Recomiendan ocuparse del estrés calórico bovino

SUPLEMENTO RURAL 13 de enero de 2022 Por Redacción
La ola de calor que está afectando esta semana a todo el país, es un verdadero problema productivo para las actividades pecuarias, especialmente la lechería. Desde el INTA, salieron a advertir sobre la necesidad imperiosa de atender la problemática del estrés calórico, a fin de evitar la pérdida de vacunos.
OLA DE CALOR

El bienestar animal se ve afectado cuando se registran altas temperaturas como las de esta semana, lo cual tiene su correlato negativo en la producción lechera, de carne y en la eficiencia reproductiva del ganado. En este sentido, especialistas del INTA acercan estrategias de monitoreo de temperatura y humedad (ITH) y brindan recomendaciones para enfrentar el estrés térmico.
Según lo explica el INTA, la zona de confort para vacunos de carne está compuesta por temperaturas que varían entre 7° C a 26° C, mientras que para vacas lecheras debe ser entre 5° C a 21° C. Además, esta se da cuando la humedad relativa oscila entre 10 % a 50 % y la velocidad del viento varía entre 5 a 8 kilómetros por hora.
Para saber con exactitud cuáles son los valores que se registran, el INTA cuenta con una herramienta que permite monitorear el índice de temperatura y humedad (ITH) en tiempo real, en el sitio web SIGA oficial del organismo, donde se brinda información del pronóstico para los próximos días y las condiciones de los días previos.
El ITH permite anticipar el grado de estrés calórico al que puede estar expuesto el ganado bovino según las condiciones que se registren a lo largo del día. “Mediante una fórmula matemática que combina temperatura y humedad del ambiente, se infiere el nivel de calor que pueda estar sufriendo el ganado, según las condiciones que se registren a lo largo de día”, explicó Roberto De Ruyver, director de Agrometeorología del Instituto de Clima y Agua del INTA.
De acuerdo con Laura Gastaldi, especialista del INTA Rafaela –Santa Fe–, los animales se estresan y pierden bienestar a partir de un índice ITH igual o mayor a 72, valor crítico de referencia para el ganado lechero. “Si el ITH se mantiene por encima de 72 durante al menos tres días, dicho evento constituye una ola de calor; mientras que cuando este índice llega a 88.1 hay peligro de muerte”, afirmó. Esto sucedió martes y miércoles de esta semana y seguramente hoy al final del día, suceda lo mismo.

ATENCIÓN A LOS INDICIOS
Si bien la temperatura ambiente es importante para determinar el estrés calórico, por sí sola no es una adecuada expresión de la respuesta animal, ya que su efecto sobre el ganado es alterado por la humedad relativa, las precipitaciones, la dirección y velocidad del viento y la radiación solar, entre otros.
La humedad relativa acentúa las condiciones adversas de las altas temperaturas y complican la efectividad en la disipación de calor por sudoración y respiración en el ganado. Si la humedad del aire es baja –zonas cálidas y secas–, la evaporación será rápida; mientras que si la humedad es elevada –zonas cálidas y húmedas–, la evaporación será lenta y, por lo tanto, se reduce la pérdida de calor y se altera el equilibrio térmico del animal. El viento ayuda a reducir los efectos del estrés por calor y favorece la evaporación, estos efectos dependerán de su dirección y magnitud, ya que también puede ser un factor adverso para el confort animal.
Existen indicadores de estrés propios de los vacunos que interactúan entre sí en un ambiente con alta temperatura y humedad. Bajo condiciones de estrés calórico la frecuencia respiratoria puede ascender entre 65 y 120 jadeos por minuto, el consumo de materia seca se puede reducir superando el 20 % y puede afectar la actividad reproductiva.

DIETAS FRÍAS
Las dietas frías se presentan como una alternativa para enfrentar el estrés calórico difícil de disipar por los vacunos. “Esta dieta debe tener balanceada la fracción energética y proteica, con menor contenido de fibra de baja digestibilidad y mayor proporción de concentrados, promoviendo menores fermentaciones acéticas en rumen y haciendo un mejor uso de la energía generada”, explican los expertos del INTA.
La concentración energética, granos almidonosos, sirven para contrarrestar la disminución de consumo de materia seca que experimentan los vacunos por efectos del calor. También, los concentrados proteicos de menor degradabilidad ruminal, como grasas by pass, aumentan la densidad energética de la dieta y no fermentan en rumen.
Por otro lado, suministrar sombra y contar con aspersores y ventiladores permite propiciar una zona de confort. Además, resulta importante contar con sombra donde se ubican los comederos y bebederos y con grandes ventiladores bajo tinglados abiertos. También, contar con agua fresca de calidad y en la cantidad suficiente resulta esencial para hacer frente a la mayor demanda que ocurre durante la época de altas temperaturas.
Por último y como manejo preventivo se deben evitar los arreos, trabajos en los corrales o que los animales hagan grandes desplazamientos en los horarios de mayor incidencia de estrés calórico, resulta ideal que los mismos sucedan temprano en la mañana o a última hora de la tarde.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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