por la Casa Rosada en 2023, es difícil encontrar puntos de coincidencias. Ni siquiera hay intenciones de promover el diálogo y el consenso, tan necesarios para enfrentar a un enemigo de magnitud como es la crisis económica y sus derivados, entre ellos la pobreza. 
Pero la sensación de que la política está interesa en alimentar intereses personales de funcionarios o legisladores actuales que anteponen su futuro al del país. El concepto de altruismo no forma parte del manual de los dirigentes políticos, mal que nos pese. Y así entonces vemos a un país en el que todos gritan y nadie escucha, una suerte de pabellón psiquiátrico en el que las reglas adquieren un carácter decorativo. 
Entonces, la ciudadanía advierte con dolor que se pierde tiempo. Que los actores de la política y sus privilegios de casta no piensan ni un cachito así en el otro, en los otros y solo se concentra en lograr su continuismo, ese mismo que le garantiza un buen salario pero también poder, acceso a viajes sin cargo, a fondos para contratar amigos y familiares para cumplir tareas fantasma en el Congreso u otra dependencia de gobierno. 
En el ejercicio de la función pública no se percibe ni el más mínimo esfuerzo por poner en práctica la transparencia y valores del estilo para garantizar la rectitud de los actos de gobierno. Tampoco la eficiencia. Por eso se entiende la
frustración, bronca, pesimismo, resignación y malhumor social ante tanta desidia de quienes a fin de mes ven engordar su cuenta bancaria de a cientos de miles de pesos. 
Eso de que la Patria es el otro es puro cuento. Sólo una táctica más de un engaño que se consuma a gran escala. Un espacio político alineado con el populismo que se apropia de grandes riquezas de la población con el argumento de equilibrar la balanza hacia los sectores más vulnerables, pero que lo hace en realidad con el objetivo de consolidar su modelo de clientelismo político para asegurar su permanencia en el poder. Está claro que las cosas no marchan bien de esta manera puesto que la cantidad de pobres está en ascenso y la generación de empleo privado se encuentra estancada desde hace más de una década. Lo que ahora se destaca como el crecimiento de puestos de trabajo es apenas recuperar lo que se perdió en pandemia. 
En más de cuatro meses, el Congreso sancionó una ley. Legisladores carísimos que no producen casi nada, incapaces de coincidir. En honor a la verdad, no tienen voluntad de ponerse de acuerdo y trabajar por el bien común. Al menos eso es lo que se desprende al ver un país roto. Desde el poder se apuesta fuerte por la grieta y no a la cultura del encuentro. 
El lunes, el CIPPEC retomó su tradicional cena anual. El presidente de la entidad, Sergio Kaufman dijo que hay un diagnóstico que nos duele escuchar, que es repetitivo, porque no sabemos bien cómo salir: la falta de caminos y visiones claras y compartidas en la Argentina. Ni siquiera nos ponemos de acuerdo en qué nos tenemos que poner de acuerdo. La directora Ejecutiva de la organización, Gala Díaz Langou, aportó un preocupante dato al señalar que solo un 19% de los argentinos confía en el otro, frente a un promedio de 33% a nivel mundial. Este escenario se traslada a la política, agregó. 
Esta misma semana, monseñor Oscar Ojea describió con acierto los tiempos que corren: Encontramos hoy un contexto nacional y mundial reticente al diálogo y afecto al monólogo. En la escena nacional todo es controversial. La primacía de las emociones y las pasiones divide familias y amigos. En este clima se hace muy difícil pensar y escuchar.
Grieta y más grieta.

 





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar