Contrastes de la economía

Editorial 26 de noviembre de 2021 Por Redacción
Leer mas ...
¿Cuáles son los indicadores que reflejan con mayor certeza el estado actual de la Argentina? ¿Los sociales que hablan de una decadencia absoluta en la que la mitad de la población vive por debajo de la pobreza, con altos niveles de deserción escolar? ¿Los políticos que muestran que los sucesivos gobiernos no pueden pensar un proyecto común con políticas de Estado que resistan los cambios de gestión y permitan ingresar a una senda de cierta previsibilidad y racionalidad? ¿Los económicos que muestran una inflación indomable y con ello el deterioro constante del poder adquisitivo de los trabajadores? ¿Los brotes verdes que se advierten en las mediciones mensuales del INDEC representan cabalmente lo que sucede con la economía? ¿O lo es la incertidumbre que se genera en los mercados internacionales por la falta de acuerdo con el FMI, que a su vez se traduce en un incremento del riesgo país que si bien no tiene efectos prácticos es una señal negativa que oscurece las expectativas?
La sensación es que la Argentina pasa de la euforia a la depresión y viceversa en cuestión de instantes, que estamos en un sube y baja donde por momentos festejamos un dato positivo que permite alimentar el optimismo, pero de repente los brotes se secan al punto de matar la esperanza de alguna vez llegar al paraíso en el que la calidad de vida de gente sea la que soñamos casi todos. 
Entonces estamos en un círculo en el que siempre hay una mala noticia y a veces, una buena noticia. Después de las elecciones podíamos esperar que el horizonte al menos por dos años se despeje. Sin embargo, el dólar continúa en niveles inquietantes por la falta de liquidez del Banco Central y los cepos que distorsionan el funcionamiento de la economía. El gobierno continúa en un estado de reflexión sin tener en claro que hacer con la inflación, la inseguridad y tantos otros problemas que aquejan a los argentinos. Solo intenta con el congelamiento de precios cuya efectividad es bajísima y con esa fórmula de amenazar a las empresas con medidas restrictivas que afecta el clima de negocios. 
Así, el modelo es atar todo el tiempo con alambre o colocar un parche cuando se advierten desequilibrios. El ministro de Economía dice estar trabajando en un programa económico tal como exige el Fondo Monetario. Sí, a casi dos años de su asunción en el cargo recién ahora se puso a laburar en el marco de sus competencias y obligaciones funcionales. 
No hay realmente decisiones, planes o al menos racionalidad a la hora de hacer declaraciones públicas que inviten a la ilusión de un país mejor. La grieta es un excelente negocio para la casta política y las convocatorias al diálogo multipartidario pierde fuerza a medida que pasan los días. 
No hay humildad ni gestos de grandeza para dar el primer paso en busca de un diálogo constructivo. Ceder no está en el manual del político argentino por entender que se trata de un gesto de debilidad, y no de grandeza. Error estratégico que nos hunde divididos sin posibilidad de unión para enfrentar a los enemigos comunes, cuales la pobreza, el hambre, la inflación y la falta de seguridad, vivienda y trabajo. 
Esta semana se advierte que el riesgo país sube como la espuma de la cerveza. En el mercado se consolida una elevada incertidumbre pese al anuncio presidencial de enviar al Congreso un plan plurianual en busca de un acuerdo con el FMI. 
Desde el Gobierno le dan importancia a informes como el que reveló que la actividad económica inició el último tramo de 2021 con una consolidación de la recuperación registrada en los meses previos. O los datos del INDEC del martes en los que se destaca que la actividad aumentó 1,2% en septiembre y 11,6% medida en forma interanual.





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar