Una aerolínea costosa

Editorial 29 de diciembre de 2021 Por Redacción
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Cada vez que un ciudadano o una empresa argentina pagan sus impuestos contribuyen para sostener la deficitaria empresa estatal Aerolíneas Argentinas, que requiere un auxilio del Tesoro nacional de casi dos millones de dólares por día para funcionar. La conectividad del territorio es estratégico, está fuera de duda, ¿pero a qué costo? Miles de argentinos que apenas tienen unas monedas para comprar la comida del día ayudan a sostener, cuando pagan el precio del producto y con eso el IVA, a la flota de aviones de bandera y a pagar salarios abultadísimos de pilotos y funcionarios políticos. 
Diario Clarín reveló que el costo de subsidiar a Aerolíneas Argentinas se mantiene elevado a lo largo de los años, a pesar de que la actividad se vio reducida por la pandemia. En este 2021 el Gobierno debió girar $63.551 millones a la empresa, que tomados a un dólar oficial mayorista promedio de $95 equivalen a US$669 millones, es decir, US$1,85 millones por día al 26 de diciembre. Es la cifra más alta desde 2013, en el segundo mandato de Cristina Fernández aporta el análisis. Al respecto, la publicación consigna que los datos surgieron del portal oficial Presupuesto Abierto, que muestra el costo anual de los principales programas del Estado y ubica a Aerolíneas Argentinas dentro de la categoría "Aportes de Capital a empresas públicas no financieras", junto con el resto de las empresas que asiste la Nación.
El déficit de la aerolínea de todos los argentinos y argentinas es moneda corriente. Según los especialistas se debe a una estructura grande y costosa, a la baja productividad del personal y los aviones, y también a las tarifas insuficientes. 
Por su parte, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino señaló que en defensa de la ‘línea de bandera’ como monopolio aerocomercial se han utilizado diversos argumentos. En algunos casos se acude al patriotismo, en otros a la importancia de la aerolínea para cubrir rutas no rentables, o incluso al razonamiento defensivo que todas las líneas aéreas operan bajo pérdida. Lo cierto es que con la apertura del mercado a partir de 2015 los argentinos resignaron su patriotismo ante los precios más competitivos de las líneas low-cost, perdiendo Aerolíneas Argentinas 17 puntos de participación de mercado, a la vez que entre 2015 y 2019 las rutas de cabotaje en el interior crecieron un 55% y la rentabilidad global neta de impuestos de las líneas aéreas se mantuvo positiva en torno al 4%.
Idesa advierte que a pesar de los datos anteriores, Argentina insiste en retornar a un mercado similar al de los años 2008-2015, cuando la empresa recién se estatizaba, mientras la tendencia mundial ha ido en sentido de una inteligente regulación con eficaz supervisión sobre operadores privados. El modelo argentino consiste en sostener los déficits cada vez más abultados mediante subsidios para ganar participación de mercado y llevar al mínimo el nivel de competencia.
Estas reglas de juego llevan a asignaciones de recursos insólitas, en dónde el déficit presupuestado de Aerolíneas Argentinas en el 2021 representa casi tres veces el monto que se destina a Gendarmería para patrullar y proteger la frontera. La mecánica perversa de enfrentar una estructura de costos inflexible conociendo que los contribuyentes saldrán al rescate se materializa también en indicadores de productividad tales como la relación empleados por avión. En el caso de Aerolíneas Argentinas es la más alta de entre las 25 líneas aéreas regionales e internacionales más importantes.
Finalmente, Idesa consideró que la existencia de una aerolínea pública no debe subordinarse a la presencia de subsidios estatales, sino a la decisión de los usuarios. Mientras no se respete esto se continuarán subsidiando viajes a la clase media al mismo tiempo que 6 de cada 10 niños son pobres.





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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