Crónica de otro día en el infierno

Locales 14 de enero de 2022 Por Redacción
Rafaela registró ayer una temperatura extrema, que trepó a los 41,7 °C, a la siesta, pero se mantuvo por encima de los 40°C en gran parte de la jornada, precisamente cuando el servicio de energía eléctrica y el suministro de agua potable volvieron a mostrar deficiencias, y la situación se tornó insoportable en muchos sectores de la ciudad.
01-Ola de calor
FOTO LA OPINIÓN QUÉ CALORÓN. Un hombre camina por la vereda “en cueros” mientras observa un grupo de jóvenes, en una de las calles de una ciudad caliente por los casi 42°C.

Desde la estación local del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se adelantó que “lo peor ya pasó” y a partir de este viernes, “en teoría”, los registros térmicos máximos empiezan a descender, aunque mínimamente. Igualmente, recién el domingo se sentirá algo de alivio. De todas maneras, habrá que esperar hasta el martes la llegada de lluvias y con ellas un buen descenso de la temperatura.
A su vez, en la Guardia del hospital Jaime Ferré hubo una considerable concurrencia de personas por golpes de calor, fundamentalmente, de niños y adultos mayores, que en la mayoría de los casos fueron resueltos de manera ambulatoria.
Nuestra región, como todo el país, sufre desde el martes una ola de calor agobiante, pero lo peor es que los pronósticos meteorológicos indican que todavía faltan un par de días más para que las condiciones del tiempo cambien y se ponga fin a tanto agobio.
Lo más preocupante es que aún estamos en la mitad de este fenómeno climático y las maquinarias, dispositivos y redes (por falta de inversión y de previsión) de las empresas proveedoras de servicios esenciales dan muestra de estar sintiendo el desgaste de la brutal demanda y gana terreno la impresión de que estamos por entrar en una etapa en la que vamos a quedar exclusivamente en manos de Dios.
A estas dificultades, se le agregan las cuantiosas bajas de personal, tanto de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) como de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), como consecuencia del Covid, lo que hace imaginar un combo perfecto para que algún colapso no sea algo descabellado de suponer.
Es un hecho que a esta altura no debe quedar nadie en la ciudad que no haya padecido en carne propia algún corte en la prestación del servicio de corriente eléctrica o de agua, con todos los traumáticos inconvenientes que desencadenan, y como consecuencia de ello se percibe un mal humor generalizado y de fuerte repudio hacia las prestadoras de servicios.
Lo que más irrita es esa sensación de no saber si en el próximo minuto formaremos parte de ese círculo privilegiado de los que tienen luz y agua para satisfacer necesidades básicas o seremos parte del grupo paria mayoritario que en la lotería de los cortes se compró todos los boletos.
Y esos malos presagios, se desataron sobre la media mañana de ayer cuando la EPE dio a conocer el primer parte diario anticipando, sin más precisiones, que se producirían interrupciones en el suministro y a los desafortunados que estaban escuchando la información se le pusieron los pelos de punta. “La Empresa Provincial de la Energía informa que, en virtud de los trabajos que debe realizar la firma Transener, en su planta de Santo Tomé, está limitada la capacidad de transporte de energía en alta tensión, en el corredor que vincula las estaciones Esperanza, Rafaela, Sunchales, Arrufó, Tostado, San Carlos y María Juana” y se apuntaba que “en función de esta situación, ajena a esta distribuidora eléctrica, las distintas áreas operativas regionales monitorean la demanda de las instalaciones y de ser necesario, se realizarán restricciones puntuales en el servicio, para asegurar el funcionamiento mayoritario del sistema eléctrico”, señaló el comunicado.
Y fue así nomás porque poco después del mediodía comenzaron los cortes de luz en casi todos los barrios de la ciudad, aunque, al principio, fueron por muy pocos minutos, pero el sube y baja de la tensión hacía tragar saliva al poner en riesgo a los aparatos de refrigeración. Pero el gran apagón llegó alrededor de las 12.30 y se prolongó por más de una hora en la mayor parte de la ciudad. Después, y por varias horas, continuaron las interrupciones, aunque por lapsos más cortos.
La situación más irritante se vivió en barrio Fátima con sectores que dejaron de tener luz a las 13 y recién entrando la noche se restableció el servicio. A su vez, cerca de las 21 un nuevo corte generó desasosiego en la población y solo duró unos pocos minutos, pero dejó el temor de lo que podría suceder cuando la gente se vaya a dormir y todos los aparatos de climatización estén a full.
De todas maneras, las constantes interrupciones generaron sobrados inconvenientes y muchas viviendas y edificios estuvieron la mayor parte del tiempo sin agua para consumo al no tener alimentación las centrífugas que la bombean. Asimismo, por la misma causa, muchas actividades profesionales que necesitan el líquido elementos (peluquerías, entre ellas) debieron suspender turnos. También se conocieron casos, como las especialidades kinesiológicas, que al no contar con aire acondicionado, cancelaron la atención.
Asimismo, cerca de las 16, se prendieron fuego los cables de un transformador ubicado en calle Las Heras al 1300, provocando alarma en quienes se movilizaban por el lugar, pero, por el foco ígneo, ya se había cortado la luz en el sector.
En los edificios, el uso de ascensores puede ser de riesgo. En algunos casos tienen incorporado un grupo electrógeno que se activa cuando se corta la energía, por lo que al menos se garantiza el funcionamiento de los ascensores. Pero en otras torres no hay generadores, por lo que puede ocurrir que personas se queden atrapadas en los ascensores, como ocurrió en un edificio de calle Lavalle. 
A la larga lista de angustias no escapó la falta total de agua o la escasa presión en las canillas en varios sectores del casco urbano, provocando la irritación de los usuarios, pero al cierre de esta edición desde Aguas Santafesinas se guardaba absoluto silencio.

PUDO SER PEOR
Leonardo Crosetti, de la estación meteorológica del SMN que funciona en el Aeródromo local señaló a La Opinión que “el pico de temperatura, se dio este jueves, y se puede decir que la peor parte la estamos dejando atrás, aunque hoy (jueves) solo tengamos un par de grados menos”.
A pesar de la abrumadora temperatura de la víspera, el funcionario aclaró que “pudo ser más pesado, pero, por suerte, fue muy bajo el viento norte que sopló, y al no sobrepasar los 10 km/h no tiene incidencia en la sensación térmica. Asimismo, la humedad fue muy baja (19%) y es una marca despreciable. Recién tiene influencia cuando llega a 46 %”.
“Para este viernes -apuntó Crosetti- se estima habrá entre 41°C y 41,2°C, y para el sábado tenemos 2 grados menos. El domingo habrá precipitaciones, y aunque vienen posponiendo, porque se pronosticaban para la madrugada, pero en las últimas horas las ubican en la tarde-noche, habrá mayor nubosidad y con ello un mayor respiro. Pero el fresco llegará recién para el martes, con el ingreso de viento sur”.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar