Torturaron a un productor para robarle diez corderos y el auto

SUPLEMENTO RURAL 30 de diciembre de 2021 Por Redacción
El brutal hecho de inseguridad rural ocurrió en el distrito santafesino de San Eduardo. La víctima narró una espeluznante odisea que incluyó todo tipo de vejaciones y un robo ridículo. “Pensé que me iban a matar”.
VÍCTIMA

Francisco “Pancho” Aguzzi es un pequeño productor ovino del sur santafesino y hasta el 23 de diciembre pasado su vida rural transcurría sin grandes contratiempos. Fue esa madrugada cuando estando solo en su vivienda rural del distrito San Eduardo sobre la Ruta 33 (a 30 km de Venado Tuerto), ingresó a su vivienda un grupo de cuatro delincuentes que le cambiaron la suerte y por milagro no lo mataron.
El objetivo de estos malvivientes era robarle lo que tuviera: “querían oro, dinero, joyas”, contó por Cadena 3 el desafortunado productor, que es afiliado a la Federación Agraria de su región y se dedica a la producción ovina junto a su hija en un campo de menos de 50 hectáreas aprovechables.
Francisco narró lo sucedido, contando detalles estremecedores de lo que vivió esa madrugada, hasta que al día siguiente a eso de las 9h lo encontró su hija (que no vive con él), maniatado, golpeado y en muy mal estado general tras una larga noche de terror.

IMPUNIDAD TOTAL
El violento suceso comenzó a eso de la 1:30 de la madrugada cuando él se encontraba solo en su vivienda y descansando. Lo despiertan ruidos extraños en el interior de la casa y luces de linternas que lo encandilan al tiempo que comienza la violencia de los delincuentes. “Eran cuatro creo, y me defendí hasta donde pude, a piñas y patadas, pero estaba en desventaja claramente y no pude hacer mucho, contó Aguzzi.
La víctima detalló lo que vino a continuación: “trabajaron con total impunidad, me golpearon y me exigían que les entregue todo, pelaron un cable de 220 y empezaron a picanearme en las piernas y en los testículos, se notaba que eran profesionales en lo que hacían, después agarraron una pinza de mi caja de herramientas y empezaron a apretarme los dedos del pie y de las manos; pensé que me iban a matar”.
Toda esta tragedia fue para llevarse sólo un reloj, un anillo, unos pocos pesos (no precisó la suma), un utilitario y 10 corderos freezados que tenía encargados para las fiestas.
El hecho ocurrió en el distrito de San Eduardo, que a primera impresión es un sitio aislado y tranquilo, pero según el relato de Francisco, no es así, porque está ubicado sobre la Ruta 33 y a tan sólo una hora de Rosario, Villegas (Buenos Aires) y Laboulaye (Córdoba), lo que facilita la huida y la desaparición de los delincuentes hacia otros distritos donde cambian las jurisdicciones. Además, “el distrito debe tener unas 60.000 hectáreas y la patrulla rural recibe $4.600 por mes de combustible, para una camioneta que encima es del pueblo y no de la policía. Es realmente una vergüenza”.

LA PREOCUPACIÓN DE FEDERACIÓN AGRARIA
Tras conocerse el hecho, la Federación Agraria Argentina (FAA) exigió a las autoridades de la provincia de Santa Fe más medidas de seguridad en el ámbito rural.
Lo hizo a través de un comunicado, donde citó palabras del propio productor: “Agradezco estar vivo y ojalá que haya medidas al respecto así nadie más vive lo que me tocó a mí; debemos prevenir a los productores para que estén alertas, porque estos hechos de inseguridad son los que hacen que la gente se vaya del campo. La inseguridad es tremenda, sumado a todos los problemas que ya tenemos”.
Sin dudas no se trata de un episodio más de inseguridad pero a la vez, tristemente se repite esta violenta modalidad que en los meses pasados tuvo víctimas similares en Grütly e Hipatia, localidades de la cuenca lechera central de la provincia.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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