Los cambios en el clima

Editorial 18 de enero de 2022 Por Redacción
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Una semana con temperaturas superiores a los 40 grados, con sensaciones térmicas que incluso estuvieron por encima de esos registros llegando a 45 grados. ¿Es el cambio climático? Hay quienes dicen que en todo verano hay días con marcas de 41 o 42 grados, pero que rara vez la ola de calor extremo se sostenía una semana sin pausa como ha sucedido en este verano 2022 en una gran parte de la Argentina.
Y los pronósticos no son alentadores mientras los expertos a nivel mundial encienden todas las alarmas para lograr que los gobiernos, las organizaciones y las personas reaccionen de una vez por todas para revertir el calentamiento global que modifica el clima y la vida en la casa común, tal como bautizó el Papa Francisco al planeta. Así, las temperaturas extremadamente altas que se registraron la semana pasada "se producirán cada vez con más frecuencia", dijo el ingeniero Howard Van Meer, encargado de Agrometeorología del INTA de Santiago del Estero, provincia en la que se registraron 43 grados.
En este análisis cabe recordar que la filial local de la ONG ambientalista internacional Greenpeace indicó que en las últimas tres décadas Argentina perdió 8 millones de hectáreas de bosques nativos, esto es una superficie similar a la provincia de Entre Ríos, principalmente por el avance de la frontera agropecuaria. En este marco, las provincias de Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa concentraron el 80% de los desmontes del país. Los especialistas advierten una relación directa entre deforestación y alteraciones en las temperaturas.
A nivel global, el año pasado fue el quinto más caluroso de la Tierra, según anunciaron científicos europeos. En el banquillo de los acusados queda expuesto un modelo de desarrollo no sustentable e irreversiblemente dañino que requiere un cambio drástico en la forma de hacer las cosas para mantener en condiciones habitables al planeta. Caso contrario, en no tantos años, será difícil sostener cualquier tipo de vida sobre la faz de la Tierra.
El Servicio de Cambio Climático de Copérnico, el programa de la Unión Europea que realizó el análisis publicado hace dos semanas, señaló que la temperatura media mundial del año pasado fue entre 1,1 y 1,2 grados Celsius (entre 2 y 2,2 grados Fahrenheit) más alta que antes de que la industrialización llevara a los humanos a empezar a bombear grandes cantidades de dióxido de carbono al aire. El año fue el quinto más cálido por un ligero margen sobre 2015 y 2018, según la clasificación de esta organización. En este marco, los años más cálidos registrados son 2016 y 2020, en un virtual empate.
El calentamiento constante se corresponde con el consenso científico de que el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera está provocando cambios duraderos en el clima mundial. Copernicus dijo que su estudio preliminar de las mediciones por satélite había encontrado que las concentraciones de gases que atrapan el calor siguieron aumentando el año pasado, ayudadas por 1.850 megatoneladas de emisiones de carbono procedentes de los incendios forestales en todo el mundo. Además, sostuvo que la preponderancia de las pruebas, que provienen de la observación de las temperaturas oceánicas, las temperaturas terrestres, las temperaturas atmosféricas superiores, el deshielo de los glaciares y los cambios en el hielo marino, cuentan una historia coherente sobre los cambios en el sistema terrestre que apunta al calentamiento en general. Las ligeras variaciones hacia arriba o hacia abajo, un año o dos a la vez, no cambian esa imagen, completó.
Ahora bien, ¿qué tiene que suceder para que la humanidad de una vez por todas asuma la gravedad de la situación? La irrupción de la pandemia generó un shock a escala planetaria del que nadie pudo escaparse. ¿Deberá suceder algo similar con la problemática ambiental y climática?

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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