Sensaciones y sentimientos

Sociales 04 de enero de 2022 Por Hugo Borgna
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les Luthiers


LES LUTHIERS TOTALMENTE EN VIVO

Para que un título funcione como “gancho” –y con satisfacción garantizada-, debe nombrar necesariamente al emblemático grupo humorístico-musical. Y está correctamente dicho así, con la prioridad en la referencia a la parte divertida, por más que la excelencia de la música esté históricamente reconocida.
Superados los 50 años desde el originario -y atrevido para su tiempo- “Sonamos pese a todo”, a los que escucharon con curiosidad ese larga duración (entonces Long Play) en las cercanías del año 1971, les resulta gratificante, después de celebrar su triunfal reconocimiento público, una de las mayores audacias de ese disco: el “Concierto grosso alla rústica” incluía, alternadamente, sonido de los instrumentos de cámara y de los propios de los grupos folclóricos. En su cierre se escuchaba el inesperado grito de “¡buéno!” antes de que suenen las últimas notas.
Estrenando todavía el año 2022, se puede sentir que ha transcurrido un entretenido largo tiempo en que hemos compartido el producto de Les Luthiers. Sentimos que han pasado múltiples instrumentos informales debajo de los puentes y que es bueno conocerlos un poco más en su intimidad fuera de escena, después de comprobar con satisfacción que Les Luthiers no se deterioraron por su exposición al aire y al agua cuando estuvieron bajo los puentes.
Ahora a lo prometido desde el título: una historia real del grupo, extraída de “Les Luthiers de la L a la S” de Daniel Samper Pizano.
“Maronna tuvo mala suerte a la hora de conciliar el sueño en las giras. Cuando el grupo realizó seis funciones en Israel, en diciembre de 1985, le tocó otro vecino insensible al ruido: era la una y media de la madrugada y el vecino escuchaba televisión a todo volumen. Esta vez Maronna conocía al vecino e iba a ser menos difícil pedirle que tuviera consideración con el sueño ajeno. Se trataba de Marcos Mundstock. Pero Maronna no solo estaba decidido a callarlo, sino también a acomplejarlo por tamaña descortesía. Descolgó el teléfono, marcó un número y cuando escuchó la voz de Mundstock adoptó un tono gutural y le espetó algo del siguiente calibre en jerigonza árabe: Abdul jalub salem jalab scherezad alam kalub la tele.
Mundstock, que no reconoció la voz de Jorge, quedó mudo durante unos segundos, al cabo de los cuales musitó: I be yo your pardon?
Y Maronna, más afirmativo que antes: ¡¡Abdul jalub salem jalab scherezad alam kalub la tele!!
Ante esto, Mundstock se limitó a ofrecer disculpas con un hilo de voz y apagó obedientemente el aparato. Al día siguiente, cuando desayunaba con Maronna, Marcos le relató el extraño incidente y escuchó que, por todo comentario, Maronna repetía la imperativa frase sin poder contener la risa: ¡¡Abdul jalub salem jalab scherezad alam kalub la tele!!
Generalmente, atento lector, cerramos estos escritos con una conclusión propia. Esta vez, como preciso homenaje al nivel superior de humor que es sinónimo de Les Luthiers, vamos a incluir la sensación de Roberto Fontanarrosa al saber que había sido incorporado al grupo.
“Hubo una fecha puntual en mi relación con Les Luthiers que significó para mí una demostración palmaria de que había sido aceptado definitivamente dentro del grupo. Se trata de una fecha de connotaciones un tanto religiosas con matices paganos, que se repite año a año con cronométrica precisión. No se me ha permitido revelar el día exacto. Es lo que ellos llaman “el Día de la Revelación” y son muy pocos los seres humanos que han podido acceder a ser testigos del evento".

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