La novela de la deuda

Editorial 10 de enero de 2022 Por Redacción
Leer mas ...

La clase dirigente argentina está obsesionada por quitarse responsabilidades de encima, adjudicar culpas en todas direcciones pero evita, todo el tiempo, autocríticas y hacerse cargo de los errores. Aquel viejo proverbio español, que dice 'vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro', es de enorme actualidad en nuestro agrietado país en el que abundan los problemas y escasean las soluciones. Con mucha facilidad nos damos cuenta de los defectos ajenos, cuando los nuestros pueden ser mayores. 
Si el país está de rodillas es porque ni peronistas, ni radicales, ni kirchneristas, ni socialistas ni libertarios y otros más han logrado sellar acuerdos para dar forma a los cimientos sobre los cuales podamos construir un país con inclusión social y un estándar de calidad de vida aceptable para todos, en el que todos puedan satisfacer sus necesidades básicas como alimentarse, vestirse, acceder a una vivienda digna y a los derechos de salud, educación, trabajo y seguridad. 
Desde hace años, la discusión que a esta altura cansa gira sobre la responsabilidad de la deuda contraída en 2018 con el Fondo Monetario Internacional, por unos 44.000 millones de dólares -si bien el préstamo autorizado ascendía a 57 mil millones, pero no fue efectivizado en su totalidad-. El Presidente de la Nación cada vez que tiene un micrófono cerca no deja de acusar a su antecesor por haber tomado ese crédito, pero no muestra capacidad para alcanzar un acuerdo. Cuando Alberto Fernández se postuló, conocía bien la deuda existente y los vencimientos a corto plazo que debía enfrentar en caso de ser electo. No puede hacerse el distraído. 
El gobernador de Jujuy mostró un gesto atípico en la política nacional en los últimos días cuando la oposición debatía internamente si debía o no asistir a una reunión con el Gobierno nacional en la que se analizarían los avances de la negociación con el FMI. Gerardo Morales admitió que "esta deuda la contrajimos nosotros, lo menos que tenemos que hacer es ir a escuchar" al plantear su decisión de participar de ese cónclave en Casa Rosada siempre y cuando sea una reunión institucional y no un montaje político. La autocrítica ensanchó las diferencias entre radicales y macristas, que aún no digieren la derrota electoral de 2019 ni mucho menos aceptan sus responsabilidades por la deuda. Ahora bien, en qué pensó Mauricio Macri cuando firmó el crédito del FMI con vencimientos difíciles de cumplir. Ya en 2021 se pagaron más de 4.000 millones de dólares entre pagos de capital e intereses, con los derechos especiales de giro (DEG) que recibió el país el año pasado. Ni hablar de los compromisos del 2022 con bonistas cuya deuda fue reestructura, el Club de París y el FMI, entre otros acreedores. Con el fantasma de un nuevo default sobrevolando al país debido a que las reservas del Banco Central son escasas. 
Pero la responsabilidad de la deuda externa no es solo de Macri. En todo caso con el FMI, pero la pesada herencia también tiene cuotapartes de culpa de Cristina Kirchner e incluso de Alberto Fernández. Un artículo de la BBC británica aporta una mirada desde afuera sobre el espinoso tema: cada vez que asume un nuevo presidente, los argentinos escuchan la misma expresión: "la pesada herencia", un eufemismo que utilizan los gobiernos para resumir los problemas económicos que heredan de la administración anterior.
El siguiente párrafo de ese artículo sintetiza lo que vemos todo el tiempo. El gobierno actual culpa al anterior por haber endeudado al país más allá de sus posibilidades. Sin embargo, representantes del macrismo afirman que debieron buscar financiamiento para pagar "la fiesta kirchnerista", es decir, el alto gasto público que generó un fuerte déficit fiscal durante la administración anterior.
Y así estamos, todo el tiempo mirando el pasado sin prestar atención al futuro. 


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar