Es menos severa

Editorial 02 de enero de 2022 Por Redacción
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Una serie de nuevos estudios en animales de laboratorio y tejidos humanos están dando la primera indicación de por qué la variante Ómicron causa una enfermedad más leve que las versiones anteriores del coronavirus.
En estudios realizados en ratones y hámsteres, Ómicron produjo infecciones menos dañinas, a menudo limitadas en gran medida a las vías respiratorias superiores: la nariz, la garganta y la tráquea.
La variante hizo mucho menos daño a los pulmones, donde las variantes anteriores a menudo causaban cicatrices y graves dificultades para respirar.
En noviembre, cuando salió el primer informe sobre la variante Ómicron de Sudáfrica, los científicos sólo pudieron adivinar cómo podría comportarse de manera diferente a las formas anteriores del virus.
Todo lo que sabían era que tenía una combinación distintiva y alarmante de más de 50 mutaciones genéticas.
Sin embargo, investigaciones anteriores habían demostrado que algunas de estas mutaciones permitían a los coronavirus adherirse a las células con más fuerza.
En otros casos, permitieron que el virus evadiera los anticuerpos, que sirven como una primera línea de defensa contra la infección. Pero cómo podría comportarse la nueva variante dentro del cuerpo era un misterio.
Durante el mes pasado, más de una docena de grupos de investigación, pudieron observar el nuevo patógeno en el laboratorio, infectando células en placas de Petri con Ómicron y rociando el virus en la nariz de los animales.
Mientras trabajaban, Ómicron se extendió por todo el planeta, infectando fácilmente incluso a las personas vacunadas o que se habían recuperado de infecciones. Pero a medida que los casos se dispararon, las hospitalizaciones aumentaron solo modestamente.
Los primeros estudios de pacientes sugirieron que Ómicron tenía menos probabilidades de causar una enfermedad grave que las variantes previas, especialmente en personas vacunadas. Aún así, esos hallazgos vinieron con muchas advertencias.
Por un lado, la mayor parte de las primeras infecciones por Ómicron se produjeron en personas jóvenes y con menos probabilidades de enfermarse gravemente con todas las versiones del virus.
Y muchos de esos primeros casos ocurrieron en pacientes con alguna inmunidad a infecciones o vacunas previas. No estaba claro si Ómicron también resultaría menos severa en una persona mayor no vacunada, por ejemplo.
Los experimentos con animales pueden ayudar a aclarar estas ambigüedades, porque los científicos pueden probar Ómicron en animales idénticos que viven en condiciones idénticas.
Recientemente, un gran consorcio de científicos japoneses y estadounidenses publicó un informe sobre hámsters y ratones que habían sido infectados con Ómicron o con una de las distintas variantes anteriores.
Los infectados con Ómicron tenían menos daño pulmonar, perdieron menos peso y tuvieron menores probabilidades de morir, según el estudio.
Aunque los animales infectados con Ómicron en promedio experimentaron síntomas más leves, los científicos quedaron sorprendidos por los resultados comprobados en los hámsteres sirios, una especie que se sabe que se enferma gravemente con todas las versiones anteriores del virus.
La razón por la que Ómicron es más leve puede ser una cuestión de anatomía. El nivel de Ómicron en la nariz de los hámsteres era el mismo que en los animales infectados con una forma anterior del coronavirus. Sin embargo, los niveles de Ómicron en los pulmones eran una décima parte del nivel de otras variantes.
Estos hallazgos deberán complementarse con estudios adicionales, como experimentos con monos o el examen de las vías respiratorias de personas infectadas con Ómicron.
Si los resultados resisten el escrutinio, podrían explicar por qué las personas infectadas con Ómicron parecen menos propensas a ser hospitalizadas que aquellas con Delta.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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