Ese cielo infinito de Ofelia

Información General 26 de enero de 2022 Por Redacción
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Ofelia Chamamecera

POR RAÚL VIGINI
Llega y se va con los brazos en alto. No importa si está de pie. Porque quiere estarlo y lo destila con su euforia. Pero siempre lo estuvo. Antes cuando entraba caminando al escenario y ahora desde donde puede. Parecía que ya no volvía a esos grandes espacios donde una platea inmensa la esperaba cada año. O porque hacía mucho más que en algunos de los festivales señeros no la incluían en la programación. Todos creíamos que esa vez era la última. Pero también sabíamos que no. Y volvió al año siguiente a “su” lugar en el mundo: el del chamamé en su provincia correntina. Cómo no volver si nunca se estaba yendo. Porque no lo quería. Y la voluntad pudo más cada vez. Entonces regresaba su nombre en la arenga superlativa del presentador de turno que trataba de resumir en pocos segundos una vida, una realidad, una entrega, y un corazón gigante. Es Ofelia Leiva. Casi sin terminar de irse llegó el Camin Cosquín en 2021 cuando no se pudo concretar el festival presencial. Pero lo recibió con el debido protocolo por televisión. Este sábado pasado se reiteró el acto de entrega en el escenario Atahualpa Yupanqui coronado por el aplauso y aprobación del público presente. Ella se sigue enamorando cada día como cuando conoció a su compañero de cuatro décadas -Rosendo Arias- con uniforme de conscripto y cantor cordobés. Como cuando unieron sus voces y afinaron a dúo repertorios sublimes con los que llegaron a proponer versiones que siguen siendo antológicas. Siguió su camino de solista cuando el destino le modificó el rumbo deseado. Y hoy puede celebrar que la música de su pago es considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad, a la vez que recordar y homenajear a su esposo y padre de sus hijos en cada interpretación. Retorna todas las veces que sea. A una nueva edición de esos encuentros populares. A un nuevo bis. A un nuevo gesto con su mirada en alto para agradecer. A una nueva unión de sus manos para consagrar ese instante de felicidad. A un nuevo deseo de poder volver con unción a cada canción. Por eso… “Cuando llegue pregunte por la Ofelia, pidalé que le cante niña mía, nunca habrá de encontrar cantora como esa, chamamé del mejor, ¡qué maravilla!”. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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